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martes, 15 de octubre de 2024

CARTA A LOS MEDIOS PÚBLICOS DE COMUNICACIÓN ESPAÑOLA

 

POR LA MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS DE LA MASACRE TERRORISTA DEL 7 DE OCTUBRE

LAS ORGANIZACIONES ABAJO FIRMANTES, acogidas al artículo 20.3 de la Constitución Española de 1978, referente a la regulación de los medios de comunicación dependientes del Estado, su organización y control, así como, entre otros, el respeto al pluralismo de nuestra sociedad,   preocupadas por el crecimiento del discurso de odio antisemita, convenimos en decir lo siguiente:

EL DERECHO A LA INFORMACIÓN es una premisa fundamental de las sociedades libres y democráticas occidentales. Esta verdad carismática reposa sobre la existencia imprescindible de la LIBERTAD DE PRENSA Y DE EXPRESIÓN,  y en consecuencia los medios de comunicación se hallan protegidos, en sus compromisos constitucionales, de la intrusión inaceptable de  poderes públicos y/o cualquier estructura organizativa de presión.

ASISTIMOS A UN CAMBIO DE PARADIGMA, donde los atributos propios de nuestra CARTA MAGNA se enfrentan, con demasiada frecuencia, a acciones que pretenden alterar aquel principio fundamental y su virtud. Esta circunstancia alcanza especial profusión a través de las Redes Sociales, que suelen conexionarse con aquellos.

LA IMPARCIALIDAD Y LA OBJETIVIDAD DE LOS MEDIOS PUBLICOS en numerosas ocasiones  parece haber olvidado la praxis correcta inherente a la acción de la información y el legítimo derecho de los ciudadanos a conocer y disponer de LA VERDAD, en su realidad poliédrica, con todas sus consecuencias.

ASISTIMOS PERSISTENTEMENTE A UN MANEJO UTILITARISTA de las noticias, mensajes e informaciones sobre el conflicto armado entre Israel y los grupos terroristas de Hamás y Hezbolá , en favor de estos últimos, a pesar de su señalamiento por los organismos internacionales más significativos, incluido el propio Consejo de Europa (2003/651/PESC).

DESDE EL INICIO DEL CONFLICTO se asiste a un tratamiento SESGADO de  contenidos que impide a los ciudadanos disponer de la debida veracidad informativa, desde una pluralidad de miradas e interpretaciones. Con demasiada frecuencia, los medios públicos españoles (TVE, RNE, etc.) parecen comportarse como altavoces de Hamás, habida cuenta de la difusión de la información dimanada directamente de la propia organización terrorista y sus instrumentos de comunicación, en general sin contraste alguno. Una práctica muy realizada por la ONU  que muestra a sus organismos como entidades replicantes de los mensajes que elabora Hamás.

ASISTIMOS A UN SESGO DE LA INFORMACIÓN que impide a la ciudadanía conocer la realidad en Israel, percibir la naturaleza y alcance de la barbarie antisemita del 7 de octubre de 2023 o el asesinato premeditado de los secuestrados en Gaza. Nada se dice de los ataques permanentes del movimiento yihadista islámico a través de un entramado de grupos terroristas cuya finalidad obsesiva es la destrucción del Estado de Israel y el exterminio de sus ciudadanos.

PRESENCIAMOS CADA DIA UNA INSOPORTABLE  DESINFORMACION que vulnera con nitidez las directrices de nuestra Carta Magna, los derechos propios contemplados en el Tratado de la Unión Europea, así como las decisiones dimanadas del Parlamento Europeo. Todas nuestras instituciones de referencia han elaborado abundantísima documentación sobre el requerimiento de una información imparcial, contrastada y basada en hechos y no en apreciaciones o juicios particulares por informadores dispuestos a renunciar a su independencia.

Y LAS CORPORACIONES PÚBLICAS ESPAÑOLAS están obligadas por el artículo 20.1.d al respeto en materia de «Derechos Fundamentales y Libertades Públicas», al reconocimiento y protección del derecho a «comunicar o recibir libremente INFORMACIÓN VERAZ por cualquier medio de difusión». Pero lo resultante durante meses,  es la   desinformación que surge cuando la información cesa de ser un fin en sí para subordinarse a  objetivos prevalentes en la situación  del conflicto con la intención de disminuir, suprimir o imposibilitar la representación de la realidad ante los ciudadanos. Una actitud  que se aleja de la Ley y la Deontología.

SIN UN ESFUERZO DE VERACIDAD en los medios públicos de comunicación,  se posibilitan en las REDES SOCIALES unas dinámicas de agitación y propaganda, construcción y  multiplicación de mentiras y omisiones, u otros mecanismos inductivos desinformativos en mensajes, usando  analogías, metáforas y rumores, señalando eufemismos y   medias verdades, en definitiva, construyen opacidad e ignorancia, sin olvidar el papel que puede jugar la fabricación de hechos falsos y la manipulación de sucesos, así como el sostenimiento del doble rasero, la demonización y la deslegitimación de Israel,  imposibilitando una perspectiva ecuánime que alimentan los relatos y el discurso de odio antisemita.

HAY RELATOS QUE OLVIDAN LA MASACRE TERRORISTA  ANTISEMITA DEL 7 DE OCTUBRE, donde hubo 1200 asesinatos, violaciones y quema de mujeres, crímenes de ancianos y niños, junto al secuestro de 250 personas, muchas asesinadas posteriormente y otras aun desaparecidas. Fue el verdadero origen de la actual guerra con Hamas, acompañado desde un primer momento por bombardeos de Hezbolá y otros grupos, y por manifestaciones contra Israel cuando se estaba cometiendo ese Crimen de Lesa Humanidad, Relatos que buscan cancelar la Memoria y que son muestra de expansión del antisemitismo global.

EL ESTADO ESPAÑOL representado por su vicepresidenta Doña Carmen Calvo, se adhirió (mayo de 2020) a los 35 miembros firmantes de la INTERNATIONAL HOLOCAUST REMEMBRANCE ALLIANCE (IHRA). También suscrita por la Unión Europea. Tal adhesión incluye la definición práctica, jurídicamente no vinculante, de ANTISEMITISMO. Pero a  pesar de los COMPROMISOS FIRMADOS destinados a evitar la difusión del antisemitismo, la lucha contra el terrorismo de Hamás se ha visto desfavorecida por una corriente agitación y propaganda cuyo resultado, a día de hoy, es un crecimiento inimaginable del ANTISEMITISMO y la JUDEOFOBIA. Circunstancia desconocida desde el final de la II Guerra Mundial, en 1945.

LOS JUDÍOS ESPAÑOLES, los ciudadanos israelíes y  las personas amigas, afines o solidarias en España, sufren actualmente EL ACOSO Y HOSTILIDAD ANTISEMITA en todo el país, concretándose en numerosos incidentes y delitos de odio,   y a ello  contribuye la laxitud informativa sobre los acontecimientos del conflicto. Una realidad palmaria que condiciona a las víctimas del antisemitismo todos sus días.

Las Organizaciones firmantes, RECLAMAMOS neutralidad y rigor que, más allá de la DESINFORMACIÓN, su ausencia conlleva colocar a los CIUDADANOS JUDÍOS ESPAÑOLES Y A LA CIUDADANÍA AFÍN Y SOLIDARIA,  bajo la amenaza creciente de la mentira y el odio antisemita.

INSTAMOS AL GOBIERNO DE ESPAÑA, a la Administración y Entes públicos a impulsar el ejercicio de la debida veracidad informativa, a combatir el antisemitismo y a proteger y promover los derechos inalienables de los españoles contemplados en el artículo 14 de nuestra Constitución sobre discriminación, incluida la religiosa, o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.


jueves, 10 de octubre de 2024

7 de octubre. Una Masacre que nunca se debe olvidar

Pese a los esfuerzos del régimen teocrático de Irán, del islamismo yihadista, de ese izquierdismo antisemita mundial y del lobby en medios que apoya, primero ocultar la masacre terrorista de Hamas del 7 de octubre que desencadenó la guerra y después falsear la realidad invirtiendo la situación para situar a Israel en el exclusivo origen de la actual confrontación, la realidad de los hechos se impone.

Hemos conocido el alcance y naturaleza del mayor pogromo antisemita desde el Holocausto, la más bárbara, cruel y extensa acción criminal alentada por el odio antisemita a gentes que residían pacíficamente en Israel.  No fue un ataque terrorista, fue una masacre contra un festival de Paz con 393 asesinados y decenas de heridos; masacraron kibutz del sur de Israel  con personas pacíficas que daban trabajo a gazatíes, asesinaron a 1200 seres humanos, entre ellas decenas de extranjeros, muchos iberoamericanos (argentinos, chileno, norteamericanos, españoles, colombianos) y de otros países; secuestraron a 251 ciudadanos de los que solo volvieron 116 y 101 aún permanecen secuestrados, no se sabe si vivos o muertos.

Degollaron, cortaron senos y brazos, piernas, despedazaron cuerpos, violaron a mujeres, mataron a bebes y ancianos, los quemaron, cometieron monstruosidades sin límites, todo lo que pudieron frente a la pequeña resistencia que apostaba por la huida; no había ejército porque nadie esperaba tal crimen de lesa humanidad, hoy glorificado por quienes lo consideran un acto de “Resistencia”. Pero hay más de 200,000 imágenes que lo atestiguan, la mayoría de los propios terroristas de Hamas que las publicaron  vanagloriándose de su inhumanidad al  asesinar judíos. Y hay más de 200 testimonios de sobrevivientes. Esa es una verdad que por mucha propaganda antisemita que se difunda, no se podrá ocultar.

La catástrofe de ese mismo día donde participaron más de 3000 salvajes sedientos de sangre con lanzamiento de varios miles de cohetes fue acompañada de un ataque de Hezbollah en el Norte de Israel con drones y misiles al día siguiente, desde día 8, que ha continuado hasta hoy. Son 9500 los artefactos que ha lanzado, matando a niños drusos en Israel, a vecinos y provocando un desplazamiento de más de 60.000 personas. Y también fue acompañada el mismo día la masacre por convocatorias en diversas ciudades occidentales contra el “genocidio” del pueblo palestino, cuando el ejército  no realizaba más labor que recoger muertos y heridos, evaluar lo sucedido y prepararse a una intervención que tardo 12 días en llegar, mientras los amigos de los terroristas festejaban la masacre. La sincronización de las acciones debemos situarla en el pensamiento.

Declarada la guerra contra Hamas que seguía lanzando cohetes desde emplazamientos donde se utilizaban “escudos humanos” gazatíes, comenzó la campaña de mentiras, desinformación y odio antisemita jamás vista. Cohetes de Hamas defectuosos que mataban a los propios palestinos y se acusaba a Israel, avisos de evacuación a población gazatí mediante llamadas y pasquines que no se realizaban por amenazas de Hamas y asesinatos a los propios palestinos que no obedecían a la organización terrorista; el control por Hamas de la ayuda humanitaria, su infiltración en la UNRWA incluida gente que participo en el ataque. Todo dió igual, la orquestación de la campaña antiisraelí estaba en marcha a nivel mundial, estamos ante el antisemitismo global.

Tras la guerra en Gaza llegó el Líbano con Hezbollah. Una guerra que nadie deseaba, salvo Irán y sus organizaciones satélites que construyeron un anillo de fuego atacando Israel por 7 frentes; a los mencionados se unieron los houties del Yemen, las milicias chiíes de Irak y Siria y el yihadismo en Cisjordania. Un pulpo iraní con muchos brazos y llegó el terrorismo en occidente. Un episodio tapa otro, pero siempre la misma propaganda que contrasta con la no implicación en la contienda de países árabes como Jordania, Egipto, Arabia, Marruecos y sobre todo con su separación de la estrategia iraní de romper los acuerdos de Abraham por la paz y seguridad en la región, algunos incluso ayudando a Israel a neutralizar misiles en los ataques iraníes.

Sin embargo, la fabricación de mentiras es continua y cumple una labor estratégica. Desde unas cifras no verificada de muertos en Gaza cuya única fuente es Hamas que se repite sabiendo su no veracidad, hasta el mantra  falsario del “genocidio” en contraste con corredores humanitarios y vacunación,  o de la “matanza indiscriminada de civiles”, cuando es imposible encontrar una confrontación bélica con más alto nivel de selección de objetivos,  sean hacia los túneles financiados y construidos con cientos de kilómetros o  sea preavisando para evitar dañar a escudos humanos colocados en lanzaderas, algo considerado crimen de guerra, como también lo son cada cohete lanzado a población civil por Hamas, por Hezbollah y por el entramado iraní, con independencia de que  lleguen a su objetivo o no,  por ser neutralizados por la eficaz defensa israelí.  La propaganda antisemita siempre sigue su camino.

Otros eslóganes expandidos por el yihadismo con la complicidad de sus asociados en occidente, son aquellos como “Desde el Rio hasta el mar, Palestina vencerá”, eslogan de exterminio creado por las organizaciones terroristas que en sus cartas fundacionales muestra su vocación de origen genocida por querer eliminar a Israel y que sus partidarios occidentales justifican por un supuesto colonialismo que niega el reconocimiento del derecho a su existencia desde 1948 por la ONU. Una institución hoy y sus agencias, con marcado sesgo antiisraelí. Al igual que solicitar unilaterales “embargos de armas” a Israel, pero no a Irán y a sus proxys terroristas, o sea impedir el derecho de autodefensa.  Esto no es un sincero discurso pacifista. Y si es propio de la enfermedad del odio antisemita.

Solidaridad con el pueblo palestino claro, porque sufre la opresión de las propias organizaciones islamistas contrarias a su libertad, y siempre pero no acosta de mentir sobre la realidad. La izquierda antisemita e identitaria dice que hay apartheid racista, pero en ningún país de la región se respetan más derechos a la población de árabe, el 21%, que en la democracia liberal de Israel. Y sino que pregunten a las mujeres y su sufrimiento de lapidación por negarse a llevar el velo o a los homosexuales que Irán cuelga en grúas durante partidos de futbol.

Las mentiras son continuas, favorecen el discurso de odio y los crímenes terroristas antisemitas a nivel mundial, aunque estos comenzaron con anterioridad como lo demostró la barbarie en la AMIA en Buenos Aires, en Bataclan en París o en Atocha en Madrid, entre muchos otros. Y muy graves las justificaciones de la presencia de estos grupos en diferentes países de América Latina, así como el apoyo publico de autocracias y dictaduras, con Nicolas Maduro a la cabeza, como Rusia Turquía, Sudáfrica, además de Venezuela.

La Paz en libertad y seguridad es posible pero siempre con la liberación de rehenes, si Hamas depone las armas, si se retira de la frontera norte Hezbollah y se respeta el retorno a sus casas de los desplazados israelíes. Ese sería el camino para el final de la confrontación bélica. Pero no con la eliminación de Israel. Y a reconstruir Gaza como se hizo en Europa, pero sin amenazas y menos la nuclear, como lanza el régimen de los ayatolas. Nos duele el sufrimiento de los pueblos israelíes y palestino, pero los responsables directos del horror son las organizaciones del terrorismo yihadista y todos los que mueven este escenario de dolor.

Mientras tanto, hay que preservar la memoria, en el dolor y con resilencia, con las víctimas, contra la cultura de la muerte y de la violencia pero sobre todo con esperanza porque el horror no tiene futuro. El 7 de octubre se cometió una masacre que, al igual que el Holocausto, nunca se debe olvidar.

Esteban Ibarra

Presidente de Movimiento contra la Intolerancia

lunes, 2 de septiembre de 2024

DESINFORMACIÓN Y DISCURSO DE ODIO. CONTRA EL ANONIMATO EN REDES SOCIALES

Tras la tragedia criminal que acabó con la vida del niño Mateo, en Mocejón (Toledo), se ha generado un debate  sobre la  desinformación y el discurso de odio  vertido en Redes Sociales e Internet.  Hubo mensajes  que afectan directamente a la familia de la víctima y a colectivos inmigrantes señalados en ellos. Movimiento contra la Intolerancia anunció que para combatir el discurso de odio  reclama poner fin al anonimato en las redes e internet, apoyando la propuesta del Fiscal de Sala Coordinador contra los Delitos de Odio y Discriminación.

No es un debate nuevo y sencillo. A su complejidad jurídica hay que añadir controversias  sociales, económicas, culturales y sobre todo políticas, ademas del enmarañamiento por confusión en términos de lenguaje y conceptos,  proyectándose un mas difícil todavía por los númerosos conflictos de interés en los que no entrare, de momento, con múltiples dimensiones en un mundo globalizado e hiperconectado.

La transformación digital hace posible un gran hackeo mental mediante la desinformación,  instrumento de  polarización que imposibilita equilibrios, consensos y soluciones razonables, permite  dañar conquistas  históricas de convivencia, animar confrontaciones identitarias contra el principio de ciudadanía o sencillamente obtener réditos políticos. Las noticias falsas (fake news),  tienen gran protagonismo en internet y  redes , utilizándose en la construcción de relatos, en mecanismos desinformativos, bulos, en la perversión de la realidad y falsedad informativa u otras construcciones de la pos-verdad y desarrollos emocionales contrarios a la razón y a la conciencia.

En juego están lo principios y valores humanistas, democráticos, recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), tras las dos Guerras Mundiales y el Holocausto. Todas las tragedias, vinieron precedidas de desinformación y discurso de odio, aunque  esos  conceptos no se utilizaran en aquellos tiempos. La desinformación es uno de los alimentos de toda forma de intolerancia y el discurso de odio una de sus manifestaciones. Su uso precede a la acción, cuando menos es un peligro potencial y un daño a la dignidad humana.  Hoy esta praxis desborda  escenarios con las nuevas tecnologías de la Información y Comunicación.

Poner fin al anonimato en Internet y en las Redes Sociales, siendo una medida parcial resulta imprescindible Es una antigua y persistente reivindicación de Movimiento contra la Intolerancia que data de finales de los años 90, cuando vimos que el anonimato en numerosos Foros de Medios Digitales, permitían que  grupos de odio obtuvieron impunidad para difundir mensajes con objeto de dañar los derechos fundamentales de aquellas personas y colectivos sociales, religiosos o políticos, situados como sus “objetivos de ataque”, así como a cualquiera  por su relación con estos colectivos.

Desde la perspectiva de la víctima así como para la protección de la convivencia democrática, hemos denunciado el discurso de odio porque  es un delito en sí mismo como establece el Código Penal en su art.510 , o bien porque  no llegando a serlo, puede ser una infracción administrativa al crear un clima de intolerancia. Precede al delito,  lo alimenta e incluso lo incrementa, en especial en  redes sociales.Y  se requiere congruencia en su interpretación y un lenguaje con perfil científico, siempre en sintonía con los derechos humanos y con el máximo respeto a las libertades fundamentales  que no son infinitas, tienen límites,  porque la libertad de expresión no debe suponer libertad e impunidad para la agresión.

El punto de partida desde nuestra realidad jurídica que necesariamente hay que mejorar, como evidencian sus deficiencias, debe evitar los sesgos políticos, religiosos, identitarios o de cualquier otra naturaleza y situarse en el único punto posible “Todos los seres humanos nacemos libre e iguales en dignidad y derechos..” (Art. 1 DUDH). Y también exige a toda persona  interpretar estas libertades  sujetas a “..las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática. (Art. 29 DUDH )

En consecuencia, es preciso  ser congruente y actuar de forma integral contra toda manifestación intolerancia y su discurso de odio subsiguiente.  No tiene sentido democráticoestar contra el racismo y aceptar el antisemitismo, como tampoco rechazar la xenofobia y aceptar la hispanofobia, ni  rechazar la homofobia y aceptar la misoginia, o viceversa y así hasta describir el infinito poliedro de intolerancia que también ataca la libertad religiosa, cultural, y tantas otras libertades, pero sin abrir la puerta a integrismos y a violaciones de derechos humanos. No vale mirar en una sola dirección ante problema, ni aceptar un “todos contra todos”

Contra la desinformación, sea de cualquier signo

La desinformación, sea del signo político, identitario, religioso o ideológico que sea, es inmoral y un arma de destrucción de la convivencia y de la cohesión social; liquida la verdad y su realidad poliédrica, además de ser un instrumento estratégico de quienes promueven la perversión de la democracia y   el extremismo como se observa en todos los países. Siempre  hubo estas prácticas pero no con el actual desarrollo exponencial, sea con rumores, noticias falsas, imágenes manipuladas, canciones, humor, videoclips…en multitud de soportes se desinforma, se enfrenta, se daña al prójimo, se amenaza, se acosa, se cancela el pensamiento crítico, se atenta a la dignidad, en incluso se provocan agresiones y suicidios,  todo amplificado en internet y redes sociales donde  aparecen esos contenidos  malignos a  ritmo vertiginoso,  facilitados por la impunidad del daño por el anonimato que hace difícil la trazabilidad de rastreo de identificación de su autoría.

Proporcionar a terceros informaciones erróneas llevándoles a cometer actos colectivos o a difundir opiniones que correspondan a las intenciones desinformadoras, incluso realizar una omisión voluntaria, entre otras técnicas desinformativas, viene a estar a la orden del día en las redes  e internet. “Podemos decir que la desinformación surge cuando la información cesa de ser un fin en sí para subordinarse a los objetivos de situación conflictiva”, confirma María Fraguas,  y establece un concepto de alcance científico: Llamaremos desinformación a la acción del emisor que procede al ensamblaje de los signos con la intención de disminuir, suprimir o imposibilitar la correlación entre la representación del receptor y la realidad del original.

Podríamos preguntar a dirigentes políticos, también a los medios y a todo el que tenga  “capacidad de desinformar”, sobre constancias de utilizaciones de  mentiras y  omisiones, u otros mecanismos inductivos desinformativos en mensajes, usando la analogía y la metáfora, los tropos, el tono y el rumor, señalando los vocablos, las extensiones y reducciones y transferencias semánticas, los binomios antitéticos,  eufemismos y la frase como técnica de desinformación, junto a la fabricación de hechos, la manipulación sucesos, las medias verdadesen definitiva, como se construye opacidad e ignorancia, sin olvidar el papel que puede jugar la persuasión y la seducción, el doble lenguaje en la construcción de un relato desinformativos. Todo puede alimentar el discurso de odio.

El Discurso de Odio siempre es reprochable.

El Discurso de Odio podrá ser o no un delito o una infracción administrativa, pero siempre será éticamente reprochable. La desinformación junto a la anomia moral, las doctrinas e ideologías de odio, el falso conocimiento, entre otros elementos, configuran un detritus de intolerancia en el que se nace y crece el discurso de odio. Aunque no todo es punible, ni sancionable, pero si merecedor  de repudio y reproche social,  frente al que nos tenemos que proteger mediante dos elementos esenciales: la educación cívica y el establecimiento de límites sancionadores, sea en el ámbito administrativo con la Ley de Igualdad de Trato y No Discriminación, actualmente “missing”, o con el Código Penal como establecen el art. 510, 173 u otros.

La Resolución (20) de 1997 del Consejo de Europa definió el Discurso de Odio como aquel  que “abarca todas las formas de expresión que propaguen, inciten, promuevan o justifiquen el odio racial, la xenofobia, el antisemitismo u otras las formas de odio basadas en la intolerancia, incluida la intolerancia expresada por agresivo nacionalismo y el etno­centrismo, la discriminación y la hostilidad contra las minorías, los inmigrantes y las personas de origen inmigrante”,

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos en su sentencia  de julio de 2018se refirió a la Prueba Umbral y al  plan de acción de la ONU contra el discurso de odio (2019) definido  como: “cualquier forma de comunicación de palabra, por escrito o a través del comportamiento, que sea un ataque o utilice lenguaje peyorativo o discriminatorio en relación con una persona o un grupo sobre la base de quiénes son o, en otras palabras, en razón de su religión, origen étnico, nacionalidad, raza, color, ascendencia, género u otro factor de identidad.  El TEDH añadió  que “en muchos casos, el discurso de odio tiene raíces en la intolerancia y el odio, o los genera y en ciertos contextos, puede ser degradante y divisivo”.

Hay formas de expresión, mensajes odiosos que ofenden, perturban o trastornan  pero que por sí mismas, no constituyen delito de discurso de odio. Este delito debe servir para proteger a las personas y grupos sociales atacados por motivo de intolerancia, sin embargo hay  gran ignorancia al respecto y se confunde  lo que es punible y no punible, al manifestar que todo es “odio”. Falta rigor en el abordaje del problema, incluso seguir las indicaciones de la ONU en cuanto a la Prueba Umbral sobre el discurso de odio que requiere fijarse en seis elementos a tener en cuenta: el contexto social y político; el rol del orador la intención de incitar a la audiencia contra un grupo objetivo; el contenido y la forma del discurso; la extensión de su diseminación y la probabilidad de daño, incluida la inminencia del mismo.

Sin embargo el “anonimato” en las Redes Sociales e Internet, contrario a la responsabilidad cívica que debe requerirse a toda persona en una sociedad democrática, dificulta su erradicación. La protección de los derechos humanos exige que la impunidad  no deba de ser facilitada por las Plataformas de las Redes, cuyo fracaso con el planteamiento de autorregulación y los “Trusdted Flager”(organizaciones reconocidas como Comunicantes Fiables) es palmario.

Este proceso contra el anonimato ha de realizarse siendo conscientes de los límites de otras jurisdicciones internacionales y velando para que las restricciones al discurso de odio no se empleen para silenciar a las minorías, ni para reprimir la crítica a las políticas oficiales, a la oposición política o a cualquier discurso critico realizable en una sociedad democrática y en general a la opinión diversa, a la  libertad de pensamiento y comunicación,

Es preciso limitar la accesibilidad a redes a sancionados por discurso de odio, garantizando su no reiteración, y evitar todo apoyo publico a aquellas organizaciones que usen el discurso de odio y  prohibir todas aquellas que lo hacen con objeto de incitar a la comisión de actos de violencia, intimidación, hostilidad o discriminación contra las personas a las que van dirigidas o pueda razonablemente esperarse que produzcan tales efectos.

Finalmente para este requerido debate, hay que  destacar el papel de la educación  frente a la desinformación y el discurso de odio; acabar con prejuicios, creencias erróneas y  falsedades que constituyen la base de esta praxis ignominiosa que infecta transversalmente la sociedad y daña especialmente a adolescentes y  jóvenes resulta esencial.  Lprohibición penal, siendo necesaria,no es suficiente por sí sola para erradicar el discurso de odio y no siempre es el mecanismo idóneo. Como dijo  Jacques Delors, la “educación encierra un tesoro”, pero no el adoctrinamiento, añado, porque  eso también es parte del problema..

Esteban Ibarra

Presidente de Movimiento contra la Intolerancia y

SºGral. del Consejo de Víctimas de Delitos de Odio

viernes, 3 de diciembre de 2021

Actualización Cuaderno de Análisis Nº67: Desinformación, Intolerancia y Discurso de Odio en las Redes Sociales e Internet

 

📣Ya te puedes descargar la última actualización de nuestro Cuaderno de Análisis Nº67: Desinformación, Intolerancia y Discurso de Odio en las Redes Sociales e Internet

Inmersos en una gran e impredecible mutación global y personal que alcanza a todos los seres humanos y su relación entre ellos, así como al Planeta, sus ecosistemas e interacción humana, sin desdeñar lo que nos depara en otros confines del Universo galáctico, los tiempos que transitamos son como una tormenta sin fin en donde quienes nos conducen, poderes financieros insuficientemente visibles, luchan entre sí mientras se confunde al personal con zozobras apocalípticas y confusión instrumental basada en nuevas tecnologías, aparentemente liberadoras, en busca de una individuación sostenida en un nihilismo iliberal que posibilite el retroceso del progreso ético, político y social situándonos en una senda de mayor sometimiento de los miles de millones de seres que pueblan el planeta. Nuestra capacidad de atención y reflexión se ve mermada pese a tanto wifi, datos móviles y conexiones de alta velocidad.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Las razones por las que la tasa de condenados de los extranjeros es 2,6 veces superior a la de los españoles

El presidente de Movimiento contra la Intolerancia advierte que hay que contextualizar esos datos con la situación de marginalidad que sufren muchos extranjeros

Fuente: NIUS

De todos los delitos que se cometieron en España el año pasado, el 75% fueron perpetrados por españoles y el resto, por extranjeros, según la última encuesta del INE, 'Estadística de Condenados: Adultos. Año 2020'. Eso, en el trazo gordo, porque si nos vamos a la letra pequeña, el asunto cambia. La tasa de condenados por cada 1.000 habitantes de 18 años en adelante fue de 4,8 entre los de nacionalidad española mientras que esta misma tasa en extranjeros fue de 12,6, es decir, 2,6 veces más.

Estas cifras, sacadas a partir de la información procedente del Registro Central de Penados, hay que contextualizarlas para entenderlas. "Es una comparación difícil porque sociológicamente los segmentos que se comparan son muy desiguales", señala el presidente de la ONG Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra.
"Los inmigrantes son un colectivo que viven más en la marginalidad, en situaciones donde la covid y el desempleo han afectado de manera enorme, y por eso hay que ver qué tipo de delitos están cometiendo. Puede haber mucho robo, mucho hurto, mucha infracción administrativa con resistencia que se transforma en delito, por ejemplo, a la hora de pedir los papeles. Este tipo de situaciones se dan en menor grado entre los españoles. Cuando se comparan tasas sin ver contextos y circunstancias, el análisis comparativo no es muy científico", añade.
Detrás de los números se encuentra muchas veces la realidad que los explica. "Entre los inmigrantes hay muchas contradicciones, hay una microfísica del delito. No es lo mismo que el hurto lo haga una familia que se ha quedado en el paro y no tiene desempleo a que lo perpetre un ladrón experto", explica Ibarra.
Otro factor a tener en cuenta es que la tasa de condenados de los españoles y la de los extranjeros no son homogéneas en cuanto a la población que representan. La mayoría de los extranjeros que llegan a España son hombres jóvenes que quieren buscarse la vida y una vez cumplidos los 55 suelen regresar a su país.
Y se está comparando a estos extranjeros con el global de la población española a partir de los 18 años, donde también se mete a las mujeres y a los mayores de 55, que apenas delinquen, sostiene Ibarra.
Si observamos la tabla del INE referida a condenados según sexo, edad y nacionalidad, se concluye que el mayor número de condenados españoles en 2020 tenían de 41 a 50 años (38.303 personas).Entre los procedentes de África, tenían entre 21 a 25 años
  • (2.788 personas).
  • Entre los procedentes de América, tenían entre 41 a 50 años (3.449 personas).
  • Entre los procedentes de Asia, tenían de 41 a 50 años
  • (410 personas).
Analizando, sin embargo, las tasas por 1.000 habitantes de las personas (nacionales y extranjeras) condenadas por sexo y edad, el grupo más frecuente fue el de 18 a 20 años tanto en el caso de los varones como en el de las mujeres (con tasas de 19,5 y 5,4, respectivamente). 
A partir de esa edad, las tasas de condenados en la población en general van cayendo paultinamente: 
  • De 21 a 25 años: 19,2 hombre y 5,1 mujeres
  • De 26 a 30 años: 18,3 y 4,6 
  • De 31 a 35 años: 17,5 y 4,1 
  • De 36 a 40 años: 14,6 y 3,5
  • De 41 a 50 años: 10 y 2,4
  • De 51 a 60 años: 5,6 y 1,3
  • De 61 a 70 años: 2,5 y 0,6
  • Mayores de 70 años: 0,7 y 0,2
"Con estos datos, no se puede deducir que lo inmigrantes sean más delincuentes o que cometan más delitos", defiende el presidente de Movimiento contra la Intolerancia. "Lo que hay que deducir es que hay que integrarlos más para evitar estos niveles delincuenciales".
Falta de homogeneidad en la comparación