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martes, 21 de noviembre de 2023

Dia de la Tolerancia en colaboración con el Colegio Patrocinio de María, Madrid.

 

En el marco del Convenio entre la Comunidad de Madrid, (Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales) y nuestra entidad, Movimiento contra la Intolerancia, hemos celebrado el Dia de la Tolerancia en colaboración con el Colegio Patrocinio de María, Madrid.

Afirmamos así nuestro compromiso por la defensa de la Tolerancia  y por ello os mostramos el Manifiesto Escolar por la Tolerancia y la participación de los alumnas/os en el acto. El compromiso de todo el tejido educativo ha sido fundamental para poder llevar a cabo el desarrollo de la actividad. Muchas gracias a tod@s y gracias por querer sumarse a la defensa de la Tolerancia.

Nosotras y nosotros, estudiantes, profesores, ampas y profesionales del ámbito educativo,  preocupados por la persistencia de actitudes,  expresiones, comportamientos  y conductas que violan o denigran la dignidad y las libertades de los derechos de las personas;

Preocupados por la  existencia de estereotipos y prejuicios que encubren en el fondo un profundo desconocimiento  hacia el prójimo, de discursos de odio, desinformativos y mensajes  dañinos, especialmente en las redes sociales e internet, utilizados para justificar la fobia al diferente, su discriminación o su exclusión, el odio al distinto, cuando no otras formas de intolerancia criminal;

Preocupados por el desarrollo de ideologías totalitarias, populismos xenófobos, nacionalismos agresivos, integrismos religiosos y otras manifestaciones contrarias a los valores democráticos y a los derechos humanos;

Alarmados por la intensificación de actos de intolerancia hacia colectivos vulnerables como los inmigrantes, gitanos y las diversas minorías étnicas, culturales y sociales, incluidas persona en riesgo elegidas como chivos expiatorios de iras colectivas que se producen en muchos países,

Alarmados en general, por el crecimiento de las manifestaciones de xenofobia, racismo, islamofobia, antisemitismo, homofobia, misoginia, aporofobia, antgitanismo y otras formas de intolerancia que siempre van  ligadas  a conductas  e incidentes de odio, de discriminación y  de  violencia;

Defendemos la Convivencia democrática basada en el principio ético universal de la Tolerancia que consiste en el respeto, aceptación y aprecio de la diversidad de nuestro mundo y significa la supremacía del valor de la persona, de su dignidad, de su diversidad y de las distintas manifestaciones de la condición humana, e implica consideración y respeto a sus opiniones, creencias o cultura aunque no se compartan;

Afirmamos que la Tolerancia nunca debe ser entendida como  indiferencia, resignación,  ó condescendencia ante la injusticia y que tampoco tiene sentido interpretarla como debilidad de las convicciones propias o en sustitución de derechos inalienables del ser humano. Y por el contrario, debemos interpretarla como una virtud individual, pública y social que  requiere a su vez, intransigencia con la violencia, con el fanatismo en las ideas y con la conculcación de la  universalidad de los derechos humanos.

En consecuencia, ante la realidad  del mundo actual en el que se padecen situaciones de odio,  de discriminación y persecución por razón de ideología, religión  o creencias, por pertenecer a una etnia, nación, sexo u orientación sexual, por discapacidad, situación familiar, enfermedad o por cualquier otra circunstancia:

  • Nos adherimos a los principios de Tolerancia y Solidaridad, Libertad e Igualdad, Justicia, y Pluralismo, diálogo, respeto y entendimiento en todos los niveles de la sociedad, que favorezcan los derechos humanos y una convivencia democrática en paz, reconociendo en su enseñanza  práctica como lugar privilegiado a la Escuela, como nos recuerda la UNESCO todos los días 16 de noviembre en esta invitación mundial.
  • Y nos comprometemos a implicarnos cotidianamente en actuar por erradicar todas las formas de intolerancia y sus manifestaciones, invitando a la ciudadanía a este compromiso, a  mantener la solidaridad  con las víctimas del odio y de la discriminación, y  a educar a  las actuales generaciones en la ética de la Tolerancia.


jueves, 7 de abril de 2022

Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio de Ruanda

 

La UNESCO conmemora el Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio de 1994 contra los Tutsi en Rwanda, El 7 de Abril de 1994 fue el comienzo del genocidio perpetrado contra miembros de la minoría tutsi por el gobierno extremista hutu. En poco más de 100 días, más de un millon tutsi fueron sistemáticamente asesinados. Los hutus moderados y otros que se oponían a las masacres también fueron asesinados durante este período.

Un día internacional de reflexión y reafirmación del compromiso de luchar contra el genocidio en todo el mundo y de recordar a las víctimas para un NUNCA MÁS.

domingo, 15 de noviembre de 2020

Manifiesto Día de la Tolerancia

En memoria del profesor Paty, de los fallecidos en Viena y de todas las víctimas por crímenes de odio



Nos dice la UNESCO, en este Día 16 de Noviembre,  que la Tolerancia ni es indiferencia, ni es indulgencia, y que su significado  consiste en el  “respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y maneras distintas de manifestar nuestra condición humana y que las Naciones Unidas se han comprometido a fortalecer la tolerancia mediante el fomento de la comprensión mutua entre las culturas y los pueblos. Este imperativo está en la base de la Carta de las Naciones Unidas y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y es más importante que nunca en esta era en la que el extremismo y la violencia van en aumento  y los conflictos se caracterizan por un menosprecio fundamental de la vida humana.
La Declaración de Principios de la UNESCO, asumida por la ONU, nos señala que no debemos equivocarnos y que la  Tolerancia  “no es lo mismo que concesión, condescendencia o indulgencia  y que nsignifica permitir la injusticia social ni renunciar a las convicciones personales o atemperarlas”. Significa que toda persona es libre de adherirse a sus propias convicciones y acepta que los demás se adhieran a las suyas y que “Ante todo, la Tolerancia es una actitud activa de reconocimiento de los derechos humanos universales y las libertades fundamentales de los demás. En ningún caso puede utilizarse para justificar el quebrantamiento de estos valores fundamentales. La Tolerancia han de practicarla los individuos, los grupos y los Estados”.
Hace pocos días el profesor francés Samuel Paty fue asesinado. Al poco  tiempo otro fanático yihadista en Austria causó tres muertos y numerosos heridos.  Y aún está en nuestra memoria la tragedia de Paris, en la discoteca Bataclan  recordada por las autoridades francesas. Samuel Paty dedicó su última clase a hablar de igualdad en un contexto de reflexiones sobre la ocupación durante la Segunda Guerra Mundial. Es evidente que compartimos el  dolor y conmoción de toda la comunidad educativa que siente que su profesión se ha convertido en una actividad de riesgo, y objetivo potencial de ataque de fanáticos.
Asesinar a un maestro es pretender asesinar la razón, el conocimiento, el pensamiento crítico, la conciencia de pertenencia a la humanidad como identidad común. Las comunidades educativas de toda Europa tienen conciencia de que la intolerancia acecha de manera creciente y amenaza con quebrar la arquitectura de valores que se ha dado  esta Europa construida sobre los cimientos del horror de las guerras mundiales y el Holocausto, con la Declaración Universal de los Derechos Humanos que mandata Educar para la Tolerancia. Estos son los antivirus de todo fanatismo.
En tiempos de banalidad del mal, de polarización, división y fanatismo,  donde se vuelve a acabar con la vida de un maestro y se cometen crímenes de odio, hay que significar que lo que quieren es acabar con los valores de libertad, igualdad, fraternidad, tolerancia, laicidad, justicia y solidaridad que  fundamentan  la Unión Europea. Y frente a la intolerancia no hay más opción que combatir con la educación y la justicia toda forma de  odio identitario que alientan  proyectos totalitarios. Ahora cuando los extremismos y los fanatismos se desatan en todo lugar, con demasiada frecuencia, nunca ha sido tan necesaria la práctica de la Tolerancia, por lo que debemos afirmarla, defenderla y promoverla,  pues como dice su Declaración: “No sólo es un deber moral, sino además una exigencia política y jurídica. La Tolerancia, la virtud que hace posible la paz, contribuye a sustituir la cultura de la guerra por la cultura de la paz”.
 


miércoles, 10 de junio de 2020

Todos los Seres Humanos nacen Libres e Iguales en Dignidad y Derechos

(Artículo de la serie del 75 aniversario de la ONU)

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, uno de los grandes hitos de la historia, fue resultado del espanto de la Segunda Guerra Mundial y se concibió como el compromiso de no permitir que las atrocidades cometidas durante esa conflagración volvieran a ocurrir nunca.

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miércoles, 16 de noviembre de 2016

16-Nov Día Internacional para la Tolerancia

Hoy más que nunca, en defensa de la Tolerancia

Vivimos tiempos difíciles para la defensa de la dignidad de las personas y la universalidad de los derechos humanos como  nos muestran los crímenes de odio en todo el planeta, las guerras y el fanatismo,  las pulsiones política y sociales en sucesivas respuestas electorales alimentadas por intereses de dominio y en general,  por la intensificación actual de actos de intolerancia, violencia, terrorismo, xenofobia, nacionalismo agresivo, racismo, antisemitismo, islamofobia, misoginia y sexismo, LGTBIfobia exclusión, marginación y discriminación perpetrados contra minorías sociales, étnicas, nacionales,  religiosas y lingüísticas, contra los refugiados e inmigrantes,  así como por los actos de violencia e intimidación contra personas que ejercen su derecho de libre opinión y expresión, grupos vulnerables o personas en riesgo,  y todo se reduce a una síntesis: la Intolerancia amenaza al Mundo
Frente a esta realidad hay quien opina que la Tolerancia, defendida desde tradiciones humanistas siglos antes de su notoriedad ilustrada, debe ser enterrada o lo que es lo mismo hay instituir el “todos contra todos” y el “vale tudo” hasta la “solución final” cuyo resultado no puede ser otro, sostenemos quienes no pierden el sentido común,  más que la “destrucción mutua asegurada”.  Malos tiempos para la lírica y para la Tolerancia que aunque difícil de practicar y mas desde concepciones patriarcales y machistas, es algo más que retórica, es una exigencia práctica, ética y jurídico-política frente a quienes están empeñados en la mundialización  del odio para asegurar su dominio. Hace tiempo que lo afirmó Naciones Unidas, la UNESCO y en especial la Declaración Universal de Derechos Humanos que en su artº26  reclama educar en la Tolerancia y en el mundo actual, es más esencial que nunca. Nuestra época de globalización de la economía y  aceleración de la movilidad, de  comunicaciones instantáneas y de interdependencia, de grandes flujos migratorios y desplazamiento de poblaciones, de urbanización y la transformación social acelerada, esta caracterizada por su diversidad, por  la intensificación de la intolerancia y de los conflictos, con grandes amenazas  potenciales en todas las regiones.
Sin embargo persisten confusiones lingüísticas y eslóganes que no ayudan confundiendo este valor con permisividad de lo inaceptable o degradando su carga proactiva al sustituirla por un simple respeto necesario. Es bastante más, mucho más.  Como estableció la Declaración de Principios de la Unesco  (1995), “la Tolerancia consiste en el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y maneras distintas de manifestar nuestra condición humana”. Posibilita la unidad desde la diversidad, fundamentada en personas libres de  igual dignidad y derechos pues busca la armonía en la diferencia y no sólo es un deber moral, sino además una exigencia política y jurídica. Supone el rechazo del dogmatismo, el fanatismo y del absolutismo  y significa que toda persona es libre de adherirse a sus propias convicciones y acepta que los demás se adhieran a las suyas. Significa aceptar el hecho de que los seres humanos, naturalmente caracterizados por la diversidad de su aspecto, su situación, su forma de expresarse, su comportamiento y sus valores, tienen derecho a vivir en paz y a ser como son.
Y no hay que equivocarse, como dice la Declaración, porque “Tolerancia no es lo mismo que concesión, condescendencia o indulgencia y practicarla no significa tolerar la injusticia social, ni renunciar a las convicciones personales o atemperarlas y en ningún caso puede utilizarse para justificar el quebrantamiento de los derechos humanos”. Sin Tolerancia es imposible la convivencia democrática, ni existe posibilidad de concordia y la libertad, la igualdad, la justicia y la solidaridad, pasan a ser quimera, como bien se sabía tras el genocidio nazi y las guerras mundiales cuando se asigno a la Carta de Naciones Unidad el deber de promover la Tolerancia y la Paz. Que falso ha sido el comportamiento de los poderes instituidos. Sin embargo los farsantes no pueden evitar la fortaleza de este valor porque la Tolerancia es la responsabilidad que sustenta los derechos humanos, el pluralismo y afirma las normas establecidas por los instrumentos internacionales relativos a la democracia y a las libertades y derechos fundamentales. Es una actitud activa de  reconocimiento a los demás, es  la virtud que hace posible la paz, que contribuye a sustituir la cultura de guerra por la cultura de paz y han de practicarla  los individuos, los grupos y los Estados.
¡¡Aquí es donde reside el problema!!  Corresponde esencialmente a los Estados  desarrollar y fomentar el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, sin distinciones por raza, género, lengua, origen nacional, religión o discapacidad, así como en el combate contra la intolerancia. Y no lo hacen. Los Estados deben de estar comprometidos con la justicia, luchar y erradicar los crímenes de odio y garantizar la igualdad de trato y oportunidades a todos los grupos e individuos de la sociedad, y evitar la discriminación, la exclusión y la marginación y la intolerancia religiosa, así como situaciones de rechazo diverso que a su vez conduce a la frustración, la hostilidad y el fanatismo, reconociendo que todas los personas y los grupos tienen derecho a ser diferentes y tienen igual dignidad y de derechos. Sin embargo también corresponde a todas las personas la responsabilidad,  como indica la Declaración, de fomentar que “la tolerancia y la inculcación de actitudes de apertura, escucha recíproca y solidaridad han de tener lugar en las escuelas y las universidades, mediante la educación extraescolar y en el hogar y en el lugar de trabajo. Los medios de comunicación pueden desempeñar una función constructiva, facilitando un diálogo y un debate libre y abierto, difundiendo los valores de la tolerancia y poniendo de relieve el peligro que representa la indiferencia al ascenso de grupos e ideologías intolerantes”.
Decía Jacques Delors que la educación encierra un tesoro a lo que debemos añadir que la educación para la tolerancia provee la esperanza de contrarrestar las influencias que conducen al temor y la exclusión de los demás y de ayudarnos a desarrollar un juicio independiente, pensamiento crítico y razonamiento ético. La educación es el medio más eficaz de prevenir la intolerancia, afirma la Declaración de Principios aprobada  por la Unesco, incidiendo que la  primera etapa de esta educación  “consiste en enseñar a las personas los derechos y libertades que comparten, para que puedan ser respetados y en fomentar además la voluntad de proteger los de los demás” y que la educación para la tolerancia ha de tener por objetivo “contrarrestar las influencias que conducen al temor y la exclusión de los demás, y ha de ayudar a los jóvenes a desarrollar sus capacidades de juicio independiente, pensamiento crítico y razonamiento ético”.
Los gobiernos no cumplen lo firmado aunque es un imperativo urgente y  por eso resulta necesario reivindicar “métodos sistemáticos y racionales de enseñanza de la tolerancia que aborden los motivos culturales, sociales, económicos, políticos y religiosos de la intolerancia, es decir, las raíces principales de la violencia y la exclusión. Las políticas y los programas educativos deben contribuir al desarrollo del entendimiento, la solidaridad y la tolerancia entre los individuos, y entre los grupos étnicos, sociales, culturales, religiosos y lingüísticos, así como entre las naciones”. La Tolerancia es necesaria entre las personas y los países,  en y entre las familias y  las comunidades. Resulta esencial fomentarla e inculcar actitudes de apertura, escucha recíproca y solidaridad y los medios de comunicación pueden desempeñar una función constructiva, facilitando un diálogo y un debate libres y abiertos, difundiendo los valores de la tolerancia y poniendo de relieve el peligro que representa la indiferencia al ascenso de grupos e ideologías intolerantes. Por eso, cuando más nos hace falta, en plena expansión de la mundialización del odio hay que poner de relieve los peligros de la intolerancia y reafirmar, porque resulta imprescindible,  el fomento de la defensa de este valor y de la no violencia, recordando su práctica por todos en el Día Internacional para la Tolerancia, ese día 16 de noviembre, solemnemente proclamado precisamente en el aniversario  de la creación de la Unesco.

Esteban Ibarra
Presidente de Movimiento contra la Intolerancia y

Secretario General del Consejo de Víctimas de Delitos de Odio

jueves, 13 de noviembre de 2014

Mensaje de la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, con ocasión del Día Internacional de la Tolerancia 16 de noviembre de 2014

La Tolerancia es un principio cardinal de la vida en sociedad, natural emanación del respeto de los derechos y la dignidad de las personas. Este principio, que reviste más vigencia que nunca, está gravemente amenazado. La diversidad cultural es blanco de los ataques de grupos extremistas que pretenden imponer su visión sectaria del mundo, y ciertas minorías se ven perseguidas y sufren tentativas de “limpieza cultural”. Dentro de las sociedades, las crisis económicas o sociales sirven a veces de pretexto para buscar chivos expiatorios y alimentar sentimientos de rechazo del otro. Ante todas estas dificultades, debemos reafirmar enérgicamente el imperativo de tolerancia, recordando que toda cultura merece respeto y que no hay credo que justifique el odio o desprecio del prójimo.

Este mensaje late en lo más hondo de la labor de la UNESCO, cimentada justamente en la convicción de que toda paz duradera debe erigirse en el espíritu de hombres y mujeres inculcando en él los principios de tolerancia y respeto mutuo por medio de la educación, el diálogo entre culturas y la cooperación intelectual. En este planeta mundializado ya no basta con vivir junto a los demás en una suerte de indiferencia pasiva: la tolerancia es una vigilancia activa y cada día renovada contra la xenofobia, la discriminación y el odio. La tolerancia nos enseña a conciliar los derechos universales, que nos reúnen, con la diversidad, que nos enriquece. También nos enseña que a menudo necesitamos de los demás, en toda su diversidad, para ser plenamente nosotros mismos.

Pero más allá de las palabras, la tolerancia es un comportamiento que se aprende también en los pupitres de la escuela, un comportamiento que se traduce en la apertura a la diversidad de culturas y credos y en el respeto de la libertad de expresión y opinión que se derivan de un firme apego a los derechos humanos.

Este es el espíritu que anima el Decenio internacional de acercamiento de las culturas (2013-2022), que la UNESCO coordina dentro del sistema de las Naciones Unidas. Tal es también el objetivo del Premio UNESCO-Madanjeet Singh de Fomento de la Tolerancia y la no Violencia, concedido este año a dos militantes de los derechos humanos: el Sr. Ibrahim Ag Idbaltanat (Malí) y el Sr. Francisco Javier Estévez Valencia (Chile).

La UNESCO se compromete a promover la tolerancia por medio de sus programas educativos y culturales, a través de la Coalición Internacional de Ciudades contra el Racismo que ha impulsado y mediante la movilización de los jóvenes y la educación para la ciudadanía mundial. Con ocasión de este Día Internacional, exhorto a todos los Estados Miembros y asociados de la UNESCO a que reafirmen el poder transformador que encierra la tolerancia como vector de paz y diálogo.

Irina Bokova