Hoy es el Día Internacional de la Fraternidad Humana.
La base de todos los sistemas y tradiciones de fe es el reconocimiento de que tod@s estamos juntos en esto y que necesitamos amarnos y apoyarnos los unos a los otros para vivir en paz y armonía en un mundo sostenible. Nuestro mundo está siendo azotado por conflictos e intolerancia. Desafortunadamente, también presenciamos mensajes de odio que difunden la discordia entre las personas. Es imperativo que dupliquemos nuestros esfuerzos para difundir el mensaje de buena armonía con el prójimo como seres humanos y debe ser un mensaje compartido por tod@s.
Son la tolerancia, la tradición pluralista, el respeto mutuo y la diversidad de religiones y creencias las que promueven la fraternidad humana. Por tanto, son necesarias actividades que promuevan el diálogo entre religiones y culturas para aumentar la paz y la estabilidad social, el respeto por la diversidad y el respeto mutuo, y para crear, a nivel mundial y también regional, nacional y local, un entorno que propicie la paz y la comprensión mutua.
Esteban Ibarra: «Hay miembros del Gobierno a los que les molesta Movimiento contra la Intolerancia: han cancelado 5 de nuestros 8 programas»
Fuente: Confilegal. Si hubiera que definir de forma precisa quién es Esteban Ibarra, presidente de la ONG Movimiento contra la Intolerancia y secretario general del Consejo de Víctimas de Delitos de Odio, no podría haber otra forma que repetir palabra por palabra el famoso poema de Bertold Bretch: «Hay hombres que luchan un dia y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles».
Ibarra es un «imprescindible». Si no hubiera existido muchas cosas, con seguridad, no habrían sucedido, como la inclusión de los delitos de odio en el actual Código Penal, llamado «de la democracia» porque fue aprobado en 1995, cuando ocupaba la cartera de Justicia y de interior el magistradoJuan Alberto Belloch. Una tipificación que fue ampliada en 2015.
Movimiento contra la Intolerancia nació en 1991 para combatir el racismo, la violencia xenófoba, los extremismos y la intolerancia en la sociedad. Se define como un movimiento plural, autónomo, abierto y participativo. Y rabiosamente independiente. Esta ONG no se casa con nadie. Le dice las «verdades del barquero» a unos y a otros. Y eso molesta, y tiene consecuencias negativas.
En esta entrevista, Esteban Ibarra, conciencia de un país que apostó por los derechos humanos desde que abrazó la democracia con la Constitución de 1978, cuenta cómo un Gobierno como el actual, que se define progresista, le ha recortado los presupuestos de forma drástica. Lo que ha provocado el cierre de 5 de los 8 programas que venían realizando.
Uno de ellos el muchas veces celebrado Informe Raxen, donde se recopilaban todos los datos sobre delitos de odio. Datos que se publicaban trimestralmente y luego de forma anual.
Ustedes, señor Ibarra, son un referente de autoridad en España. La ONG que preside ha contribuido de forma decisiva a lo que hoy es la España democrática. ¿Qué ha pasado para que el Gobierno les haya castigado de esta forma, cortándoles la financiación para seguir elaborando el Informe Raxen?
No lo sé. Son 25 años haciendo el Informe Raxen. Teníamos asignados 60.000 euros. No es una cantidad importante. Yo creo que esto es un desprecio por parte del Gobierno. Un desprecio al trabajo de la iniciativa ciudadana, porque esto no lo hace el Estado.
Es el único informe de monitorización de delitos de odio. Porque una cosa es el informe del Ministerio del Interior, que se limita a ofrecer una estadística, y otra muy distinta es la monitorización. La monitorización implica conocer todos los detalles: qué ha sucedido, qué se ha hecho, quién posiblemente lo ha cometido, dónde ocurrió y cuándo tuvo lugar. Esta serie de factores permite establecer una política preventiva. Sin una política preventiva, no avanzamos en ninguna dirección. Es más, la monitorización también posibilita una política de intervención criminal, porque permite identificar patrones en la comisión de delitos. Si detectas que en una ciudad o en un lugar determinado los hechos se reiteran, podrías identificar la existencia de un grupo o una estructura organizada que actúa de manera recurrente. En otras palabras, un grupo de odio, un grupo criminal, sea del signo que sea.
La cancelación de la financiación del Informe Raxen, que venía elaborando trimestral y anualmente Movimiento contra la Intolerancia, es un revés en la monitorización de los delitos de odio en España. Foto: Confilegal.¿De qué Ministerio dependía la financiación del informe Raxen, señor Ibarra?
Del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Cuya máxima responsable es la ministra socialista Elma Saiz. ¿Han dado alguna explicación?
No, ninguna.
¿Qué otros programas han suprimido a Movimiento contra la Intolerancia?
El programa de denuncias de delitos de odio. Este programa es el más importante que existe dentro de una organización no gubernamental en toda Europa. No solo en España, sino en toda Europa. ¿Por qué? Porque, en general, los delitos de odio se denuncian poco. Sin embargo, nosotros hemos conseguido interponer más de un centenar de denuncias al año. De hecho, algunos fiscales de delitos de odio me han comentado: «No vais a poder seguir haciéndolo de manera voluntaria”. Y yo les digo: «Sí, sí. De manera voluntaria, lo seguiremos haciendo…». Pero claro, si eliminas a todo el equipo profesional, formado por especialistas con formación jurídica para llevar a cabo estas denuncias, estás debilitando enormemente la capacidad de actuación. «Nos consta que molesta que hablemos de temas como Venezuela, la hispanofobia o el antisemitismo».
Ciertamente, la eficacia va a ser mucho menor.
Seguiremos con ello, principalmente en aquellas denuncias que nos afecten directamente a nosotros. Porque nosotros, como asociación, somos víctimas. En su momento, recibimos un paquete explosivo. Yo mismo he sufrido muchas agresiones. Y ahora seguimos siéndolo, simplemente por estar en primera línea. Seguiremos denunciando. Y mientras nos sigan atacando, lógicamente, responderemos. Pero el problema es que ese rastreo y esa atención a las víctimas, que requieren tiempo y recursos, van a ser mucho más difíciles de llevar a cabo.
¿De qué Ministerio dependía la financiación de este programa, señor Ibarra?
Del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. También se han eliminado los programas de materiales didácticos y cuadernos de análisis, que han sido esenciales para la formación de fuerzas y cuerpos de seguridad, fiscales de delitos de odio, periodistas y jueces. Estos materiales incluyen colaboraciones de magistrados del Tribunal Supremo. Si se eliminan estos materiales, la calidad de la formación también se verá afectada. Otro programa que han dejado de financiar es el que combate la xenofobia “online”. Ahora mismo, todo el mundo sabe que hay campañas xenófobas “online” enormes. Este es el peor momento para eliminar un programa como este, que se dedica precisamente a combatir el discurso de odio xenófobo y racista en internet. Eran programas con recursos mínimos, de 60.000 o 70.000 euros al año. No eran grandes sumas. Lo importante no era el dinero, sino la especialización: en cada programa trabajaban uno o dos especialistas, en algunos casos hasta cuatro.
Esteban Ibarra ha respondido judicialmente a Willy Toledo y Youssef M. Ouled, quienes lanzaron una campaña en X contra su persona. Foto. Confilegal.Si mal no recuerdo, el titular de esa cartera es Pablo Bustinduy, de la coalición de izquierdas Sumar. No tiene mucho sentido. Si el PSOE y Sumar son formaciones “progresistas” que se supone que combaten los extremismos y la intolerancia, ¿por qué actuar así contra Movimiento contra la Intolerancia?
Políticamente hablando, no quiero pensar que haya malestar con nuestro trabajo, aunque nos consta que molesta que hablemos de temas como Venezuela, la hispanofobia o el antisemitismo.
Pero si nos ceñimos a los argumentos formales, dicen que ahora los programas se puntúan de otra manera. Hay una cancelación encubierta, es un hecho. Antes nos invitaban a eventos. Ahora, ya no. Y las redes sociales han sido clave en esta campaña contra nosotros. «La izquierda tenía un espíritu de defensa de los derechos humanos en los años 80 y 90 que hoy parece haberse diluido».
¿Cuántos programas les han quedado a nivel estatal?
Tres. Dos de sensibilización escolar de jóvenes y uno de atención directa a víctimas. Somos una organización que cuenta con más de 300 asociados. Somos gente muy comprometida.
¿Cree que la izquierda ha perdido la referencia en materia de libertades y derechos civiles?
Totalmente. La izquierda tenía un espíritu de defensa de los derechos humanos en los años 80 y 90 que hoy parece haberse diluido. Por eso digo que hay miembros del Gobierno a los que les molesta Movimiento contra la Intolerancia: han cancelado 5 de nuestros 8 programas. A las pruebas me remito.
Usted ha sido, recientemente la diana de una campaña contra su persona que ha desembocado ante los tribunales. Denunció a Willy Toledo y a Youssef M. Ouled. ¿Por qué los denuncié?
El pasado 28 de enero declaré ante el Juzgado de Instrucción 29 de Madrid. Denuncié a ambos por un delito de odio. Montaron una campaña en X, acusándome de ser el máximo exponente del movimiento sionista en España. Ha sido una campaña que ha alcanzado los dos millones de visitas. Visto lo visto, interpuso una denuncia ante la Brigada de Información de la Policía porque me sentí el blanco de esa campaña, que ponía en riesgo mi seguridad personal y la de los miembros de la asociación. Una campaña que, por cierto, apoyó la diputada de Podemos Ione Belarra.
Ustedes, señor Ibarra, siguen estando donde estaban. ¿Qué es lo que está pasando, desde su punto de vista?
La esencia de Movimiento contra la Intolerancia es la defensa de los derechos humanos. Por eso luchamos, y conseguimos, que en el Código Penal se incluyeran los delitos de odio. En los artículos 510, 511, 512, 513 y 514.4 y en el 22.4. En 1995 conseguimos que hubieran 9 circunstancias agravantes. Y en 2015 que se ampliaran a 15, incluyendo la aporafobia, la identidad de género y la exclusión social. Trabajamos por un mundo de tolerancia, de libertad. Estos tiempos que estamos viviendo no son buenos. Pero seguiremos trabajando por ese ideal.
Inmersos en una oleada de antisemitismo global que se expande por el Mundo, nunca antes vivida desde el periodo del nazismo y la II Guerra Mundial, resulta más necesario que nunca incrementar el deber de sostener la Memoria de las Víctimas del Holocausto (Shoá), actualmente atacada como elemento constitutivo de la estrategia central del antisemitismo: robar la historia judía y situar a la víctima como victimario.
Esta campaña de antisemitismo está presente en todos los países y ámbitos, lo que demuestra su alcance integral y su transversalidad ideológica, desde el islamismo hasta el neonazismo, pasando por el papel destacado del izquierdismo antisemita. Aunque comenzó a germinar en los últimos años, alcanza su máximo despliegue estratégico el 7 de octubre de 2024, acompañando la mayor masacre terrorista perpetrada en territorio israelí: 1.200 personas asesinadas, miles de heridos, varios centenares de secuestrados, violaciones y una serie de actos de barbarie inimaginables para un ser humano, considerados crímenes de lesa humanidad. De nuevo, pero esta vez ante otras cámaras, pudimos observar los rostros ebrios de maldad y de euforia de cientos de milicianos de Hamás y civiles de Gaza perpetrando una nueva masacre de judíos. Una vez más, el pueblo de Israel, y la inmensa mayoría de judíos del mundo, sintió como se resquebrajaba su existencia física, psíquica y espiritual. Y la gran mayoría de las personas de bien quedó conmocionada y con el corazón paralizado en un grito de dolor.
Pero ahí estaba de nuevo, agazapado, «el odio más antiguo del mundo» (Robert Wistrich) preparado para adaptarse a las nuevas condiciones. La operación antisemita que emerge el 7 de octubre, el mismo día de la masacre, sincroniza —al igual que durante el periodo del Holocausto— propaganda, desinformación y terrorismo con el objetivo de eliminar al Estado de Israel, el estado judío, así como de amedrentar y extorsionar a las comunidades judías, a los judíos individuales y a cualquier persona que exprese su apoyo a Israel en el resto del mundo. Despliega una estrategia que supera las teorías propagandísticas de Goebbels, «el enano cojo y diabólico» (en definición de Goering): desinformación, tergiversación de los hechos de la guerra contra Hamás y otras organizaciones terroristas del yihadismo, construcción de mitos y falsedades como la acusación de genocidio del pueblo palestino, justificación u ocultamiento de la masacre, banalización de la Shoá al establecer comparaciones siniestras y crueles, incluso negación de la existencia o del alcance del Holocausto.
En defensa de la memoria y educación sobre el Holocausto.
Se hace necesario aclarar el verdadero significado del término “Holocausto”, palabra de origen griego, que significa “sacrificio por fuego” (Shoá -en hebreo- o «la solución final» -para el régimen nazi-). Este término se utiliza de manera específica para referirse a la persecución y el asesinato sistemático, burocráticamente organizado, de aproximadamente seis millones de judíos -hombres, mujeres, niñas y niños- por el gobierno nacional-socialista de Adolf Hitler y sus colaboradores. Si bien muchas otras personas y colectivos sufrieron la persecución y violencia nazi, como los prisioneros de guerra, los gitanos (roma y sinti), los polacos y otros pueblos eslavos, los opositores políticos, los homosexuales y otros grupos, como personas con enfermedades mentales o discapacitantes, estas tragedias no forman parte de lo que históricamente se define como “Holocausto”. Cada uno de estos horrores merece un reconocimiento propio y una memoria específica dentro del contexto del régimen nazi.
Dicho esto, recordemos que el 1 de noviembre de 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 60/7, designando el 27 de enero -fecha de la liberación por las tropas soviéticas en 1945 del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau (Polonia)- como Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto y Prevención de Crímenes contra la Humanidad«. Es, por lo tanto, un día para recordar y rendir homenaje a las víctimas judías de la II Guerra Mundial, así como para reflexionar sobre las enseñanzas que nos dejaron, las historias de quienes arriesgaron su vida para salvar a otros y las de los sobrevivientes. Todo ello nos impulsa a prevenir los Crímenes contra la Humanidad. No debemos perder de vista esta perspectiva.
La civilización democrática actual se ha construido sobre el reconocimiento del Holocausto y la responsabilidad colectiva histórica de impedir las condiciones para que el horror que fue posible no vuelva a ser posible. Y esto se confronta con la Educación y la Memoria. Es cierto que, desde la resolución 60/7, hay muchas entidades en todo el mundo que se hacen eco de la recomendación de la ONU y recuerdan aquellos dolorosos sucesos como una enseñanza universal para las generaciones actuales y futuras, combinando el aprendizaje del pasado con un radical compromiso presente. Pero, los acuerdos en la Unión Europea para combatir el antisemitismo, entre ellos el deber de Memoria, no están dando el debido resultado a la luz de los hechos, y menos aún en España, donde el plan de implementación es un rotundo fracaso. No estamos preparados para enfrentar este nuevo antisemitismo que lo invade todo. La impunidad de los agresores y la insolidaridad con las víctimas ponen en peligro la convivencia democrática y los derechos humanos para el conjunto de la sociedad.
La perversión del concepto «holocausto», su banalización y su negación, y la persistente equiparación del Estado de Israel con el régimen nazi, forman parte de la estrategia del antisemitismo global, al que no se está́ respondiendo a la altura de la gravedad de los hechos. Y debemos hacerle frente.
Este 27 de enero, encenderemos velas en recuerdo de los grupos de personas que sufrieron con mayor virulencia la deportación y el exterminio, poniendo el acento, con más fuerza que nunca, en la necesidad de que este Día Internacional se convierta no sólo en un día de memoria y de recuerdo, sino también de resistencia frente a cualquier forma de antisemitismo y violación de los derechos de los seres humanos.
En España, a 27 de enero de 2025
Coordinadora Estatal de Lucha Contra el Antisemitismo
El 27 de enero de cada año rendimos tributo a las víctimas del Holocausto. En esta fecha se conmemora la liberación en 1945 por las tropas soviéticas del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi y sus colaborador@s asesinaron a unos seis millones de personas judías, -hombres, mujeres y niñ@s-, en un intento de aniquilar sistemáticamente a la comunidad judía de Europa.
Asimismo, movidos por su ideología racista, persiguieron y mataron a millones de personas de otros grupos, entre ellos a gitan@s (roma y sinti), personas con diversidad funcional, opositor@s polític@s, español@s republican@s, homosexuales y a miembr@s de muchos otros colectivos.
El 23 de enero de 1995, hace hoy 30 años, fue asesinado Gregorio Ordoñez. El criminal terrorista que le mato fue Francisco Javier García Gaztelu, alias Txapote. Fue un disparo en la cabeza a un demócrata, indefenso pero valiente que a pecho descubierto desafiaba la imposición totalitaria de una banda de asesinos, cuyo sacrificio en pos de la libertad debe ser mantenido como un legado de dignidad y firmeza, y que una nación agradecida no puede olvidar. Gregorio Ordoñez murió mientras almorzaba en un restaurante, sencillamente porque combatía con la voz y la palabra la peste totalitaria de ETA y sus cómplices.
Txapote resuena hoy en día como icono zafio del mal absoluto, de la banalidad de un vulgar matón, de la bazofia ideológica identitaria y de la incoherencia de quienes blanquean a sus cómplices de ayer y de hoy.
Por aquel entonces, Jóvenes contra la Intolerancia, con su capacidad y la fuerza de su discurso, combatía de forma firme, desde la razón y el rechazo radical a la violencia, haciendo honor a sus orígenes en el antifascismo real, a los grupos urbanos violentos, muchos de ellos neonazis que en la eclosión de su actividad y fanatismo, dos años antes habían asesinado a la inmigrante dominicana Lucrecia Pérez.
Era por tanto imposible que el asesinato de Gregorio Ordoñez pasara inadvertido para quienes entonces militabamos en Jóvenes contra la Intolerancia.
Nuestro compromiso inexpugnable e irredento, en contra de la peste racista e identitaria, activó de forma espontánea, y casi diríamos que sin una gran reflexión teórica -eso vendría luego-, la tremenda indignación y necesidad de gritar en contra de aquel asesinato, y por ende de todos los anteriores y de los que por desgracian habrían de acontecer, como expresión del mismo fenómeno que hizo a Jóvenes contra la Intolerancia su razón de ser.
Así que el 26 de enero, logramos impulsar la primera concentración contra el terrorismo etarra en la Puerta del Sol de Madrid, convocada por nuestra organización. Quizás no fuéramos entonces capaces de comprender la dimensión histórica de aquel día, pero treinta años más tarde, puede trazarse objetivamente, el impacto desencadenante del fenómeno que desde la sociedad civil, contribuiría a derrotar a ETA.
Varios fueron los motivos, fue la primera concentración, que sistematizó una respuesta ciudadana fuera del País Vasco tras los atentados de ETA. Anteriormente pudieron verse acciones aisladas, mayormente en los municipios dónde se había producido un atentado. Pero no una sistemática con vocación de continuidad y de extensión a otros territorios de España. Como así hizo, primero Jóvenes contra la Intolerancia y su evolución despues en Movimiento contra la Intolerancia, durante casi un década hasta que ETA cayó derrotada.
El discurso de Jóvenes contra la Intolerancia fue un desencadenante nada menor del efecto dominó de un movimiento cívico que contribuyo en la capitulación de ETA. Y aunque otras organizaciones pacifistas del País Vasco también contribuyeron notablemente a la causa, este nuestro enfoque no se basaba en el silencio sino en el grito, en el llamamiento a la sublevación, en la categorización de ETA como lo que eran unos nazis identitarios, basura totalitaria, fango nacionalista derivado de los crímenes del siglo XX.
Era un “a por ellos” con la voz y la palabra, pero a por ellos, era el “libertad sin ira”, pero también sin miedo. A veces con algunos excesos transgresores: “estamos hasta el culo de tiros y de zulos” y siempre coherentes y fuertes en la deslegitimación del terrorismo y en la defensa de los valores de la Constitución.
Era “EL ESPÍRITU DE LA PUERTA DEL SOL” impulsado por Jóvenes contra la Intolerancia contra ETA.
En los meses posteriores el espíritu de la Puerta del Sol se extendería a Sevilla, Jerez de la Frontera, Zaragoza, Valencia, Valladolid, Irún, y paso a paso a toda Espala, dónde demócratas de todo signo ideológico acudían tras sus crímenes a gritar contra ETA, a resistir contra la imposición de su odio identitario, y a sublevarse contra la intolerancia de aquella lacra totalitaria.
Aquello generó un paradigma fuera del eje izquierda derecha, una unidad de acción, un encuentro fraterno en el que se hermanaban en el dolor victimas del terrorismo con las de los crímenes de odio nazi. Una coherencia de combate en el que, por ejemplo, Violeta Friedman, judía superviviente del Holocausto, compartía lucha con Cristina Cuesta, cuyo padre fue asesinado por ETA. Todo construía un relato inédito hasta entonces que marcaba el fin de ETA, relegada al basurero de la historia por un cerco moral, construido por militantes del antifascismo real, de aquellos que fueron presos políticos del franquismo y sufrieron cárcel y torturas por ello. Mención especial merece Montse, nuestra secretaria general y presa política más joven de España en tiempos del franquismo, que solía desgañitarse, megáfono en mano hasta la afonía en aquellas movilizaciones.
Con el tiempo vendrían otras organizaciones, que fueron muy bienvenidas a la lucha, en aquella sequía moral de otras “grandes organizaciones que se decían defensoras de los derechos humanos,” pero que incluso, a veces se perdían en un laberinto incomprensible de justificación y blanqueo de la acción terrorista desde una equidistancia tan inútil como inmoral.
La memoria democrática de la España constitucional no puede ignorar esa fecha y lo que vino después. El espíritu de la Puerta del Sol de alguna manera vive hoy en la lucha por la libertad de Venezuela, en el combate sin cuartel contra el antisemitismo, en la confrontación irredenta contra toda forma de intolerancia, es un legado a transmitir para derrotar a los retos que debe afrontar la nueva generación. “ETA NO VASCOS SI”.
Cambien ambos sujetos, busquen adaptarlos a cualquier contexto y tendrán un discurso indestructible.
Valentín González
Vicepresidente de Movimiento contra la Intolerancia
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 24 de enero Día Internacional de la Educación, en celebración del papel que la educación desempeña en la paz y el desarrollo.
A pesar de los avances, millones de niños y jóvenes en el mundo carecen de acceso a una educación básica de calidad. Factores como la pobreza, los conflictos armados, las emergencias climáticas y las desigualdades de género agravan esta situación.
La crisis del COVID-19 exacerbó las desigualdades educativas, con interrupciones en el aprendizaje para más de 1.600 millones de estudiantes en el pico de la pandemia. Esto ha generado una “crisis del aprendizaje” en muchos países.
Cada año, la ONU elige un tema diferente para destacar aspectos críticos del acceso y la calidad educativa. Los temas han incluido:
Educación inclusiva y equitativa: Abogando por sistemas educativos que no discriminen por género, etnia, discapacidad o condición socioeconómica.
Empoderamiento femenino: Dado que las niñas son más propensas a enfrentar barreras educativas, se busca garantizar su acceso y participación en todos los niveles.
Transformación digital: Explorando cómo las tecnologías pueden cerrar brechas educativas, siempre que exista infraestructura adecuada.