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martes, 16 de agosto de 2022

Identitarismos y estrategias de odio contra los Derechos Humanos

 

Transitamos por tiempos inquietantes, alimentados por problemas sobrevenidos, falta de certidumbre en un horizonte cortoplacista y muchas desesperaciones individuales, familiares y colectivas. Tan pronto un virus nos diezma como el calor nos asfixia; presto, nos emerge una crisis económica y de energía con otra  que se solapa con graves problemas climáticos y de sequía;  bien nos montan e implican en una guerra, como nuestro país se fogonea a base de incendios,  en su mayoría provocados. Muchas emociones, algunas útiles para golpes de autoridad pero inútiles para el ejercicio de la razón, y menos si esta es ilustrada y exige análisis científico y pensamiento crítico.

Hay emociones que pueden ser utilizadas, si cabe, para trasladar responsabilidades fuera de la propia y señalar  posible culposidad o negligencia del “otro” y para, de paso, afirmar la identidad propia que un  contexto de  dificultad   se vuelve excluyente y agresiva. Es fácil de observar que estamos plagados de gestos simbólicos identitarios, en especial de raíz ideológica, que ocultan la profundidad de las contradicciones, sean en los escenarios del “Metoo hiper feminista”,  de la “Greta meta climática” ó  en los de la “espada de Bolívar”, en todos, por lo general, no hay mito sin rito.

Frente a los  impulsos de emociones justificadoras, provengan de  ultra-nacionalismos, abominables tesis racistas,  colonialismos e imperialismos de todo cuño, o por  ideologías bolchevistas y de otros “ismos” que desembocaron en un siglo XX terrorífico contra el ser humano, en 1948 se alzó un gran pacto por el reconocimiento de la dignidad humana, las libertades y derechos intrínsecos de la persona, la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Paradigma de la convivencia y de la democracia.

LOS DERECHOS HUMANOS ESTÁN POR ENCIMA DE LAS IDENTIDADES

Demasiado sufrimiento en la Historia de la Humanidad, desde nuestras raíces hasta este punto de llegada, que debería ser el paradigma del presente y futuro, si  queremos tenerlo.

Y atención!! En nuestra magna Declaración no se habla de “identidad”, ni de sentimiento esencialista, y si de la dignidad de la  persona,  que  es lo esencial y universal para todas, con sus múltiples y variadas realidades, y se  encomienda a la  educación: “el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos”.

La identidad es un significante de dudoso cientifismo, siempre bajo sospecha, como toda emoción no sujeta a la razón humana y a la conciencia ética, que es lo que señala el art.1º de la Declaración de 1948, con la finalidad de evitar emociones identitaristas como las nacionalistas que culminaron en Europa en dos Guerras Mundiales, el Holocausto nazi y el Holodomor bolchevique, entre otras tragedias que nos asolaron. Anteriormente las identidades religiosas y su intolerancia, sus guerras, como señaló Voltaire,  ya nos habían dejaron el mundo sembrado de matanzas, claro, sin olvidar las masacres coloniales, ni los más recientes  totalitarismos, como  el nazismo, los fascismos,  comunismos e integrismos. Los derechos humanos son de cada persona y están por encima de las identidades, preceden a la ley positiva, porque ese es el paradigma democrático.

En la España de hoy ¿cuántas identidades hay? Somos 47 millones de personalidades. En Europa 750 millones, de los cuales 447 pertenecen a la Unión Europea, en un mundo que en 2022 somos 8.000 millones de seres humanos. ¿De cuantas identidades hablamos? Podríamos sostener  que bajo el criterio de identidad habría infinitas combinaciones y realidades, homogéneas, yuxtapuestas o heterogeneas que presentan nuestro genoma y nuestra infinita diversidad social y cultural. Muchas comparten valores, organización política, religión, caracteres fenotípicos, sexuales o de género y un largo etcétera. Y se hacen notar en función de las organizaciones que las cobijen y su poder de impacto.

LA IDENTIDAD ES UNA CONSTRUCCIÓN IDEOLÓGICA

El término identidad,  más allá de la identidad personal, donde la dignidad de cada uno es “en sí” y ·para sí”, socialmente hablando presenta muchas contradicciones, dada la diversidad interna de cualquier conjunto humano, sea un país o un colectivo.  Este viene referenciándose a partir de una serie  de rasgos o características de una persona o grupo que permite distinguirlas de otras personas en un conjunto humano. La evolución creativa de la humanidad rompe con el esencialismo identitario.

Lo que llaman identidad, sea cultural, étnica, nacional, de género, racial… no pertenece realmente al plano de los hechos, son construcciones ideológicas. Lo que es un hecho, es que  todos somos diferentes, aunque todos somos iguales en dignidad y derechos humanos.

No obstante, toda persona, desde su autonomía,  puede elegir o definir su identidad pero sin dañar los derechos de las demás. El problema comienza si la presentamos o vivimos de forma  absoluta, fundamentalista, con fanatismo y no digamos si se deriva en propuestas integristas o totalitarias que matan la libertad y la igual dignidad y derechos, las libertades individuales y los derechos humanos de la persona. De la identidad es fácil trascender al identitarismo, a su determinismo esencialista, y ahí es donde está el problema porque nos cosifica, marca o aprisiona, y esto es pernicioso para toda sociedad y para la humanidad en su conjunto.

El identitarismo, adhesión exacerbada identitaria, supone un pensamiento que eleva la identidad social, política, religiosa o cultural a mito, considerándola algo sagrado e inamovible. En el ámbito nacionalista es teorizado a veces como nacionalismo redentor, abiertamente etnocentrista y xenófobo, promueve la etno-diferencia y el comunitarismo,  rechaza el mestizaje y la práctica de interacción intercultural. Puede derivar en racialismo o racismo que son cosas diferentes pero ambas tan acientíficas como el término “raza” que les sustenta. Otros identitarismos en su intolerancia pueden alcanzar al antigitanismo,  la homo-transfobia, el sexismo y misoginia, la hispanofobia, el antisemitismo, las fobias ideológicas y muchas otras formas de intolerancia, odio y discriminación. El identitarismo siempre tiende a la exclusión, al supremacismo, y siempre es por naturaleza, antidemocrático, por negar la universalidad de libertades y derechos del prójimo, es la puerta de entrada a todo totalitarismo.

El peligro de los identitarismos no acabó en 1948 con el triunfo de la Declaración Universal de Derechos Humanos. La intolerancia identitaria continuó en su dinámica extremista, a veces nacionalista, religiosa y otras de diferentes postulaciones ideológicas,  pudiendo alcanzar lo que Amin Maalouf denuncia en su libro  “Identidades asesinas”, que señala la locura que incita a los hombres a matarse entre sí, en  nombre de una etnia, lengua o religión. Experiencias genocidas como en Camboya, Ruanda o en los Balcanes, no han sido las únicas;  También hay otras que  nos son cercanas y recientes, como los presuntos crímenes de lesa humanidad protagonizados por ETA “contra los españoles/ constitucionalistas” en su estrategia de “socialización del sufrimiento” o las realizadas por el yihadismo como las matanzas de Madrid y Barcelona

EL PROBLEMA ES CÓMO SE VIVE ESA IDENTIDAD

Una persona o un grupo pueden tener su identidad o múltiples identidades, más allá del DNI, ese no es el problema. La cuestión es cómo se vive esa identidad, como se manifiesta, si es excluyente, opresiva, criminal e incompatible con los derechos de los “otros” a los que estereotipa, prejuzga y estigmatiza; si discrimina, es agresiva o violenta; si viola la dignidad humana y las libertades y derechos fundamentales del prójimo. Si es así, entonces estamos ante un grave problema. Para transitar de una identidad sentida o vivida con naturalidad, tolerancia y respeto al prójimo, hacia un identitarismo, siempre excluyente y agresivo, solo hay que observar la dinámica de la intolerancia que es la matriz que lo alimenta y cuyo resultado, de no detenerla,  es letal.

La dinámica de la intolerancia de entrada no considera a los seres humanos en su individualidad, todos pertenecen al “colectivo”. Comienza por “estigmatizar” al “otro”,  negando “valor” al diferente, al distinto. A partir de ahí, estas personas son sometidas a un proceso de “deshumanización”, alimentado por mitos y falsas imágenes que calan en el subconsciente social (los inmigrantes son delincuentes, los españoles colonialistas, los negros nada inteligentes, los homosexuales  enfermos, los hombres violadores, las mujeres no tienen cerebro, los judíos son avaros, los gitanos  traficantes, los musulmanes terroristas, los discapacitados una carga inútil, los viejos sobran, etc.). Después  el colectivo mayoritario se “victimiza”, a partir de sentimientos de recelo, miedo y amenaza, o dicen sufrir  unas cargas que considera injustificadas o por cualquier otro factor que  estimule la victimización. Finalmente comienzan las hostilidades, tras haber interiorizado el colectivo prevalente el “miedo a la agresión del diferente”,  y todo amplificado por el “fanatizador” agi-pro del extremismo ideológico.

DESINFORMACIÓN, POLARIZACIÓN, MENSAJES DE ODIO: EL ORIGEN

Esa dinámica, bastante común en todos los procesos identitaristas,  es alimentada por la desinformación, la polarización y los mensajes de odio;  y en un contexto de incertidumbre, el “otro” siempre será el culpable y sus opciones de sufrir segregación, discriminación o violencia se tornan más que reales. Y a partir de esa base de intolerancia, cualquier persona puede sufrir  agresiones por el simple hecho de ser parte o supuestamente parte del colectivo estigmatizado; de esta forma el grupo dominante se siente legitimado para proceder a la “limpieza étnica y social”, curando la “infección”, recurriendo a la violencia. Esta dinámica de pensamiento, actitud, conducta y comportamiento delictivo es la secuencia que nos puede llevar estratégicamente a la comisión de  crímenes de odio en toda su amplitud, desde el asesinato y el terrorismo,  a la guerra y el genocidio, como ha sucedido en nuestra historia reciente.

A la postre, el identitarismo no lucha por los derechos humanos, aunque en su mal uso hable de ellos, como sucede con los populismos que en su ámbito próximo, los desprecian porque les obligan a  caminar por otra senda, en otro enfoque para su hacer social o político. Simplemente cuando malhabla de ellos, los deforma y utiliza como mecanismo de victimización pero no los promueve para  con las personas que tienen identidades diferentes o contrarias. Y los vulnera. Incluso si invoca la autoridad de la ley positiva que puede promover. Nunca se debería olvidar que los Derechos Humanos nos preceden y no se atenta a su universalidad, a riesgo de rebeldía, como advierte el preámbulo de la Declaración Universal y es fundamento iusnaturalista.

DEBERES PARA CON LA COMUNIDAD

En verdad, toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad, pero observando limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás. Así lo afirma nuestra Constitución, en su art. 10  y  la Declaración Universal que en su último artículo, el nº 30 que “nada podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración”. Frente a la mirada identitarista, siempre un enfoque de derechos humanos.

La demonización del otro, la negación de derechos al contrario, su estigmatización, al que como punto de partida se le intenta excluir, suele  ser de tal envergadura  que se vive en conflicto permanente, frente a ese otro al que se le ha categorizado como el “enemigo”, ni siquiera adversario; el identitarismo promueve mentalidades de choque y enfrentamiento-civilista, lo que hace posible vivir en un “todos contra todos”, en el marco anómico del “todo vale” por el propósito marcado,  o sea por alcanzar poder de clan jerarquizado y no democrático.  Es un planteamiento reaccionario frente a los principios de universalidad y progresividad de los derechos humanos.

HABITAT DE TOLERANCIA

Defender, la autonomía de la persona, el libre desarrollo de la personalidad, el derecho a vivir una identidad pero siempre desde el respeto a  la libertad, igualdad y  dignidad de todos,  del ser humano y los derechos que les son inherentes, nada de eso tiene que ver con los identitarismos, y si con las garantías que se deben de ofrecer desde el constitucionalismo democrático por quienes se encargan de concretarlo políticamente. Y eso supone construir un hábitat de tolerancia  y respeto a la persona, sin sumisiones a “colectivos idealizados” y a etiquetas predeterminantes.

Tolerancia con la diversidad social, cultural o política, aunque no sea del agrado, y siempre sobre la base del respeto a la dignidad humana y los derechos fundamentales, y con quien no practique ese respeto y apueste por su violación e intolerancia, ahí es donde debe de intervenir la legislación de protección de la victima de la discriminación y el delito de odio.

 Los Derechos Humanos son Universales, para toda persona, en todo tiempo y lugar, inherentes, inalienables, irrenunciables, indivisibles, imprescriptibles, inalterables, interdependientes, progresivos, son en definitiva de, pro y para la persona, no son identitarios. Y deben de ser positivizados en todo país, signo de toda Constitución democrática, como derechos fundamentales.

Hay un viejo refrán que sirve terapéuticamente para neutralizar ese nivel de intolerancias múltiples y confluyentes. Decían nuestros ancestros que quien no sabe de dónde viene y no sabe a dónde va, no sabe dónde está. Pues bien, venimos de una Transición de una dictadura execrable a un régimen de libertades democráticas;  soñábamos con el mejoramiento del bienestar, con mejorar la calidad y la profundización de la democracia. Hemos avanzado notablemente. Y llegó un 15 M y con él una ensoñación distópica, muy mediática, de asalto sentimental a los cielos que acabó transformándose en un sarpullido  de expresiones identitarias peligrosas que niegan el cosmopolitismo democrático y llegaron  populismos varios que proponen ir a ninguna parte. Muchos, desafortunadamente, les creyeron y aún, muchos se encuentran desnortados.

La política, como la investigación y toda intervención, debe radicar en un enfoque de derechos humanos.

Ahora, agotado el ciclo de la ensoñación, toca a la sociedad civil despertar y si tiene coraje, tomarse los derechos humanos en serio frente a los identitarismos,  volver a su reclamo de mejora  y profundización de la democracia que exige análisis concretos de las realidades concretas y menos gestos de postureo, desprenderse de polarizaciones y fanatismos, construir  mas praxiología y menos ideología, reivindicar  no solo redistribuir la riqueza sino un ejercicio del poder, en todos los ámbitos, de forma más democrática, con la  más amplia participación y posibilidad de revocación de liderazgos, respetando acuerdos comprometidos con  electores y afines en nombre de los que  actúa, sin performances, circos y autoritarismos. Simplemente toca ser coherente con la esencia de nuestra Constitución y la Declaración de los Derechos Humanos, apostar por la tolerancia, la concordia y la convivencia, y así no solo conoceremos de dónde venimos, sino que sabremos dónde estamos y presumiblemente, hacia donde queremos ir, aunque esto es más difícil.

Esteban Ibarra

Presidente de Movimiento contra la Intolerancia

Sº Gral del Consejo de Víctimas de Delitos de Odio


jueves, 24 de marzo de 2022

‘La respuesta social a la extrema derecha’

 

Movimiento contra la Intolerancia participa esta tarde con la Asociación Territorios de la Memoria en un ciclo sobre ‘La respuesta social a la extrema derecha’


Fuente: El Diario.es

“Historiadores, politólogos y periodistas vienen advirtiendo de las similitudes entre nuestro tiempo y la década de los años 30 del siglo pasado cuando llegaron al poder el nazismo, el fascismo”, advierte la organizadora

La Asociación Territorios de la Memoria arrancará este jueves, 24 de marzo, un nuevo ciclo de conferencias titulado ‘Empatía frente al odio: la respuesta social a la extrema derecha’.

Serán un total de cuatro mesas de debate, que se desarrollarán entre el 24 de marzo y el 12 de mayo, en el Aula Mergelina (edificio histórico de la UVA), con entrada libre hasta completar aforo.

Según han informado fuentes de la Organización, el objetivo del ciclo es abordar la relación entre el pasado y el presente de la ultraderecha, su percepción actual en España y sus “rasgos distintivos”, a partir de cuatro mesas de debate en las que participarán algunos de los principales especialistas en esta temática.

“Historiadores, politólogos y periodistas vienen advirtiendo de las similitudes entre nuestro tiempo y la década de los años 30 del siglo pasado cuando, tras la Gran Depresión, llegaron al poder el nazismo, el fascismo o su versión española encarnada por la dictadura franquista”, ha añadido la organización, que considera que “gran parte” de la sociedad actual, “especialmente los jóvenes, no parecen ser conscientes del grave riesgo que representa para la democracia el auge de la ultraderecha”.

Por este motivo, Territorios de la Memoria, en colaboración con la Facultad de Filosofía y Letras, el Instituto Simancas, el Ayuntamiento de Valladolid y el Ateneo Jesús Pereda, pretende plantear este ciclo de debate.

La primera de las sesiones se titula ‘La ultraderecha ayer y hoy’ y se celebrará este jueves, 24 de marzo, a las 19.00 horas, y en ella participarán el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), Emilio Silva; el periodista de diario Público Carlos Enrique Bayo y el presidente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra. Estará moderada por Pancho Salvador, miembro de la Asociación,

La segunda sesión llevará a cabo el día 19 de abril, con el mismo horario al igual que todas las jornadas, y llevará el título ‘La internacional del odio: ¿cómo se construye? ¿cómo se deconstruye?’

Participarán el teólogo y escritor Juan José Tamayo-Acosta y la socióloga y exsecretaria de Estado de Igualdad, Soledad Murillo; moderados por la representante de la asociación Asun Esteban.

El día 27 de abril se abordará una mesa con la temática ‘¿Cómo hemos llegado hasta aquí? La escalada al poder del nacional populismo’, con participación del profesor de Historia de la UVA Enrique Berzal y la profesora de Ciencia Política y Sociología USC, Paloma Castro Martínez; moderados por Matteo Tomassoni.

Se cerrará el ciclo el 12 de abril, con una mesa de debate con el título ‘Deshaciendo nudos en el social media: la manosfera y el odio a las mujeres’, moderada por Dunia Etura, y con participación de la profesora de Periodismo UCM, Escritora y Dramaturga, Asunción Bernárdez Rodal y el especialista en Retórica e Investigador UCM, Víctor Gutiérrez Sanz.

jueves, 21 de enero de 2021

Ninguna agresión sin denuncia



⚠Si detectas discurso de odio en redes sociales o cualquier otro hecho por cualquier forma de discriminación o intolerancia, no dudes en enviarlo a 👉 denunciamci@gmail.com. 
⚠Escríbenos si has sido Víctima  o testigo de un #DelitodeOdio o  violencia. 
⛔Ninguna agresión sin denuncia.⛔

viernes, 30 de octubre de 2020

Esteban Ibarra: Discurso de Odio: Bienvenido el necesario debate

Confilegal: Discurso de Odio: Bienvenido el necesario debate

La reciente presentación, en forma de Proposición No de Ley de Unidos Podemos, de una declaración de intenciones sobre la ‘Prevención de la Propagación de Discursos de Odio en el Espacio Digital’, aprobada por la Comisión de Interior del Congreso, tiene un gran aroma de desenfoque por extemporánea, confusa y digamos, nada oportuna.

Sea bien llegado si la dicha es buena, en este caso, si pudiera iniciarse un debate al respecto, con rigor, como venimos reclamando desde hace mas de 20 años ante el problema y que, con el tiempo, Internet y las Redes sociales, entre otros, han ayudado a expandir.

En algún momento se ha de abordar seriamente y no está de más evidenciar la preocupación que genera un anuncio inadecuado, que puede confundir por cuanto es tangencial con la libertad de expresión, recordando que los “mensajes odiosos” también están protegidos por las libertades y derechos fundamentales constitucionales y por los derechos humanos comprometidos por las instituciones europeas, como nos evidencian en tratados, leyes y resoluciones.

La cuestionada iniciativa sobre “discursos de odio” se sitúa de manera extemporánea porque no contempla que este debate en Europa ya es largo en el tiempo y que en nuestro país también existe un Convenio Marco de Colaboración suscrito entre el Consejo General del Poder Judicial, la Fiscalía General del Estado y diferentes Ministerios al que asistimos ONG especializadas en materia de delitos de odio.

En este convenio se analiza, entre otros temas, la aplicación del Código de conducta para la lucha contra la incitación ilegal al odio en Internet que las empresas de las TIC se comprometen en su actividad.

Confusa la PNL porque no precisa qué es o qué pauta referencia toma del discurso de odio, posibilitando todo tipo de especulaciones sobre el fondo del asunto y que generan un comprensible “miedo a la censura”.

Y desde luego, muy poco oportuna la iniciativa dado que el 20 de octubre el Parlamento Europeo aprobó una Resolución sobre la Ley de Servicios digitales y las cuestiones relacionadas con los derechos fundamentales que plantea referirse únicamente a los contenidos ilícitos en Internet y las redes. Por consiguiente, esto es serio y no va de gestos de intención dado que afecta a derechos fundamentales que tanto esfuerzo han supuesto su obtención.

¿Qué es el discurso de odio?

Con este término fenomenológico las instituciones europeas y la sociedad civil democrática viene a referir un contenido concreto con la intención de que los legisladores de los diferentes países confluyan en un tratamiento que evite discursos de intolerancia extrema que horrorizaron en Europa y que fueron preludio de guerras, genocidios diversos, incluido el Holocausto.

Convencidos de que “el discurso precede a la acción” y preocupados por el avance de los extremismos, el Comité de Ministros del Consejo de Europa en su resolución (20) de 1997 definió que “abarca todas las formas de expresión que propaguen, inciten, promuevan o justifiquen el odio racial, la xenofobia, el antisemitismo u otras las formas de odio basadas en la intolerancia”.

Así, continúa, “incluida la intolerancia expresada por agresivo nacionalismo y el etno­centrismo, la discriminación y la hostilidad contra las minorías, los inmigrantes y las personas de origen inmigrante”.

Concepto complementado por la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia del mismo organismo (marzo de 2016) en su Recomendación número 15 donde reitera que debe entenderse “como fomento, promoción o instigación, en cualquiera de sus formas, del odio, la humillación o el menosprecio de una persona o grupo de personas, así como el acoso, descrédito, difusión de estereotipos negativos, estigmatización o amenaza con respecto a dicha persona o grupo de personas y la justificación de esas manifestaciones por razones de “raza”, color, ascendencia, origen nacional o étnico, edad, discapacidad, lengua, religión o creencias, sexo, género, identidad de género, orientación sexual y otras características o condición personal”.

Esto no se quedaría en una mera declaración de intenciones y está acompañado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) que emitiría diversas sentencias donde explicaban que “la tolerancia y el respeto por la igual dignidad de todos los seres humanos constituyen el fundamento de una sociedad democrática y pluralista. En estas condiciones, en determinadas sociedades democráticas puede considerarse necesario sancionar o incluso impedir todas las formas de expresión que difundan, incitan, promuevan o justifiquen el odio basado en la intolerancia” (Sentencia Erbakan v. Turquía, de 6 julio de 2006, § 56).

También advertía sobre estos límites, manifestando que “la libertad de expresión constituye uno de los fundamentos esenciales de una sociedad democrática, una de las condiciones básicas para su progreso y su desarrollo”.

 “Sin perjuicio -continua- del apartado 2 del artículo 10 [de la Convención Europea de Derechos Humanos], es aplicable no solo a las “informaciones” o “ideas” que son recibidas favorablemente o consideradas inofensivas o indiferentes, sino también a las que ofenden, resultan chocantes o perturban al Estado o a cualquier sector de la población”.

“Tales son las demandas del pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura, sin las cuales no existe una “sociedad democrática”. Esto implica, entre otras cosas, que toda “formalidad, “condición”, “restricción” o “sanción” impuesta en la materia debe ser proporcionada al fin legítimo perseguido. (Sent. Handyside v.UK 7 diciembre de 1976 § 49)”.

Los autores del Convenio Europeo de Derechos Humanos buscaron establecer un marco institucional basado en valores democráticos para superar el extremismo y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha identificado varias formas de expresión que deben considerarse ofensivas y contrarias a la Convención, incluido el racismo, la xenofobia, el antisemitismo, el nacionalismo agresivo y la discriminación contra las minorías y los inmigrantes.

 Sin embargo, el TEDH también tiene cuidado de hacer una distinción en sus conclusiones entre, por una parte, la incitación genuina y grave al extremismo y, por otra, el derecho de los individuos (incluidos los periodistas y los políticos) a expresar libremente sus opiniones que pueden “ofender, sacudir o molestar” a otros.

En verdad, no existe una definición universalmente aceptada de la expresión “discurso de odio”. La jurisprudencia del TEDH ha establecido determinados parámetros que permiten caracterizar el “discurso de odio” para excluirlo de la protección conferida a la libertad de expresión (artículo 10 del Convenio).

Sobre el discurso de odio en España

En nuestro país la lucha contra el discurso de odio se remonta a 1995, tras introducir el artículo 510 que nos situaba en esa línea requerida a nivel europeo. Posteriormente la reforma del Código Penal de 2015, amplió el artículo 510 contemplando la difusión de estos discursos y su difusión por todo tipo de medios de comunicación lo que incluía Internet y las redes.

Sin obviar todo ello que las libertades de expresión y opinión están protegidas por el artículo 20.4 de la Constitución Española, al afirmar que “estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia”.

En efecto, “libertad de expresión, no es libertad de agresión”, como así es el lema de nuestras organizaciones de derechos humanos que luchamos contra los crímenes de odio, incluido el terrorismo y los crímenes de lesa humanidad.

El discurso de odio en España, su ilícito penal, quedó bien reflejado, como requiere la Decisión Marco relativa a la lucha contra determinadas formas y manifestaciones de racismo y xenofobia mediante el Derecho penal de la Unión Europea, el Convenio contra la Ciber-delincuencia racista y xenófoba y las Resoluciones relativas a los insultos religiosos y discurso de odio contra las personas (2007), al modificar ampliamente el artículo 510 y siguientes del Código Penal (2015).

En su primer inciso sanciona precisamente a “quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad”.

En consecuencia, incitar al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona, es lo que ya está sancionado y que en nuestro país entendemos por discurso de odio ilícito penalmente, lo que no evita que esté exento de crítica dado que el universo que protege lo hace con un ‘numerus clausus’ que no alcanza a quienes lo padecen por su origen territorial, su aspecto físico, su edad, condición de pobreza, su lengua, cultura y otros factores que la Constitución si ampara en un ‘numerus apertus’ que concreta su artículo 14.

Y lo hace con su expresión “o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, lo que también recoge el Código de Justicia Militar en la sanción discriminatoria, sin que nadie alegue el principio de taxatividad o inseguridad jurídica.

Lo que es ilegal fuera de la Red, también lo es en Internet

El debate sobre el discurso de odio en las Redes e Internet ha de ser abordado y ya hay bastantes quejas sobre lo que las plataformas retiran o mantienen. La lucha contra el discurso de odio en línea no puede olvidar, que estas plataformas no son jueces y obran según sus propios criterios.

Según la última estimación del 22 de junio, evalúan el 90% de los contenidos señalados en un plazo de 24 horas y retiren el 71% de los que consideran constitutivos de incitación ilegal al odio, en comparación con el 40% y el 28% cuando el Código se puso en marcha (2016).

Esto permite considerar que es posible la existencia de situaciones arbitrarias y por tanto de actos limitativos de derechos fundamentales que deciden estas empresas privadas.

La propia Resolución sobre la Ley de Servicios digitales y las cuestiones relacionadas con los derechos fundamentales recuerda que, según la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), la eliminación de contenidos debe realizarse a raíz de una orden judicial de un Estado miembro.

Los proveedores de alojamiento de datos pueden recurrir a herramientas y tecnologías de búsqueda automatizadas para detectar y eliminar contenidos equivalentes a otros declarados ilícitos previamente, pero no han de estar obligados a realizar una supervisión general de la información que almacenan ni a buscar activamente hechos o circunstancias que indiquen actividades ilícitas, como se establece en el artículo 15, apartado 1, de la Directiva 2000/31/CE.

El Parlamento europeo señala que las plataformas de internet siguen siendo un lugar estratégico para las actividades terroristas y se utilizan como instrumentos de diseminación y propaganda, además de para captación y promoción de actividades.

Estima necesario hacer frente a toda forma de delincuencia, de explotación sexual; que la privacidad ha de ser protegida y que las actividades en línea permiten conocer a fondo la personalidad y hacen posible su manipulación general e indiscriminada de datos personales relativos a cada uso de un servicio digital; que la publicidad política engañosa u opaca es una especial amenaza, junto a las practicas desinformativas facilitadas por el uso de estos medios.

Y no debemos olvidar que lo ilícito que aquí señalamos debe de ser comunicado a la autoridad competente, lo que en España se puede y debe traducir en la Fiscalía de delitos de odio, evitando equivocarlo con los “mensajes odiosos” que muchos confunden y no aguantan.

Conviene dejar avanzar a la Unión Europea al respecto de esta Ley, no precipitarse y debatir, eso sí, sin oportunismo político alguno, evitar sesgos ideológicos o religiosos y tener muy presente esto de la tolerancia y aquello del primer artículo de la Declaración Universal de Derechos Humanos que dice: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

martes, 21 de julio de 2020

Vídeo 22 julio: En Memoria de las Víctimas de los Crímenes de Odio



#22J En recuerdo de todas las víctimas de los atentado de Oslo y Utoya y 
de todas las víctimas de Crímenes de Odio. 
Nunca más.

lunes, 6 de abril de 2020

Guía de Apoyo a las Víctimas de la Discriminación, el Odio y la Violencia

RACISMO, XENOFOBIA, SEXISMO, HOMOFOBIA, ANTISEMITISMO, ISLAMOFOBIA… ninguna forma de INTOLERANCIA.
Orientaciones para Víctimas de la discriminación, del odio o la violencia por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, pertenecía a una etnia o raza, origen nacional, sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía, idioma, aspecto físico o cualquier otra condición social o cultural.

miércoles, 21 de enero de 2015

Nuevo Material didáctico nº 3 de Movimiento Contra la Intolerancia

Movimiento contra la Intolerancia edita  de nuevo  su Material Didáctico nº 3 : Guía para la Prevención de la Violencia, el Racismo y el Odio.

Esta nueva edición ha sido actualizada, y se han ampliado contenidos respecto a la Intolerancia y sus formas, la discriminación y Delitos de Odio. 

Descárgatelo:
HABLEMOS DE CONVIVENCIA Y TOLERANCIA

lunes, 10 de noviembre de 2014

EN RECUERDO A LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS.

"Mi tarea es contar mi historia, para que los/as más jóvenes sepan que cualquier prejuicio puede acabar en una catástrofe” (Rita Prigmore).
Junto al recuerdo de "La noche de los Cristales Rotos", el 9 de noviembre se celebra el Día Internacional contra el Fascismo y el Antisemitismo.
"Hasta esta fecha, todas las medidas contra los judíos eran disposiciones legales que los excluían de la gran mayoría de las actividades y de todos los derechos como ciudadanos, pero ese día comenzó otra fase que no tendría vuelta atrás: la de la normalización del odio y la violencia. Entre el 9 y el 10 de noviembre de 1938, fueron quemadas más de 1.000 sinagogas, fueron destrozados más de 7.000 comercios, cerca de 100 judíos fueron asesinados, fueron saqueados cementerios, hospitales, escuelas y hogares judíos, y más de 30.000 personas fueron deportadas en las semanas siguientes, uniéndose a los más de 17.000 judíos polacos que ya habían sido expulsados de Alemania en semanas anteriores al 9 de noviembre".
"Ese trágico episodio fue conocido como la Kristallnacht, la "Noche de los cristales rotos", por los destrozos de los vidrios de los negocios que aparecieron al otro día desparramados cubriendo las calles de todo Alemania. El gobierno argumentó que había sido un levantamiento popular incontenible. Que había sido el pueblo, enfurecido contra los judíos. El motivo de ese supuesto enfurecimiento, en el argumento nazi, era el asesinato ocurrido el 7 de noviembre de 1938 del secretario de la embajada alemana en París, de Ernst Vom Rath, realizado por un joven judío polaco de origen alemán, Herschel Grynszpan. Una excusa, simplemente para dar un paso más. La noche de los Cristales fue claramente planificada por el gobierno nazi. Ya nada sería igual, a partir de ese momento. La Kristallnacht constituiría un avance claro hacia las posteriores políticas ya de carácter genocida. Con la Kristallnacht el Nazismo dio el pistoletazo de salida de lo que sería en los años posteriores, en plena Segunda Guerra Mundial, la Solución Final y el Holocausto del pueblo judío.
Pero esta efeméride recuerda no solo a las víctimas que provocó esa fatídica noche, y a las que vinieron posteriormente fruto del exterminio organizado como consecuencia de las políticas antisemitas y raciales del régimen Nazi, sino que debe también alertar, sobre la necesidad de fomentar las actitudes basadas en la tolerancia, la aceptación de la diversidad y el respeto a las diferencias como elementos esenciales de la convivencia pacífica en sociedad.
La necesidad de incidir en la memoria de estos trágicos hechos es fundamental a la hora de prevenir actitudes y acciones que supongan un regreso al pasado. Por ello, no podemos dejar de recordar a Violeta" Friedman (www.movimientocontralaintolerancia.com/…/memo…/friedman.htmj), presidenta de Honor de Movimiento contra la Intolerancia, quien luchó de manera intensa y constante contra el olvido y por el compromiso de las nuevas generaciones contra la ideología criminal del Odio llamado nazismo. Violeta Friedman, superviviente del campo de concentración de Auschwitz, contó su historia, como testigo de aquellos horribles acontecimientos, para que los testimonios de los que allí estuvieron iluminaran a los y las más jóvenes por el camino de la tolerancia y la paz. “Quizá, y este es mi mayor deseo, así las semillas del odio no vuelvan a brotar de nuevo, y el mundo pueda decir, siempre, siempre, lo que nosotros jamás nos cansaremos de decir: NUNCA MÁS” Friedman, V.
Deseo que comparte Rita Prigmore y así lo expresaba el pasado mes de Abril, cuando en su paso por la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla, decía “los jóvenes tienen la responsabilidad de que esto no vuelva a ocurrir”.
Rita Prigmore, superviviente romani de la barbarie nazi. Nació el 3 de Marzo de 1943, y desde ese mismo momento fue víctima de la barbarie nazi. A su nacimiento asistieron cuatro médicos con uniforme que la arrancaron junto a su hermana gemela de los brazos de su madre. Fueron víctimas del Dr. Mengele, y de sus investigaciones con gemelos y gemelas, a las cuales ella siendo recién nacida sobrevivió, no así su hermana.
Rita no sabe nada de su historia hasta una vez cumplidos los cuarenta años. Hace dos años regresó al campo de Concentración de Auschwitz y desde entonces, con el único objetivo de evitar que el sufrimiento de personas como ella caiga en el olvido, y con la fuerte convicción de que la historia no vuelva a repetirse, lleva a cabo una intensa labor de concienciación y sensibilización con los y las más jóvenes: “jóvenes: “mi tarea es contar mi historia, para que los más jóvenes sepan que cualquier prejuicio puede acabar en una catástrofe”
Hoy más que nunca el testimonio de Rita Prigmore y Violeta Friedman, cobran especial significado y relevancia. Ahora que somos testigos de un repunte de la Intolerancia, ahora que seguimos levantando más muros que puentes, justo ahora que Europa gira de nuevo hacia el discurso populista de la xenofobia, donde los muros del racismo, la xenofobia son mas que evidentes. Se plantea crucial pues, la lucha contra la intolerancia, educando para la tolerancia a través del trabajo con los más jóvenes, protagonistas del compromiso ético cívico contra la intolerancia y el odio. El testimonio de vida, el compromiso de Personas de referencia vital como Rita Prigmore y Violeta Friedman, inspiran de dicho trabajo. Apostando por la pedagogía de la Memoria, trabajando en la importancia y el poder del recuerdo y en el respeto a las víctimas, generando conciencia de implicación y responsabilidad en la construcción de un sociedad democrática, donde NUNCA más sea posible la barbarie del odio, la negación de la dignidad humana.
Es desolador observar que, cuando se cumplen 76 años de la NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS, muchos/as jóvenes no conocen la Historia. Son capaces de reconocer la ideología de supremacía de la raza de Hitler, han escuchado hablar de campos de concentración e incluso han visto películas, o han leído algún libro... pero a pesar de ello, tienen una idea fragmentada de los hechos, desconocen sus causas y las terribles consecuencias que dichos acontecimientos tuvieron, y no han sido capaces de de dotarlos de significado. Por lo que hoy más que nunca tenemos que recordar las palabras de Violeta Friedman: “EL PUBLO QUE OLVIDA SU PASADO ESTÁ CONDENADO A REPETIRLO "...