jueves, 18 de agosto de 2022

17 de Agosto en Memoria de las Víctimas de los Atentados de Barcerlona y Cambrils

 

El 17 de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils dieciséis personas fueron asesinadas en una serie atentados terroristas yihadistas y más de un centenar de personas resultaron  heridas.

Desde Movimiento contra la Intolerancia gritamos un NUNCA MÁS en su Memoria. Siempre estaremos con la Víctimas y pidiendo la movilización ciudadana contra la violencia, el terrorismo y otras manifestaciones de intolerancia porque como decía Francisco Tomas y Valiente: “Cada vez que matan a una persona, nos matan a todos un poco”.


martes, 16 de agosto de 2022

Identitarismos y estrategias de odio contra los Derechos Humanos

 

Transitamos por tiempos inquietantes, alimentados por problemas sobrevenidos, falta de certidumbre en un horizonte cortoplacista y muchas desesperaciones individuales, familiares y colectivas. Tan pronto un virus nos diezma como el calor nos asfixia; presto, nos emerge una crisis económica y de energía con otra  que se solapa con graves problemas climáticos y de sequía;  bien nos montan e implican en una guerra, como nuestro país se fogonea a base de incendios,  en su mayoría provocados. Muchas emociones, algunas útiles para golpes de autoridad pero inútiles para el ejercicio de la razón, y menos si esta es ilustrada y exige análisis científico y pensamiento crítico.

Hay emociones que pueden ser utilizadas, si cabe, para trasladar responsabilidades fuera de la propia y señalar  posible culposidad o negligencia del “otro” y para, de paso, afirmar la identidad propia que un  contexto de  dificultad   se vuelve excluyente y agresiva. Es fácil de observar que estamos plagados de gestos simbólicos identitarios, en especial de raíz ideológica, que ocultan la profundidad de las contradicciones, sean en los escenarios del “Metoo hiper feminista”,  de la “Greta meta climática” ó  en los de la “espada de Bolívar”, en todos, por lo general, no hay mito sin rito.

Frente a los  impulsos de emociones justificadoras, provengan de  ultra-nacionalismos, abominables tesis racistas,  colonialismos e imperialismos de todo cuño, o por  ideologías bolchevistas y de otros “ismos” que desembocaron en un siglo XX terrorífico contra el ser humano, en 1948 se alzó un gran pacto por el reconocimiento de la dignidad humana, las libertades y derechos intrínsecos de la persona, la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Paradigma de la convivencia y de la democracia.

LOS DERECHOS HUMANOS ESTÁN POR ENCIMA DE LAS IDENTIDADES

Demasiado sufrimiento en la Historia de la Humanidad, desde nuestras raíces hasta este punto de llegada, que debería ser el paradigma del presente y futuro, si  queremos tenerlo.

Y atención!! En nuestra magna Declaración no se habla de “identidad”, ni de sentimiento esencialista, y si de la dignidad de la  persona,  que  es lo esencial y universal para todas, con sus múltiples y variadas realidades, y se  encomienda a la  educación: “el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos”.

La identidad es un significante de dudoso cientifismo, siempre bajo sospecha, como toda emoción no sujeta a la razón humana y a la conciencia ética, que es lo que señala el art.1º de la Declaración de 1948, con la finalidad de evitar emociones identitaristas como las nacionalistas que culminaron en Europa en dos Guerras Mundiales, el Holocausto nazi y el Holodomor bolchevique, entre otras tragedias que nos asolaron. Anteriormente las identidades religiosas y su intolerancia, sus guerras, como señaló Voltaire,  ya nos habían dejaron el mundo sembrado de matanzas, claro, sin olvidar las masacres coloniales, ni los más recientes  totalitarismos, como  el nazismo, los fascismos,  comunismos e integrismos. Los derechos humanos son de cada persona y están por encima de las identidades, preceden a la ley positiva, porque ese es el paradigma democrático.

En la España de hoy ¿cuántas identidades hay? Somos 47 millones de personalidades. En Europa 750 millones, de los cuales 447 pertenecen a la Unión Europea, en un mundo que en 2022 somos 8.000 millones de seres humanos. ¿De cuantas identidades hablamos? Podríamos sostener  que bajo el criterio de identidad habría infinitas combinaciones y realidades, homogéneas, yuxtapuestas o heterogeneas que presentan nuestro genoma y nuestra infinita diversidad social y cultural. Muchas comparten valores, organización política, religión, caracteres fenotípicos, sexuales o de género y un largo etcétera. Y se hacen notar en función de las organizaciones que las cobijen y su poder de impacto.

LA IDENTIDAD ES UNA CONSTRUCCIÓN IDEOLÓGICA

El término identidad,  más allá de la identidad personal, donde la dignidad de cada uno es “en sí” y ·para sí”, socialmente hablando presenta muchas contradicciones, dada la diversidad interna de cualquier conjunto humano, sea un país o un colectivo.  Este viene referenciándose a partir de una serie  de rasgos o características de una persona o grupo que permite distinguirlas de otras personas en un conjunto humano. La evolución creativa de la humanidad rompe con el esencialismo identitario.

Lo que llaman identidad, sea cultural, étnica, nacional, de género, racial… no pertenece realmente al plano de los hechos, son construcciones ideológicas. Lo que es un hecho, es que  todos somos diferentes, aunque todos somos iguales en dignidad y derechos humanos.

No obstante, toda persona, desde su autonomía,  puede elegir o definir su identidad pero sin dañar los derechos de las demás. El problema comienza si la presentamos o vivimos de forma  absoluta, fundamentalista, con fanatismo y no digamos si se deriva en propuestas integristas o totalitarias que matan la libertad y la igual dignidad y derechos, las libertades individuales y los derechos humanos de la persona. De la identidad es fácil trascender al identitarismo, a su determinismo esencialista, y ahí es donde está el problema porque nos cosifica, marca o aprisiona, y esto es pernicioso para toda sociedad y para la humanidad en su conjunto.

El identitarismo, adhesión exacerbada identitaria, supone un pensamiento que eleva la identidad social, política, religiosa o cultural a mito, considerándola algo sagrado e inamovible. En el ámbito nacionalista es teorizado a veces como nacionalismo redentor, abiertamente etnocentrista y xenófobo, promueve la etno-diferencia y el comunitarismo,  rechaza el mestizaje y la práctica de interacción intercultural. Puede derivar en racialismo o racismo que son cosas diferentes pero ambas tan acientíficas como el término “raza” que les sustenta. Otros identitarismos en su intolerancia pueden alcanzar al antigitanismo,  la homo-transfobia, el sexismo y misoginia, la hispanofobia, el antisemitismo, las fobias ideológicas y muchas otras formas de intolerancia, odio y discriminación. El identitarismo siempre tiende a la exclusión, al supremacismo, y siempre es por naturaleza, antidemocrático, por negar la universalidad de libertades y derechos del prójimo, es la puerta de entrada a todo totalitarismo.

El peligro de los identitarismos no acabó en 1948 con el triunfo de la Declaración Universal de Derechos Humanos. La intolerancia identitaria continuó en su dinámica extremista, a veces nacionalista, religiosa y otras de diferentes postulaciones ideológicas,  pudiendo alcanzar lo que Amin Maalouf denuncia en su libro  “Identidades asesinas”, que señala la locura que incita a los hombres a matarse entre sí, en  nombre de una etnia, lengua o religión. Experiencias genocidas como en Camboya, Ruanda o en los Balcanes, no han sido las únicas;  También hay otras que  nos son cercanas y recientes, como los presuntos crímenes de lesa humanidad protagonizados por ETA “contra los españoles/ constitucionalistas” en su estrategia de “socialización del sufrimiento” o las realizadas por el yihadismo como las matanzas de Madrid y Barcelona

EL PROBLEMA ES CÓMO SE VIVE ESA IDENTIDAD

Una persona o un grupo pueden tener su identidad o múltiples identidades, más allá del DNI, ese no es el problema. La cuestión es cómo se vive esa identidad, como se manifiesta, si es excluyente, opresiva, criminal e incompatible con los derechos de los “otros” a los que estereotipa, prejuzga y estigmatiza; si discrimina, es agresiva o violenta; si viola la dignidad humana y las libertades y derechos fundamentales del prójimo. Si es así, entonces estamos ante un grave problema. Para transitar de una identidad sentida o vivida con naturalidad, tolerancia y respeto al prójimo, hacia un identitarismo, siempre excluyente y agresivo, solo hay que observar la dinámica de la intolerancia que es la matriz que lo alimenta y cuyo resultado, de no detenerla,  es letal.

La dinámica de la intolerancia de entrada no considera a los seres humanos en su individualidad, todos pertenecen al “colectivo”. Comienza por “estigmatizar” al “otro”,  negando “valor” al diferente, al distinto. A partir de ahí, estas personas son sometidas a un proceso de “deshumanización”, alimentado por mitos y falsas imágenes que calan en el subconsciente social (los inmigrantes son delincuentes, los españoles colonialistas, los negros nada inteligentes, los homosexuales  enfermos, los hombres violadores, las mujeres no tienen cerebro, los judíos son avaros, los gitanos  traficantes, los musulmanes terroristas, los discapacitados una carga inútil, los viejos sobran, etc.). Después  el colectivo mayoritario se “victimiza”, a partir de sentimientos de recelo, miedo y amenaza, o dicen sufrir  unas cargas que considera injustificadas o por cualquier otro factor que  estimule la victimización. Finalmente comienzan las hostilidades, tras haber interiorizado el colectivo prevalente el “miedo a la agresión del diferente”,  y todo amplificado por el “fanatizador” agi-pro del extremismo ideológico.

DESINFORMACIÓN, POLARIZACIÓN, MENSAJES DE ODIO: EL ORIGEN

Esa dinámica, bastante común en todos los procesos identitaristas,  es alimentada por la desinformación, la polarización y los mensajes de odio;  y en un contexto de incertidumbre, el “otro” siempre será el culpable y sus opciones de sufrir segregación, discriminación o violencia se tornan más que reales. Y a partir de esa base de intolerancia, cualquier persona puede sufrir  agresiones por el simple hecho de ser parte o supuestamente parte del colectivo estigmatizado; de esta forma el grupo dominante se siente legitimado para proceder a la “limpieza étnica y social”, curando la “infección”, recurriendo a la violencia. Esta dinámica de pensamiento, actitud, conducta y comportamiento delictivo es la secuencia que nos puede llevar estratégicamente a la comisión de  crímenes de odio en toda su amplitud, desde el asesinato y el terrorismo,  a la guerra y el genocidio, como ha sucedido en nuestra historia reciente.

A la postre, el identitarismo no lucha por los derechos humanos, aunque en su mal uso hable de ellos, como sucede con los populismos que en su ámbito próximo, los desprecian porque les obligan a  caminar por otra senda, en otro enfoque para su hacer social o político. Simplemente cuando malhabla de ellos, los deforma y utiliza como mecanismo de victimización pero no los promueve para  con las personas que tienen identidades diferentes o contrarias. Y los vulnera. Incluso si invoca la autoridad de la ley positiva que puede promover. Nunca se debería olvidar que los Derechos Humanos nos preceden y no se atenta a su universalidad, a riesgo de rebeldía, como advierte el preámbulo de la Declaración Universal y es fundamento iusnaturalista.

DEBERES PARA CON LA COMUNIDAD

En verdad, toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad, pero observando limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás. Así lo afirma nuestra Constitución, en su art. 10  y  la Declaración Universal que en su último artículo, el nº 30 que “nada podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración”. Frente a la mirada identitarista, siempre un enfoque de derechos humanos.

La demonización del otro, la negación de derechos al contrario, su estigmatización, al que como punto de partida se le intenta excluir, suele  ser de tal envergadura  que se vive en conflicto permanente, frente a ese otro al que se le ha categorizado como el “enemigo”, ni siquiera adversario; el identitarismo promueve mentalidades de choque y enfrentamiento-civilista, lo que hace posible vivir en un “todos contra todos”, en el marco anómico del “todo vale” por el propósito marcado,  o sea por alcanzar poder de clan jerarquizado y no democrático.  Es un planteamiento reaccionario frente a los principios de universalidad y progresividad de los derechos humanos.

HABITAT DE TOLERANCIA

Defender, la autonomía de la persona, el libre desarrollo de la personalidad, el derecho a vivir una identidad pero siempre desde el respeto a  la libertad, igualdad y  dignidad de todos,  del ser humano y los derechos que les son inherentes, nada de eso tiene que ver con los identitarismos, y si con las garantías que se deben de ofrecer desde el constitucionalismo democrático por quienes se encargan de concretarlo políticamente. Y eso supone construir un hábitat de tolerancia  y respeto a la persona, sin sumisiones a “colectivos idealizados” y a etiquetas predeterminantes.

Tolerancia con la diversidad social, cultural o política, aunque no sea del agrado, y siempre sobre la base del respeto a la dignidad humana y los derechos fundamentales, y con quien no practique ese respeto y apueste por su violación e intolerancia, ahí es donde debe de intervenir la legislación de protección de la victima de la discriminación y el delito de odio.

 Los Derechos Humanos son Universales, para toda persona, en todo tiempo y lugar, inherentes, inalienables, irrenunciables, indivisibles, imprescriptibles, inalterables, interdependientes, progresivos, son en definitiva de, pro y para la persona, no son identitarios. Y deben de ser positivizados en todo país, signo de toda Constitución democrática, como derechos fundamentales.

Hay un viejo refrán que sirve terapéuticamente para neutralizar ese nivel de intolerancias múltiples y confluyentes. Decían nuestros ancestros que quien no sabe de dónde viene y no sabe a dónde va, no sabe dónde está. Pues bien, venimos de una Transición de una dictadura execrable a un régimen de libertades democráticas;  soñábamos con el mejoramiento del bienestar, con mejorar la calidad y la profundización de la democracia. Hemos avanzado notablemente. Y llegó un 15 M y con él una ensoñación distópica, muy mediática, de asalto sentimental a los cielos que acabó transformándose en un sarpullido  de expresiones identitarias peligrosas que niegan el cosmopolitismo democrático y llegaron  populismos varios que proponen ir a ninguna parte. Muchos, desafortunadamente, les creyeron y aún, muchos se encuentran desnortados.

La política, como la investigación y toda intervención, debe radicar en un enfoque de derechos humanos.

Ahora, agotado el ciclo de la ensoñación, toca a la sociedad civil despertar y si tiene coraje, tomarse los derechos humanos en serio frente a los identitarismos,  volver a su reclamo de mejora  y profundización de la democracia que exige análisis concretos de las realidades concretas y menos gestos de postureo, desprenderse de polarizaciones y fanatismos, construir  mas praxiología y menos ideología, reivindicar  no solo redistribuir la riqueza sino un ejercicio del poder, en todos los ámbitos, de forma más democrática, con la  más amplia participación y posibilidad de revocación de liderazgos, respetando acuerdos comprometidos con  electores y afines en nombre de los que  actúa, sin performances, circos y autoritarismos. Simplemente toca ser coherente con la esencia de nuestra Constitución y la Declaración de los Derechos Humanos, apostar por la tolerancia, la concordia y la convivencia, y así no solo conoceremos de dónde venimos, sino que sabremos dónde estamos y presumiblemente, hacia donde queremos ir, aunque esto es más difícil.

Esteban Ibarra

Presidente de Movimiento contra la Intolerancia

Sº Gral del Consejo de Víctimas de Delitos de Odio


viernes, 12 de agosto de 2022

12 Agosto. Día Internacional de la Juventud


 

En 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 12 de agosto como el Día Internacional de la Juventud, una celebración anual que busca promover el papel de los jóvenes como socios esenciales en los procesos de cambio y generar un espacio para generar conciencia sobre los desafíos y problemas a los que estos se enfrentan.

¡Por una Juventud contra la Intolerancia y la Violencia!

jueves, 11 de agosto de 2022

Pinchazos a mujeres, Misoginia y Delitos de Odio

El Departamento de Seguridad del Gobierno vasco ha enviado una orden a las comisarias de la Ertzaintza para que pueda considerarse el agravante de delito de odio en el atestado. A mi juicio tiene razón. Estas agresiones pueden ser delitos de odio por misoginia.

En España, se han recogido 23 casos por los Mossos, 15 la Ertzaintza, 47 la Policía Nacional y 20 la Guardia civil; son pinchazos en una u otra comunidad autónoma, significativamente en festivales y fiestas como los San Fermines , en ámbitos donde aumenta el grado de anonimato y por tanto de impunidad. En Francia hasta abril de este año ya había 300 denuncias, en Gran Bretaña dan la voz de alarma, y poco a poco se conocen más casos con pocos detalles. Aunque no se evidencia acción organizada, requieren investigar su transmisión, no pueden ser bulos.

En su muy amplia mayoría es descartada, por análisis toxicológico y circunstancial, la sumisión para robo o agresión sexual, y si estamos fuera del perímetro legal de lo que es violencia de género, estas agresiones con gran nivel de extensión, alcanzan a un centenar de denuncias en España, disponen de una serie de elementos indiciarios que apuntan a una infracción penal base de un delito de lesiones que podría ser afectado por la circunstancia agravante señalada en el 22.4 del C.P. que lo mostraría como delito de odio por motivo de discriminación por sexo.

La redacción actual de esta circunstancia agravante lo explicita así: Cometer el delito por motivos racistas,
antisemitas, antigitanos u otra clase de discriminación referente a la ideología, religión o creencias de la
víctima, la etnia, raza o nación a la que pertenezca, su sexo, edad, orientación o identidad sexual o de
género, razones de género, de aporofobia o de exclusión social, la enfermedad que padezca o su discapacidad, con independencia de que tales condiciones o circunstancias concurran efectivamente en la
persona sobre la que recaiga la conducta.

Desde hace años, con Weber , sabemos que “en la acción está contenida toda la conducta humana en la
medida en que el actor le asigna un sentido subjetivo”, siempre diferenciada de una acción instintiva que no es el caso, es decir que los individuos realizan acciones conscientes hacia objetivos elegidos, y como afirma la Teoría de la Acción, esas acciones de las personas se deben de analizar a partir de los alcances formales de la descripción de la propia acción, lo que contribuye a clarificar motivos, causas y fines de una acción.

Más allá del reto viral que ni se ha demostrado, ni es relevante a efectos de considerar la naturaleza de la
acción, motivación y propósito de la conducta y sus consecuencias, hay que ir a los hechos, a la acción en sí y lo que provoca en un amplio sector de la población, en especial de las mujeres jóvenes. Y cuando se buscan indicios sobre delitos de odio, hay que significar que uno de estos es que no haya indicios palpables puesto que el nivel de opacidad y clandestinidad de su acción, lleva aparejada la no reivindicación dado que sería un suicidio penal; convendría indagar especialmente en redes sociales como medio propagador de conducta.

La ausencia de indicios es el indicio en la mayoría de las ocasiones de los delitos de odio. Hay que buscar,
escudriñar la prueba. Nadie va reclamándose machista o racista y organiza un campeonato público para ver quién es el que pincha mas. De ahí la importancia de la precisión investigadora que, quizás tras la detección de algunos casos, podrá hacer inferencia y confirmar esta hipótesis. Lo que no es, es un bulo femenino. Los pinchazos existen porque nadie va por gusto a un centro de salud de urgencia o a una comisaría a poner una denuncia y menos si estás de fiesta.

También habrá, como cuando hubo algún sector de la doctrina que negaba la existencia de delitos de odio, quienes maticen que las mujeres jóvenes en fiestas no es un sector “históricamente discriminado”. Pues no hace falta serlo para sufrir un delito de odio, solo el deber de proteger la dignidad y derechos universales cuando se vulneran por la condición humana de una persona, solo esto es ó debería ser suficiente.

Aunque la situación mejore en igualdad, sería recomendable ir a un partido de futbol con mujeres linieres o arbitro y escuchar cómo hay energúmenos que les chillan “a fregar”, les llaman “pintamonas”, “zorras”, les amenazan, insultan, degradan, difaman y agreden. Y no solo en ese escenario. Es una concepción arraigada de machismo que con una vuelta de tuerca más, se llega al “pinchamiento”.

Estas conductas ilícitas seleccionan a mujeres jóvenes, es la condición humana elegida como objeto de su
intolerancia, sea por irrespeto, desprecio o rechazo. No pinchan a los porteros de discoteca, tampoco a un grupo de varones, ni probablemente a mujeres acompañadas, incluso había que ver en un análisis concreto de cada situación concreta de la mujer que ha sido pinchada, si su elección, el “modus operandi” llevaba aparejado un nivel de seguridad para que el agresor no pudiera ser descubierto. Esto queda para la policía.

El caso objetivo es que procuran un daño, tiene consecuencias físicas y psíquicas, individuales y grupales
hacia todas las mujeres en situación similar y en semejanza de contexto, sea discoteca, fiestas, o cualquier
escenario que los agresores quieran elegir. A la víctima se la transmite que puede sufrir reiteración y
agravamiento, lo que genera miedo, y al colectivo de mujeres jóvenes se les traslada el mensaje de que
cualquiera de ella puede sufrir agresión, lo que multiplica el alcance del impacto agresivo además de generar temor colectivo y desconfianza hacia cualquier supuesto varón sospechoso, lo que fractura socialmente la convivencia. Todo muy grave.

No es la primera vez que se producen agresiones a mujeres simplemente por su condición de mujer, o sea por odio misógino, por desprecio y humillación, por considerar a la mujer subalterna, por rechazo a su proceso de liberación de la opresión, por inferioridad,…es decir por esta matriz machista puesta en funcionamiento, sea por moda, viralidad o cualquier otro propósito machista. Es odio hacia la mujer, por eso las seleccionan a ellas y no eligen a los que sirven las copas.

En consecuencia, se debe considerar que existe, además de la violencia de género y la sumisión con fines
sexuales o robo, esta otra violencia machista, de raíz misógina que nos recuerdan terribles casos conocidos por todos, desde la agresión inopinada a una mujer que cruzaba un paso de cebra, grabada y difundida en redes sociales en Barcelona, “la caza de la pija”, el ataque con ácido a dos mujeres jóvenes en Cártama u otras, hasta asesinatos como los de una mujer arrojada por la boca de metro de Antoni Martin en Madrid y la quema viva de otra víctima mientras dormía en un cajero de una entidad bancaria de Barcelona. Sin olvidar su dimensión planetaria, como es el caso de Ciudad de Juárez y otros feminicidios. No es violencia “gratuita”. Es por su condición humana. En todos estos crímenes residía un desprecio a la dignidad de la víctima, al igual que sucede con los pinchazos y su alcance social.
La misoginia es la aversión u odio a la mujer, una tendencia psicológica o ideológica que consiste en
despreciar a la mujer y con ella a todo lo considerado femenino. No hace falta pinchar a todas las mujeres de una discoteca, con que se seleccionen alguna, el efecto del impacto multiplicador alcanza a todas.

La misoginia existe y ha de ser denunciada, investigada y sancionada. Puede que tras la identificación de los agresores, ellos o sus entornos promuevan banalización de los hechos, diciendo aquello de que “era un juego”, “era una apuesta”, “un reto”…pero no, no es así, tras el pinchazo se inocula inseguridad, se inocula miedo y vulnerabilidad, se inocula desprecio, subalternidad y opresión, en definitiva se daña la libertad y los derechos fundamentales, se atenta contra la dignidad humana, se extiende el daño y fractura la sociedad, o sea se comete un delito de odio misogino.

Esteban Ibarra
Presidente de Movimiento contra la Intolerancia
Sº Gral. Consejo de Víctimas de Delitos de Odio

martes, 9 de agosto de 2022

9 de Agosto. Internacional de los Pueblos Indígenas

 

Los pueblos indígenas representan una gran diversidad: más de 5 000 grupos distintos en unos 90 países y hablan una abrumadora mayoría de las aproximadamente 7 000 lenguas del mundo. Están constituidos por 370 millones de personas aproximadamente, es decir, más del 5% de la población mundial y, sin embargo, se encuentran entre las poblaciones más desfavorecidas y vulnerables representando el 15 por ciento de los más pobres.

Los pueblos indígenas han heredado y practican culturas y formas únicas de relacionarse con la gente y el medio ambiente. Retienen, además, rasgos sociales, culturales, económicos y políticos que son distintos de los predominantes en las sociedades en las que viven. Pese a sus diferencias culturales, los pueblos indígenas de todo el mundo comparten problemas comunes a la hora de proteger sus derechos como pueblos diferentes.

Las poblaciones autóctonas han buscado durante años el reconocimiento de sus identidades, su forma de vida y el derecho sobre sus territorios tradicionales y recursos naturales. Pese a ello, a lo largo de la historia, sus derechos han sido siempre violados. En la actualidad, se encuentran sin duda entre las poblaciones más vulnerables y perjudicadas del mundo. 

La comunidad internacional reconoce ahora que se necesitan medidas especiales para proteger sus derechos y mantener sus culturas y formas de vida.


jueves, 4 de agosto de 2022

Tertulias en Onda con Quan Zhou

 

En nuestra tertulia de hoy hablamos con Quan Zhou (@gazpachoagridulce), divulgadora, cómica, columnista, activista, diseñadora, ilustradora y autora de varios libros. En uno de sus últimos trabajos ha analizado la configuración de la comunidad China y los prejuicios que pesan sobre ella en la “Radiografía de la comunidad china en Madrid”, un informe que ha facilitado a la Unidad de Gestión de la Diversidad de la Policía Municipal de Madrid. Recuerda que somos un programa radiofónico realizado por Movimiento contra la Intolerancia subvencionado por la Junta Municipal del Distrito de Centro del Ayuntamiento de Madrid.


miércoles, 3 de agosto de 2022

En Memoria de las Víctimas del Crimen de Odio Terrorista de El Paso

 

El 3 de agosto de 2019 tuvo lugar un crimen de odio terrorista en El Paso, Texas. Un ataque terrorista perpretado a manos de un joven supremacista blanco en un centro comercial Walmart. El asesino confesó a la policía cuando fue detenido que su objetivo era matar a «mexicanos». Antes del tiroteo publicó un manifiesto en internet en el que aseguró que el ataque era una «respuesta a la invasión hispana de Texas». 23 personas resultaron asesinadas, y otras 23 fueron heridas.

En Memoria de todas las Víctimas: Nunca Más.