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miércoles, 5 de abril de 2023

Esteban Ibarra: ¿Fue Jesucristo víctima de un crimen de odio?: Cumple todos los requisitos


Fuente: Confilegal

A mi juicio, y conforme a los parámetros actuales de interpretación jurídica y social, Jesucristo fue víctima de un crimen de odio sin ningún género de dudas. Y no solo él lo padeció, también sus seguidores sufrieron discurso y crímenes de odio por cristianofobia, actos criminales que a día de hoy también se producen en algunos lugares y territorios.

La diferencia histórica del contexto político, jurídico y social entre aquella época y la actual es una obviedad. Sin embargo, estos actos, desde una perspectiva fenomenológica y con una mirada actual, se pueden interpretar por encima de los tiempos y sin relativismo alguno porque esta criminalidad de odio objetivamente lo  es, aunque esta denominación apareciera cercano a los años de 1990. 

De lo contrario incurriríamos en una peligrosa deriva de interpretación que pudiera llevarnos a relativizar horribles hechos, incluso genocidios porque se realizaron  antes del aporte denominativo del jurista polaco y judío Rafael Lemkin.

Desde un enfoque victimológico, que elude realizar interpretación religiosa o política, situado en la universal protección de la dignidad humana, de las libertades y derechos fundamentales  de la persona, en todo tiempo y lugar, los episodios que sucedieron contra Jesucristo de hostilidad y detención previos, hasta su asesinato en crucifixión, son una muestra absoluta de esa dinámica de la intolerancia que conduce fatalmente al abyecto crimen de odio.

Un proceso acaecido, incluso que quebró los mandatos bíblicos asumidos en época, como eran los mandamientos de Moisés y de la Judea del momento.

El crimen, cuya víctima fue Jesús de Nazaret, fue cometido con torturas, ensañamiento y crueldad extrema, y vino precedido  de acciones previas de discurso de odio, con el que se promovió la hostilidad y el odio a su persona, con  mensajes que alcanzaban a sus seguidores.

No fue simplemente un rechazo a sus ideas.

Así lo mostraron comportamientos de los fariseos, criticados por Jesús, junto a los escribas y doctores de la Ley que aparecen en los Evangelios, o la preocupación romana por el discurso cristiano insumiso frente a su poder político.

Los episodios que sucedieron contra Jesucristo, de hostilidad y detención previos, hasta su asesinato en crucifixión, son una muestra absoluta de esa dinámica de la intolerancia que conduce fatalmente al abyecto crimen de odio

No es anacrónico este planteamiento de situar  el asesinato de Jesús como un crimen de odio porque aunque las leyes del momento histórico no concretaran esa realidad en estos términos, no quiere decir que este tipo de acciones no existieran.

Simplemente se evidencia  que hay hechos son anteriores al derecho, y que grandes  tragedias o transformaciones sociales, preceden al reconocimiento de los problemas y el avance legal frente a los mismos.

LA CONSPIRACIÓN PARA EL CRIMEN DE ODIO HACIA JESUCRISTO

Precedido de un creciente reconocimiento popular como mostraban sus encuentros o la entrada del conocido Domingo de Ramos, de acuerdo  a los Evangelios, Jesús de Nazaret entraba triunfalmente en Jerusalén en medio de una multitud que lo aclamaba y antes de hacerlo se hubo detenido y bien recibido en las localidades de Betania y Betfagé.

Pese a su reconocimiento popular, no estuvo exento de sufrir mensajes odiosos y hostiles para dañar su creciente influencia, divulgados  por el movimiento religioso-político de los fariseos y  de otras gentes dirigidas hacia su persona y seguidores. Lo que hoy indudadablemente calificaríamos de «Fake News».

Decían que Jesús había quebrantado la ley, cuando no era verdad; decían que tenía una mano inutilizable y deformada porque se le había secado.

Decían que animaba a robar y que hablaba de forma irrespetuosa  de cosas sagradas y que pervertía al pueblo.

Decían que Jesús era gente mala, una víbora, y que tendría que responder, que sería juzgado y puesto en orden, y más detalle que se menciona en los evangelios.

Caifás, de los saduceos y en unidad con los fariseos, es el hombre que condenó a Jesucristo para pedir su ejecución. Temeroso de una revuelta que alterara su poder del que era Sumo Sacerdote, montó una farsa de juicio religioso donde, según los Evangelios, provocaba a Jesús buscando encontrar la blasfemia.

La traición de Judas Iscariote, con su beso indicativo, sirvió para señalarlo y apresarlo. Habían maquinado atraparlo y condenarlo. Nunca permitirían que el hijo de un carpintero pudiera orientar las creencias religiosas de forma distinta a las prevalentes, poniendo en cuestión el poder establecido.

Tras la farsa de juicio, el Sanedrín, le declaró por unanimidad reo de muerte y emitió un mensaje de mentira, difamación y humillación a la víctima, buscando su denigración.

Hecho que continuó el jefe romano Pilatos a quien le dijeron que Jesús impedía dar tributo a César y se hacía llamar “rey de los judíos”.

No viéndole culpable, finalmente decidió aplicarle  torturas mediante flagelación, medio centenar de azotes con látigo de cueros con pequeñas bolitas de hierro, preámbulo romano de la ejecución, y después añadiéndole una corona de espinas, una vestimenta roja ensangrentada para luego exponerlo humillándolo ante una plebe fanatizada por  discurso de odio, a la que preguntó, intentando lavarse  las manos, sobre su salvación.

«¿A quien queréis salvar al condenado por bandidaje, a Barrabas o a Jesús el Mesías?».

Caifás, de los saduceos y en unidad con los fariseos, es el hombre que condenó a Jesucristo para pedir su ejecución. Temeroso de una revuelta que alterara su poder del que era Sumo Sacerdote, montó una farsa de juicio religioso

La plebe absolvía a Barrabás y condenaba  a quien, desde la no violencia, promovía un mensaje espiritual, culminando así las mentiras y manipulaciones para el asesinato de odio.

Sin empatía y respeto, desbordados de intolerancia, de rechazo y desprecio, el camino recorrido hacia el Gólgota es todo un acto de destrucción de la dignidad humana, en cuyo angustioso trayecto, cargando su cruz, recibía la compasión con profundo dolor de unas mujeres que simbolizaron su lucha contra la misoginia del momento.

Terrible trayecto hasta  sufrir la ejecución mediante crucifixión, método por el que el reo es clavado o atado a una cruz de madera, normalmente desnudo, y es abandonado allí hasta su muerte por el agotamiento físico y asfixia.

LA CRUCIFIXIÓN Y LA TRIPLE RESPONSABILIDAD CRIMINAL DE ODIO RADICADO EN LA INTOLERANCIA

Imposible pensar en términos de garantías, ni siquiera en cumplimiento de la legislación vigente respecto a las irregularidades cometidas, al contrario, desde el principio  se estigmatizó y buscó  la inculpación de Jesús.

Desde Caifás, temeroso de ver peligrar su poder por la crítica cristiana, hasta Pilatos que lo sentenció reconociendo la carencia de motivo en la condena pero preocupado por la desestabilización cara a Roma y finalmente el asentimiento de la plebe fanática, una triple responsabilidad criminal que concreta el asesinato con denigración, torturas y ensañamiento en una crucifixión con lanzada del centurión,  que hoy día sería calificado como un crimen de odio extremo y brutal por motivos religioso-ideológicos.

Para situar los términos por los que sostenemos  que Jesucristo y sus seguidores fueron víctimas de lo que hoy conocemos como discurso y crimen de odio, no hay más que aproximarnos a lo que actualmente  se reconoce  de manera general por estos conceptos fenomenológicos. 

Actos que, como en otros momentos de la historia de la humanidad también sucedieron, y así lo muestran las narraciones Bíblicas, pues   estos crímenes no son algo reciente, ni aislados, ni producto de estridencias de cuatro individuos al margen de la sociedad, desgraciadamente el devenir de la humanidad muestra su reiteración.

En cada momento histórico han tenido lugar este tipo de hechos criminales ajustados a sus circunstancias, y si bien no habían redes sociales e internet existían otros medios de comunicación oral o escrita desde donde se practico el discurso de odio; también diverso históricamente ha sido el  sujeto activo del crimen, ya fuere individual, grupal o institucional, y el sujeto pasivo del mismo  desde diferente motivación en cada lugar y momento, pero siempre apareciendo  esa dialéctica “amigo-enemigo, propia de los populismos de toda época.

En cada momento histórico han tenido lugar este tipo de hechos criminales ajustados a sus circunstancias, y si bien no habían redes sociales e internet existían otros medios de comunicación oral o escrita desde donde se practico el discurso de odio

A este respecto, la ONU en 2019 concluyó que  si bien no existe una definición jurídica internacional del discurso de odio, se entiende que es “cualquier forma de comunicación de palabra, por escrito o a través del comportamiento, que sea un ataque o utilice lenguaje peyorativo o discriminatorio en relación con una persona o un grupo sobre la base de quiénes son o, en otras palabras, en razón de su religión, origen étnico, nacionalidad, raza, color, ascendencia, género u otro factor de identidad. En muchos casos, el discurso de odio tiene raíces en la intolerancia y el odio, o los genera y, en ciertos contextos, puede ser degradante y divisivo”.

En cuanto al crimen de odio, término conocido internacionalmente como “Hate Crimes”, se califica así a aquellos actos criminales motivados por into­lerancia al “otro”, seleccionado por sesgo hacia ese diferente, a quien se le niega dignidad, libertades y derechos fundamentales por razón de su condición, ya sea por prejuicio, animadversión ideológica o doctrinaria hacia la víctima.

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) en 2003 acordó considerar así  “toda acción criminal, incluidas aquellas contra las personas y la propiedad, cuando la víctima, el lugar o el objeto de la infracción son seleccionados a causa de su conexión, relación, afiliación, apoyo o pertenencia real o supuesta a un grupo que pueda estar basado en la “raza”, origen nacional o étnico, el idioma, el color, la religión, la edad, la discapacidad física o mental, la orientación sexual u otros factores similares, ya sean reales o supuestos”.  

Tanto el discurso como los crímenes de odio debilitan los pilares de nuestra común humanidad, constituyen una amenaza para los valores éticos humanos y se les debe hacer frente por una cuestión de  principios.

El silencio puede ser una señal de indiferencia al fanatismo y a la intolerancia, más aún en los momentos en que la situación se agrava y las personas vulnerables se convierten en víctimas.

De no ponerles coto, nos arriesgamos siempre a su deriva en  crímenes atroces, terrorismo y otras violaciones graves de los derechos humanos, abriendo la puerta al horror y a las terribles tragedias que han salpicado la historia de la humanidad.

Un crimen de odio lo es hoy y lo fue ayer, hace 2.000 años, y como dejó escrito el historiador romano Tácito, proporcionando una confirmación no cristiana de su crucifixión, “unos pocos lo ejecutaron, muchos más lo aplaudieron, todos lo consintieron”

La barbarie en aquella época pareció legal, pero hoy no deja lugar a dudas de su carácter criminal por motivo de odio religioso  e ideológico-político. Incluso en su evolución  posterior  con la persecución generalizada a los cristianos, esto sería un crimen de lesa humanidad digno del Tribunal Penal Internacional.

Sin embargo, reconocida la naturaleza del problema, debería inquietarnos que estos hechos deshumanizados del asesinato de Jesucristo no tengan especial atención desde la perspectiva criminal, quizás a causa del debate religioso o de convicciones.

Un crimen de odio lo es hoy y lo fue ayer, hace 2.000 años, y como dejó escrito el historiador romano Tácito, proporcionando una confirmación no cristiana de su crucifixión, “unos pocos lo ejecutaron, muchos más lo aplaudieron, todos lo consintieron”.

In Memoriam de Jesucristo y de todos los justos de la Humanidad

miércoles, 15 de marzo de 2023

Día Internacional de la Lucha contra la Islamofobia

 

Hoy es  Día Internacional de la Lucha contra la Islamofobia.
La  islamofobia es el miedo, los prejuicios y el odio hacia las personas  musulmanas que conduce a la provocación, la hostilidad y la intolerancia mediante amenazas, acoso, abuso, incitación e intimidación de musulmanes y no musulmanes, tanto en el mundo en línea como fuera de ella. Motivada por la hostilidad institucional, ideológica, política y religiosa, que trasciende al racismo estructural y cultural, la islamofobia se dirige contra los símbolos y rasgos distintivos de la condición de ser musulmán.

Esta definición hace hincapié en el vínculo entre los niveles institucionales de islamofobia y las manifestaciones de tales actitudes, desencadenadas por la visibilidad de la identidad musulmana percibida de la víctima. Este enfoque también interpreta la islamofobia como una forma de racismo, por la que la religión, la tradición y la cultura islámicas se consideran una «amenaza» para los valores occidentales.

Algunos expertos prefieren la etiqueta «odio antimusulmán», temiendo que el término «islamofobia» corra el riesgo de condenar todas las críticas al Islam y, por tanto, pueda reprimir la libertad de expresión. Pero la legislación internacional sobre derechos humanos protege a las personas, no a las religiones, y la islamofobia puede afectar también a los no musulmanes, basándose en percepciones de nacionalidad, raza o etnia.

Según un reciente informe del Relator Especial de la ONU sobre la libertad de religión o de creencias, la sospecha, la discriminación y el odio descarado hacia los musulmanes han alcanzado «proporciones epidémicas». 

Muchos gobiernos han tomado medidas para combatir la islamofobia, como la promulgación de leyes contra los delitos de odio, y han adoptado medidas para prevenir y perseguir los delitos de odio, llevan a cabo campañas de sensibilización pública sobre las personas musulmanas y el Islam destinadas a disipar los mitos negativos y las ideas erróneas.

viernes, 16 de abril de 2021

Cuaderno de Análisis 73: La lucha contra el Antisemitismo y las instituciones en Europa

Europa se enfrenta, una vez más, a la realidad impactante de los crímenes de odio antisemitas, anti-musulmanes y otros crímenes xenófobos y racistas, además de un clima de intolerancia que se expande. Actos atroces, precedidos y precipitados por el discurso de odio que se extiende por Internet y las Redes Sociales, acompañados de prácticas desinformativas, bulos, fanatización y otros elementos que, incluso en contextos de pandemia y encierros, vaticinan graves problemas. La difusión de la retórica tóxica de los extremismos deviene en conductas violentas. Las amenazas contra la democracia y las perspectivas totalitarias asoman sin reparo en horizontes que no se sitúan nada lejanos.
El antisemitismo, en sentido amplio del término, hace referencia al odio y hostilidad hacia los judíos que se basa en una animadversión radicada en un rechazo, incluso existencial, que puede ser múltiple, ya sea de tipo religioso, racial, político, cultural y étnico, o de todo a la vez. En sentido profundo, el antisemitismo es una forma específica de intolerancia, de irrespeto, desprecio, rechazo y de negación, que refiere a conductas que van desde la estigmatización, segregación, discriminación, hostilidad, violencia y crímenes de odio, hasta el exterminio como evidenció el Holocausto. Se diferencia de la judeofobia o antijudaísmo, que supone un rechazo por su condición religiosa, cuya expresión más desarrollada sería el antijudaísmo cristiano e islámico. El antisemitismo puede manifestarse de muchas formas y a través de numerosas conductas, sean individuales, ataques de grupos nucleados con dicho propósito, o incluso a nivel institucional. Cuando deviene en una política de Estado su peligrosidad aumenta, y si se proyecta en el plano internacional, por ejemplo con la eliminación de los judíos o la destrucción de sus instituciones (Estado u otros), nos encontramos con una perspectiva genocida de exterminio.

martes, 13 de abril de 2021

Ramadán Mubarak: programación Mes del Ramadán en Córdoba

              

Fuente: Casa Árabe

Con motivo de las celebraciones del mes de Ramadán, Casa Árabe organiza, por noveno año consecutivo en Córdoba, una programación especial de actividades. Consúltala aquí. 

Una celebración “condicionada” por la pandemia de la Covid-19 que, al igual que otras, ha tenido que adaptarse y/o modificarse en distintos aspectos de la práctica social musulmana.

El ramadán es un mes señalado del año para millones de musulmanes en el mundo. Un tiempo dedicado a la reflexión interior, el encuentro y la convivencia, que incide en una de las comunidades religiosas (la islámica) con mayor número de seguidores, muchos de ellos españoles y, entre ellos, más de 10.000 en Córdoba y más de 300.000 en Andalucía.

En este 2021 el Ramadán tiene previsto comenzar el 13 de abril (con variaciones entre algunos países); Laylat al-Qadr o la Noche del Destino se estima para la noche del 8 de mayo, y la Fiesta de final de ramadán el 12 de mayo.

Noches de Ramadán es un festival que nació en 2006 en el Barrio de Lavapiés (Madrid) con el fin de fomentar la integración y cooperación cultural entre ciudadanas y ciudadanos que conviven en un mismo espacio público. A lo largo de las distintas ediciones celebradas en Madrid y en Córdoba, Noches de Ramadán se ha convertido en un encuentro único para dar a conocer la cultura del mundo musulmán, tan presente en nuestra historia común, en el que unos pueden celebrar su fiesta más importante y otros compartir y aprender de la realidad de sus vecinos más próximos.

Casa Árabe, en colaboración en el Ayuntamiento de Córdoba y el Instituto Halal – Junta Islámica, apuestan decididamente por la diversidad y la convivencia, y muy en especial por el papel de la cultura como elemento difusor e integrador. Música, cine, exposiciones, conferencias, coloquios, visitas y paseos temáticos… actividades para jóvenes y para adultos que reflejan una rica pluralidad artística y de pensamiento. Del 13 de abril al 12 de mayo, Noches de Ramadán será pues un tiempo de acercamiento para profundizar en la cultura del mundo musulmán, para conocer y reconocer a los demás y enriquecerse mutuamente. Te invitamos a descubrir en esta web el programa completo de actividades y a que felicites a todos los musulmanes que conozcas, al igual que nosotros lo hacemos, por este mes, un mes de fiesta y celebración: “Ramadan Mubarak”.


jueves, 14 de enero de 2021

Sefarad es ya el hogar de 45.000 judíos

Bar Mitzvah en la sinagoga de Barcelona, ceremonia que marca el paso a la edad adulta.
Fuente: Ideal

Son ya 45.000 judíos los que han vuelto al país del que fueron expulsados sus antepasados hace ya cinco siglos, mezclados en ese carrusel de credos que alumbró la Ley Orgánica de Libertad Religiosa de 1980 y a la que luego se ha sumado otra que abre la puerta a obtener la nacionalidad a cualquiera que demuestre sus orígenes sefardíes. Cien mil peticiones se han registrado en los últimos nueve años, de las que se han analizado dos tercera partes y se han concedido en torno a 15.000. No todos eligen vivir aquí. Con excepción de los judíos venezolanos, la mayoría cumplieron los trámites sin otro propósito que el sentimental, una manera de recuperar lazos que daban por perdidos.

El resto son un reflejo de la sociedad a la que pertenecen. Profesionales liberales, artesanos, maestros, funcionarios. Y sí, también parados, pese a ese aura de poder y enriquecimiento que les persigue. Más aún en plena pandemia, con las sinagogas cerradas a cal y canto y los donativos que financian becas y sacan de algún que otro aprieto, por los suelos. Isaac Benzaquén, presidente desde el año pasado de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), es uno de ellos, de ese pueblo elegido cargado de preceptos y acostumbrado a librar singular batalla por preservar su identidad y sortear los prejuicios.

«La ofensa, el discurso de odio o negar el Holocausto campan en redes sociales. La hostilidad es evidente» ESTEBAN IBARRA | MOVIMIENTO CONTRA LA INTOLERANCIA

«A menudo supone un esfuerzo añadido ser judío. Eres más consciente de tu identidad y eso pone todo en su justa perspectiva»LUNA ALFÓN | DIRECTORA DEL COLEGIO IBN GABIROL
No se imaginen a un 'jaredim': levita y sombrero negros, barba ingobernable, tirabuzones. No. Como la inmensa mayoría de sus hermanos de origen sefardí, este hombre nacido en Melilla y trasplantado a Málaga, pasa por un ciudadano cualquiera. Uno que, subraya, se ha sentido siempre «seguro, libre y respetado, por quienes me rodean y también por las instituciones. La verdad es que quien se ha acercado a mí lo ha hecho siempre guiado más por la curiosidad que por el rechazo». Quizá sea por eso, por la necesidad de trabajar la tolerancia, que concede tanta importancia a la educación. Y más en un país que ha olvidado la aportación cultural de los judíos -quién es capaz de situar a Maimónides, a Ibn Gabirol, a Abraham Abulafia-, que llegaron a sumar 600.000 almas. Uno de cada diez habitantes de la España medieval.

Hermetismo

No es el único en hacer ese diagnóstico. Si se le pregunta a Jacobo Israel, 78 años, si es difícil ser judío en España, contestará que «menos que en Inglaterra o Francia» y que aquí su presencia provoca «sobre todo indiferencia». A lo que siempre se enfrentan, dice, es a los prejuicios «y, en el caso de la izquierda radical, a una discriminación disfrazada de antisionismo». El nunca tuvo dificultades para su realización personal -llegó a ser director general de la empresa donde trabajaba-, así que cuando éstas llegaron las recibió como un mazazo. «Iba a dar una charla en la Complutense y me recibieron con carteles donde me tachaban de 'conocido usurero'. A mí, que soy ingeniero», recuerda indignado.

El retorno de los judíos no es flor de un día, lleva produciéndose desde que se abolió la Inquisición en 1834. La reina Isabel necesitaba créditos para hacer frente a los absolutistas y los encontró en la banca Rothschild, artífice también de las primeras líneas férreas. Poco después llegaría la libertad de culto y el derecho a abrir sinagogas, aunque la experiencia aconsejaba cautela y bastaba con que en una habitación se reunieran diez varones para celebrar oficios (la mujer no está obligada a rezar en público, aunque nada se lo impide), una costumbre que no ha cambiado. En 1956, coincidiendo con el término del Protectorado marroquí, llega el grueso de la población judía procedente de Tánger, de Larache, de Tetuán. También con las dictaduras militares en Sudamérica. La Ley de Libertad Religiosa, en plena Transición, y la aprobada en 2012 para propiciar la nacionalidad de los descendientes de sefardíes, completan el cuadro.

Sus herederos conforman hoy un abigarrado mosaico, confrontado a la necesidad de «romper su hermetismo», reconoce Benzaquén, una actitud derivada de la prevención de un entorno hostil y del miedo a perder sus tradiciones.

Moshé Bendahán, al frente del Consejo Rabínico de España, sabe mucho de tradiciones y preceptos, que son el armazón sobre el que se levanta el sentimiento de pertenencia a este pueblo. No resulta fácil para alguien que lo observa desde fuera e incluso entre ellos lo aplican en distintos grados, según su devoción. «Nada más abrir los ojos, la oración para agradecer a Dios por un día más de vida, un regalo que a menudo damos por hecho». Es la primera de una larga lista que concluye al acostarnos, cuando se pide perdón por todo lo negativo en lo que hayamos podido incurrir.

«El peor rato lo pasé en la Complutense. Iba a dar una charla y me llamaron 'conocido usurero'. A mí, que soy ingeniero» JACOBO ISRAEL | ESCRITOR Y DIVULGADOR

Pero si algo destaca en el imaginario colectivo es el 'cashrut', las leyes alimenticias, algo así como una «dieta del alma», ilustra Bendahán, que hunde sus raíces en el Levítico y distingue entre animales puros e impuros. No es una práctica exclusiva de los hogares. En Ilan's Kosher Burger Bar, a 50 metros de Las Ramblas, la fe entra por el estómago. Humus, shawarma de pollo marinado, berenjenas ahumadas con salsa tahini... Pescado, siempre que sea con aletas y escamas (el marisco está prohibido). Y carne, como no podía ser de otra forma. ¿O sí? Porque la que aquí sirven ha sido sacrificada por el rito kosher, «con un tajo en el cuello para que el animal sufra lo menos posible y se desangre hasta perder el sentido», explica Rony Tetroashvilii, el propietario. Lavada para evitar la sangre, retirada la grasa... Nada llegará a la mesa sin que lo certifique Haim, el 'mashgiach' que envía el rabino para certificar que todo es conforme a la ley judía. No es fácil acceder a estos productos. En Barcelona apenas hay dos distribuidores y sólo uno sacrifica en Cataluña.

DATOS
1834 / El retorno empieza con el final de la Inquisición. Sevilla, Ceuta y Melilla son las primeras ciudades en tener comunidades judías.
15.000 judíos han conseguido la nacionalidad desde que en 2012 el Gobierno español abrió esa vía para quienes demostrasen sus orígenes.

Un esfuerzo añadido
Pero las restricciones van más allá, recuerda Bendahán. Afectan a festividades como el Año Nuevo judío, la Fiesta del Perdón, la Pascua que conmemora la huida de Egipto o el Yom Kipur. No hay problema si uno es su propio jefe, de lo contrario no queda otra que ir laminando los 30 días de vacaciones que hay por convenio. Y, por supuesto, el sabbat, que arranca el viernes con la puesta de sol y dura hasta el día siguiente «cuando salen las tres primeras estrellas». Tiempo de descanso, de meditación y lectura. También de sexo «por ser el día de mayor dimensión espiritual», desliza el rabino.

¿Y la mujer? ¿Les ocurre lo que a la protagonista de 'Unorthodox', la serie de Netflix que retrata la pesadilla de una joven esposa asfixiada por las tradiciones? «La interpretación que hacen los ultraortodoxos no está contenida en la ley judía, que ni establece con quién deben casarse, ni les obliga a raparse el pelo o a encerrarse en casa. La mujer está insertada en el mundo laboral, hace el servicio militar, accede al mundo académico».

Que se lo pregunten a Luna Alfón, directora del colegio Ibn Gabirol de Madrid, el único del país que ofrece todos los ciclos educativos a chicos y chicas judíos, y que es concertado hasta Bachillerato. 330 alumnos que cumplen la normativa curricular, incluidas las dos horas de Religión, en su caso consagradas al estudio de la Torá. Pero no basta. Hay clases complementarias, de hebreo moderno, por ejemplo. O de festividades y costumbres. De preparación al Bar Mitzvah, una suerte de catequesis para entrar en la edad adulta. Campamentos de verano, Sunday Schools... «Ser judío supone un esfuerzo añadido, no hay duda, pero eres más consciente de tu identidad y eso sitúa todo en su justa perspectiva».

«Casar a una mujer, rapar su pelo, encerrarla en su casa... Tradiciones como las de la serie 'Unorthodox' no reflejan la ley judía»MOSHÉ BENDAHÁN | PTE. CONSEJO RABÍNICO DE ESPAÑA

Para Luna, que se sepa tan poco de Maimónides dice mucho de nosotros como país. «No puedes valorar una pérdida si no sabes lo que tenías antes. A menudo me preguntan si he encontrado antisemitismo, pero yo contesto que lo que más he visto es desconocimiento».

«No hay memoria y lo que le llega a la gente es por la tele»

Esteban Ibarra no es judío, pero lleva años alertando contra «el discurso del odio, en particular desde las redes sociales». Presidente del Movimiento contra la Intolerancia, al amparo del que opera el Observatorio de Antisemitismo, Ibarra tiene claro quiénes son los más interesados en reabrir heridas y abonar el desencuentro. «Yihadistas, neonazis... También la izquierda radical, que no se identifica como partido porque el reformado Código Penal castiga esa práctica, pero donde la hostilidad es evidente cuando enarbola la bandera palestina, la del Polisario...». Benzaquén recuerda, en este sentido, la polémica desatada por Pablo Iglesias cuando aludió al Holocausto como una cuestión «administrativa y burocrática».

El presidente de la Federación carga también contra los BDS, el movimiento que anima al boicot, desinversiones y sanciones para el Estado de Israel y todo aquel que se relacione con él. Así las cosas, y aunque Benzaquén no cuestiona «la hospitalidad y tolerancia que caracteriza a la mayoría de los españoles», no renuncia a vigilar sinagogas y escuelas para protegerse de la acción de 'lobos solitarios'. «Pensar que no somos objetivo sería absurdo».
Con la guardia alta

El informe Raxen (Racismo y Xenofobia) recoge medio centenar de ataques dirigidos al entorno judío. Como el registrado hace apenas dos semanas en el cementerio de Hoyo de Manzanares (Madrid), el mayor del país, que apareció cubierto de pintadas neonazis.

Si echamos la vista atrás surgen episodios como el de la selección judía de waterpolo femenino a la que se impidió competir en Barcelona o el veto al cantante Matisyahu en el festival de Benicassim. «Hay un alineamiento antijudío que estremece -sostiene Ibarra-, sin duda por falta de educación. Nuestra memoria es escasa y lo poco que retenemos nos llega por la tele».

Tampoco comparte la exigencia constante a los judíos de pronunciarse sobre política israelí. «Imagínese que cada vez que sale al extranjero le reprochasen por Abascal. O por Iglesias. Como si todos en España estuviéramos cortados por el mismo patrón».

 

lunes, 28 de diciembre de 2020

Tertulia en Onda con Café: Asoc. de Inmigrantes Senegaleses de España

 


A pocos días de finalizar el año, en la penúltima Tertulias en Onda con Café del 2020 conocemos una de las seis mezquitas que existen en el barrio más multicultural de Madrid, Lavapiés, de la mano de Hadji Mor Awa Diene, Vicepresidente de la Asociación de los Inmigrantes Senegaleses en España. 

Recuerda que ‘Tertulias en Onda con Café es un programa radiofónico realizado por Movimiento contra la Intolerancia subvencionado por la Junta Municipal del Distrito de Centro del Ayuntamiento de Madrid.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Vídeo: ¿Qué es el Antisemitismo?

 El #Antisemitismo  recoge la hostilidad  y el odio hacia las personas judías basada en una combinación de prejuicios de tipo religioso, étnico y cultural, descubre más sobre esta forma de intolerancia y su historia con este vídeo.


miércoles, 7 de octubre de 2020

Tertulias en onda con café: Casa Sefarad Israel y Miguel de Lucas

 

En esta ocasión en Tertulias en Onda con Café hablamos con Miguel de Lucas para hablar de Tolerancia y Diversidad Religiosa y Cultural con el Centro Sefarad Israel, un lugar para tender puentes con la cultura judía en el centro de Madrid.

Escuchalo aqui

miércoles, 3 de junio de 2020

NOTA DE PRENSA. Comité de Solidaridad con la Comunidad Bahá´í

Comité de Solidaridad con la Comunidad Bahá´í
‘CUANDO EL CONFINAMIENTO ES PERMANENTE’
El Comité de Solidaridad con la Comunidad Bahá’i inicia una campaña para dar a conocer la situación de sus correligionarios en Irán que viven un “ConfinamientoPermanente”

-Madrid, 2 de junio de 2020- A medida que España va accediendo a la “nueva normalidad” y los ciudadanos pueden salir del confinamiento decretado por el gobierno para prevenir una mayor crisis sanitaria, cientos de miles de bahá’ís en Irán siguen viviendo un “Confinamiento Permanente”.
El Comité de Solidaridad con la Comunidad Bahá’í lanza una campaña con el fin de acercar a la sociedad española las restricciones que viven los bahá’ís en Irán. La minoría religiosa no musulmana más numerosa en ese país, sufre desde hace más de 40 años limitaciones impuestas por las autoridades gubernamentales para acceder a empleos públicos, restricciones al derecho a la educación superior, así como la confiscación de propiedades, profanación de cementerios, encarcelamientos, arrestos, y juicios totalmente arbitrarios.
Todo ello, a causa de sus creencias religiosas. Durante los últimos días de mayo, quince bahá’ís de diferentes ciudades de Irán han sido detenidos injustamente, condenados a largas penas de prisión bajo las absurdas
acusaciones de que sus esfuerzos en la esfera del medio ambiente o la educación de los niños constituían “propaganda” o “formación de grupos contra el régimen”.

Adicionalmente, dos bahá’ís que habían sido liberados debido a la pandemia del coronavirus han sido obligados a volver a prisión, exponiéndoles a la enfermedad. Ésto, a pesar de los llamamientos internacionales para que se libere a los presos de conciencia en Irán por los riesgos asociados a la propagación de la infección en las cárceles.
El Comité de Solidaridad invita a la población española a sumarse a esta iniciativa, firmando una petición en la que insta al Parlamento a aprobar una Proposición No de Ley en la que se pide a las autoridades iraníes poner fin a la persecución de los bahá’ís en Irán.
La campaña consta de cinco vídeos en los que bahá’ís españoles de distintos sectores de la sociedad dan a conocer la situación actual de “Confinamiento Permanente” en la que viven los Bahá’ís de Irán.
Estos videos se pueden compartir desde la página de Facebook y Twitter del Comité de Solidaridad.
El Comité de Solidaridad con la Comunidad Bahá´i es una asociación legalmente registrada en España cuyo fin es desarrollar iniciativas de concienciación e información públicas para defender el cumplimiento de los derechos humanos de los miembros de la Comunidad bahá’í dentro y fuera de España.
Apoyan:
Movimiento contra la Intolerancia
Comunidad Bahá’i de España
Consejo de Víctimas de delitos de Odio y Discriminación (COVIDOD)
Plataforma contra el Antisemitismo
Red Europea contra los Crímenes de Odio
Liga Española Pro-Derechos Humanos
Federación Internacional De Derechos Humanos- España
Para más información,
Clarisa Nieva : 669 160 991
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