miércoles, 15 de junio de 2016

Voces Por el Refugio


Europa no está haciendo bien sus deberes derivados de los compromisos humanistas. Asiste, desmemoriada, a una crisis humanitaria que definirá lo que somos. Millones de refugiad@s necesitan asilo en nuestra tierra. De las decisiones adecuadas de las autoridades públicas dependen la vida y la muerte de centenares de miles de personas, hombres, mujeres, niños y niñas. Miles de personas han perecido en el Mediterráneo, en esa ruta hacia esta tierra prometida que presume en su carta de derechos fundamentales de garantizar su seguridad.

Por tanto, exigimos que la política hacia los refugiados e inmigrantes, sea en primer lugar salvar vidas, estar a la altura de estas circunstancias históricas y asumir nuestra responsabilidad en su acogida, deslegitimar el discurso de odio y la narrativa que persigue criminalizar o sembrar miedos, sin fundamento, entre la población.

No hay nada más venenoso para la democracia que una idea que deshumanice a una persona. La intolerancia persigue quebrar el concepto mismo de humanidad, sistematizando la negación de la dignidad y derechos, la discriminación, la violencia, y el odio. Apuntalar la convivencia y reforzar, mediante acciones concretas el valor de la Tolerancia, entendida como aceptación, aprecio y respeto a la diversidad, propiciará un mayor bienestar para tod@s,

Por todo ello, os invitamos al concierto de entrada libre "La música rompe fronteras", el próximo 16 de Junio a partir de las 19.00 horas en el Parque de los Príncipes en Sevilla organizado por diversas entidades en torno al Día Internacional de l@s Refugiad@s. 

Varios artistas (Marwan, La Dstylería, Canijos Sin Fronteras, Sevilla Negra, Ruaruido y Lxs Sambonautas y Laura Ordóñez) unen sus voces junto a las de la ciudadanía para denunciar la mayor crisis humanitaria desde la II Guerra Mundial. Os animamos a uniros a este compromiso por la solidaridad y la justicia a través de las redes sociales con el hashtag #VocesPorElRefugio.

viernes, 8 de abril de 2016

Día Internacional del Pueblo Gitano


Hoy, 8 de abril, es un buen día para reconocer la valía y riqueza cultural de un pueblo junto con el que llevamos seis siglos escribiendo la historia de nuestra tierra. Más aún en el caso de Andalucía, donde se encuentra casi la mitad de la población gitana de toda España. Y en este reconocimiento, una vez más apostamos por el ejercicio de la tolerancia (aceptar, respetar y apreciar la diversidad humana) tan necesaria con la que entendemos que debemos de facilitar y fomentar un adecuado desarrollo de la propia identidad de la etnia gitana, así como el conocimiento intercultural. Sólo de esta forma será posible conseguir una verdadera convivencia en nuestra sociedad donde la inclusión de l@s ciudadan@s gitan@s y la interculturalidad sea una realidad.

Acorde con este compromiso rememoramos las palabras de Juan de Dios Ramírez Heredia en su discurso como diputado de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa: “… Es sólo cuando el hombre abre los ojos a otras fuentes de información, cuando la educación le proporciona posibilidades de elección, cuando puede decirse que comienza a franquear el umbral de la libertad. Los gitanos sabemos, que por nosotros mismos, difícilmente podremos salir del estado de marginación que sufrimos. La ayuda de los no gitanos nos es absolutamente necesaria. La solicitamos con la humildad de quien reconoce que se encuentra en malas condiciones, pero con la exigencia y el orgullo de quien se sabe igual a los demás en la dignidad y en el respeto”

Además, desde Movimiento Contra la Intolerancia nos sumamos a las reivindicaciones de este colectivo a través de sus asociaciones aprovechando esta fecha conmemorativa. Desde Sevilla, compartimos el manifiesto de FAKALI, Federación Andaluza de Mujeres Gitanas Universitarias, poniendo en valor su compromiso en la reivindicación del asociacionismo protagonizado por mujeres gitanas en la lucha por la promoción e inserción étnica de mayor relevancia e importancia en Andalucía.

"NO QUEREMOS LIMOSNAS, QUEREMOS JUSTICIA"

El 8 de abril se conmemora el Día Internacional del Pueblo Gitano. Esta fecha fue institucionalizada, junto a la bandera y el himno gitanos, en el Primer Congreso Mundial Gitano celebrado en Londres en 1971.
Con el objeto de seguir avanzando en la consecución de su ciudadanía plena y su reconocimiento institucional y cultural, la Federación Andaluza de Mujeres Gitanas Universitarias quiere compartir esta efeméride con la población gitana y no gitana de Andalucía en particular, y España y el mundo en general, denunciando la escalada de intolerancia y violencia que se está viviendo respecto al pueblo gitano y difundiendo y defendiendo una imagen distinta, alejada de prejuicios y estereotipos, y mucho más cercana a su realidad.
Nadie debe olvidar la lucha del pueblo gitano para cambiar la inercia de las políticas discriminatorias practicadas por los países miembros de la Unión Europea, en las que la crisis ha servido para reforzar aún más las estructuras racistas y discriminatorias.
Pero también tenemos el deber de luchar para que España no sea solo un país emblemático en teoría en la igualdad entre gitanos y no gitanos. Sino que tenemos que trabajar duro para que nuestros gobernantes y nosotros, como ciudadanía gitana, logremos alcanzar en la práctica el reconocimiento que nuestra cultura debe tener y que nunca ha tenido.
No solo no olvidamos, sino que ensalzamos la lucha que las mujeres gitanas protagonizan para colocar a su comunidad en el lugar que se merece a pesar de la invisibilidad y la desigualdad brutales a las que son sometidas a diario.
También tenemos presente el gran esfuerzo que han practicado los gitanos y las gitanas en el mundo, en Europa y en España para desarrollarse el triple sin las condiciones elementales ni tener aseguradas sus garantías básicas como ciudadanía de pleno derecho, partiendo desde mucha más distancia que el resto de los no gitanos.
Es la hora del pueblo gitano, sí o sí, para demostrar la contribución tan importante que ha hecho a Europa, España y especialmente Andalucía. En nuestra tierra, en muchos lugares, decir que eres gitano o gitana es casi un galardón. Porque hay muchos sitios donde la simbiosis cultural ha sido tan fuerte y tan importante que los payos han llegado a 'agitanarse' sin saber diferenciar lo gitano de lo andaluz. Pero, sin embargo, es en nuestra tierra, donde habita más de la mitad de la población gitana de España, donde se produce la dolorosa paradoja de ir a un colegio y comprobar que los alumnos y las alumnas ni siquiera saben quiénes somos los gitanos. Nos hacen invisibles. Y para muestra, un botón: en toda su historia democrática, después de nueve legislaturas, en el Parlamento de Andalucía no ha habido ni un solo gitano ni una sola gitana en sus escaños como cualquier otro ciudadano. Esta es una de las pruebas más directas y claras de la desigualdad y de la injusticia que hay detrás de esa infrarrepresentación gitana en las políticas gubernamentales y en los poderes públicos.

"La ciudadanía gitana no sólo puede ser representada por aquellas voces e imágenes que los racistas siempre quieren dar de nosotros y nosotras. No podemos ser objeto de la humillación de las televisiones en particular y los medios en general con el consiguiente descenso de la autoestima de nuestra cultura y la justificación de que los gitanos somos los ‘otros’, los forasteros. O los TRAPACEROS (quienes "con astucias, falsedad y mentiras procuran engañar a alguien en un asunto"), como violentamente y sin justificación alguna nos catalogan los más ilustrados y déspotas miembros de la RAE", mantiene Beatriz Carrillo de los Reyes, presidenta de FAKALI y AMURADI.

Desde la Federación Andaluza de Mujeres Gitanas Universitarias hacemos un llamamiento a la ciudadanía y a los poderes públicos para que luchen a nuestro lado, con nosotros y con nosotras, no sólo para defender la causa gitana sino para que nuestras sociedades sean más libres, democráticas y justas. Los gitanos no nos vamos a conformar ni nos vamos a resignar. La comunidad gitana no quiere limosna, sino justicia, que significa luchar codo con codo contra el racismo y la desigualdad que corroe las entrañas de nuestras sociedades y las pudre.

Sastipen Thaj Mestepen (Salud y Libertad)

lunes, 21 de marzo de 2016

Día Mundial Contra el Racismo



Es Andalucía, región construida en diversidad y pluralidad, el lugar idóneo para hacer esta declaración de principios, hoy 21 de Marzo, Día Internacional contra el Racismo, declarado por la Asamblea General de Naciones Unidas,  y que nos invita al compromiso colectivo para la erradicación de esta lacra social.

Fue un 21 de marzo de 1960, cuando la policía racista de Sudáfrica abatía a tiros a centenares de activistas que reivindicaban el fin del Apartheid, su libertad, sus derechos humanos y libertades fundamentales. Nelson Mandela pasó 27 años en prisión en su lucha incansable para la dignidad del pueblo Surafricano y su presidencia puso en valor, que la memoria es compatible con la concordia, y que una democracia solo es posible si todas las personas que habitan su territorio, ven sus derechos y libertades fundamentales protegidos y garantizados.

Nuestra carta magna es la fuente de principios fundamentales que apuntalan los valores de nuestra democracia, cuyo epicentro es la protección de la dignidad de las personas, con independencia de su origen étnico, de su procedencia o  cualquier forma de expresión de la condición humana.

Pero Europa no está haciendo bien sus deberes derivados de los compromisos humanistas alcanzados en 1945, asiste, desmemoriada, a una crisis humanitaria que definirá lo que somos. Millones de refugiad@s necesitan asilo en nuestra tierra. De las decisiones adecuadas de las autoridades públicas dependen la vida y la muerte de centenares de miles de personas, hombres, mujeres, niños y niñas. Demasiadas personas han perecido en el Mediterráneo, en esa ruta hacia esta tierra prometida que presume en su carta de derechos fundamentales de garantizar su seguridad.

Desde Andalucía, exigimos que la política hacia los refugiados e inmigrantes, sea en primer lugar salvar vidas, estar a la altura de estas circunstancias históricas y asumir nuestra responsabilidad en su acogida, deslegitimar el discurso de odio y la narrativa que persigue criminalizar o sembrar miedos, sin fundamento, entre la población.

No hay nada más venenoso para la democracia que una idea que deshumanice a una persona. El racismo y la intolerancia persiguen quebrar el concepto mismo de humanidad. Ponen en marcha una narrativa que sistematiza la negación de la dignidad y derechos, la discriminación, la violencia, y el odio.

El racismo cuando fluye en las redes sociales, en los medios de comunicación, o en cualquier forma de expresión produce violencia. Una violencia contra colectivos vulnerables, en forma de delitos de odio que, en el último informe de la Secretaria de Estado de Seguridad, recoge una mayor incidencia en aquellos de motivación racista. Además,  la lucha contra la islamofobia y otras formas  y manifestaciones de intolerancia es una prioridad moral que además mejora la seguridad colectiva.

Apuntalar la convivencia y reforzar, mediante acciones concretas el valor de la Tolerancia, entendida como aceptación, aprecio y respeto a la diversidad, propiciará un mayor bienestar para tod@s, en el que será menos probable la radicalización que conduzca a la violencia.

Todo lo que se haga será poco para hacer prevalecer la Tolerancia sobre el racismo, pero al menos reafirmamos nuestro compromiso en la lucha sin cuartel contra toda forma de intolerancia y a favor de reforzar y hacer reales los derechos humanos y fundamentales de todas las personas que viven en esta tierra.

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martes, 8 de marzo de 2016

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

La mujer, una historia reivindicando sus derechos 

Hoy 8 de marzo conmemoramos el día Internacional de la Mujer, declarado por la ONU hace solo 41 años (1975). Fueron distintos sucesos a lo largo del último siglo los que han derivado en la conmemoración que conocemos hoy, siendo el más simbólico el que se produjo el 25 de Marzo de 1911, cuando  mas de un centenar de mujeres murieron en el incendio de una fábrica donde trabajaban en precarias condiciones.
La historia de la mujer no es otra que la de su propia lucha. Una historia ninguneada, invisibilizada, desprovista de cualquier reconocimiento, por todo ello,  hoy, y siempre, es un buen día para rescatar y visibilizar la historia de muchas de ellas que vivieron y murieron por conseguir derechos que ni siquiera llegaron a disfrutar.
Sin obviar los avances conseguidos en cuanto a derechos y políticas que pretenden la igualdad, seguimos siendo víctimas de un sistema patriarcal  basada en una cultura machista que produce una violencia estructural y que normaliza la desigualdad, la discriminación, la misoginia y en su versión criminal, la violencia machista y el feminicidio.
Las mujeres seguimos siendo víctimas de multitud de manifestaciones articuladas desde un pensamiento machista, cosificadas en los medios de comunicación y publicidad, deshumanizadas, tratadas como objetos sexuales, principales víctimas de la guerra y lo pobreza, condicionadas por los estereotipos de género, oprimidas por la  exigencia estética, esclavas del hogar, victimas del menosprecio de las aptitudes intelectuales y/o de la continua protección y control como personas débiles, y  un sinfín de cargas impuestas por una sociedad y cultura sexista que nos condiciona por nuestro sexo y nos constriñe a perpetuar una determinada identidad de género aún limitada a ese papel servil con respecto al hombre.
Y un día como hoy no nos podemos olvidar de la mujer en el ámbito laboral. Sin desviar nuestra atención hacia los orígenes en el calendario de esta conmemoración, sí que hay que señalar la trayectoria y los antecedentes de lucha obrera que ha abanderado la mujer. En este sentido sí que existe consenso para reconocer que hoy recordamos las conquistas de los derechos laborales que a lo largo de nuestra historia se ha ido ganando con el sudor de las trabajadoras.
Sin embargo, los informes realizados constatan que el salario medio anual de los hombres es seis mil euros mayor que de las mujeres, lo que supone un 24 % de diferencia. Y es que, mientras siga imperando en nuestra sociedad la supremacía patriarcal será difícil romper en el ámbito profesional con esta brecha salarial o con el techo de cristal que nos mantiene aún muy alejad@s de conseguir esa igualdad por la que lucharon tanto nuestras antepasadas.
Avanzar hacia la Igualdad supone una toma de consciencia y  responsabilidad de todos y todas, y un compromiso en todos los ámbitos de nuestra sociedad,   prioritariamente desde la educación como pilar sustancial que sostiene nuestro sistema de valores, donde es fundamental incorporar una perspectiva de género e incidir en este aspecto de forma transversal, no basta sólo con tratar el tema una vez al año de forma ocasional y aislada.
Como recuerda Miguel Lorente, “sólo seremos lo que está previsto que seamos, salvo que rompamos con los mecanismos que determinan ese resultado. Y no es fácil cuando todo el engranaje funciona en el mismo sentido…  la cultura no deja apenas resquicios por donde introducir otras referencias. Y si por casualidad llegan a entrar, apenas tendrán oportunidad de integrarse como parte del conocimiento, pues como si fueran guardianes del orden dado, los estereotipos invaden el aire desde los juegos, las series de televisión, la publicidad, el cine... se encargan de abortar cualquier intento de modificación… Bajo estas circunstancias, la única posibilidad de modificar el "mensaje" tradicional pasa por la crítica y el rechazo al contenido histórico, y por la incorporación de nuevas referencias tras un proceso de reflexión crítica. Y si se quiere conseguir que la reflexión crítica sea generalizada en la sociedad, la única posibilidad de lograrlo en un tiempo breve es a través de la transmisión directa de nuevos conocimientos por medio de la educación”.

Por todo ello, el 8 de marzo se ha convertido en un momento de confluencia para reivindicar la igualdad de derechos, recordando así que aun no se ha alcanzado en ningún país del mundo. Por eso hoy, y siempre, apostamos por el feminismo, tan criminalizado y desacreditado, como antídoto ante la desigualdad para una  sociedad que ha de entender que “sin las mujeres, los derechos no son humanos”.


miércoles, 23 de diciembre de 2015

Unid@s sembrando Tolerancia


Se acerca el final del año, así como se cumplen tres meses desde el inicio de este curso 2015/16, y desde Movimiento Contra la Intolerancia hemos pisado fuerte con nuestras actividades durante este trimestre haciendo del valor de la Tolerancia el eje central de nuestro trabajo allá por donde hemos pasado.
Durante este arranque del curso escolar hemos finalizado ya nuestro recorrido en varios institutos, con grupos de Educación Secundaria y de Formación Profesional Básica, educando para la Tolerancia; jornadas de trabajo sobre el valor y el respeto a la diversidad, la interculturalidad… identificando y neutralizando estereotipos y prejuicios que alimentan diferentes manifestaciones de intolerancia y odio como, la xenofobia, el racismo, la Islamofobia… Aplaudimos y agradecemos la participación de estos centros educativos, con un hasta pronto y con el compromiso de la continuidad del trabajo por y para la Tolerancia.
Por un lado nos hemos encontrado a un alumnado muy abierto a la reflexión y a la participación, que conocen el valor de la Tolerancia, con el que además de aproximarnos a conceptos importantes como los valores democráticos o las formas y manifestaciones de intolerancia, hemos podido desmontar prejuicios y estereotipos cruciales para la educación intercultural. Pero por otro lado también hemos constatado como el discurso de intolerancia está presente en la escuela, y cala en la mente de los más jóvenes. El mensaje populista está alimentándose cada vez más, y lo está haciendo a costa de algo tan fundamental como es el “reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana” tal y como se recoge en la Declaración Universal de los Derechos Humanos desde hace ya setenta años. La exteriorización de actitudes intolerantes, especialmente racistas y xenófobas, constatable en estos días en paralelo a los últimos acontecimientos relacionados con l@s refugiad@s, desgraciadamente parece que va en aumento, por no hablar del auge de la islamofobia.
Como siempre, denotamos que el desconocimiento y la ignorancia está siendo la gran aliada de la intolerancia, y más aún cuando lo que consideramos nuestras fuentes de información nos están bombardeando con constantes mensajes que activan sentimientos de desconfianza y de miedo ante “lo que viene de fuera”, “los otros”. Por lo tanto es necesario abordar el fenómeno de la intolerancia de manera integral,  ya que tales actitudes conllevan en  la mayoría de los casos, una predisposición a la violencia que se proyecta en los ámbitos habituales de socialización de menores y jóvenes: colegios, institutos, zonas de ocio durante los fines de semana y entornos deportivos.
En definitiva, es fundamental desplegar diversas estrategias preventivas que neutralicen el problema en su raíz, siendo una de ellas la intervención en el campo de la educación, de la escuela, como espacio privilegiado para la sensibilización del colectivo juvenil, dotándole de un sistema defensivo ante la Intolerancia y el Odio, desarrollando un medio cultural que impida su avance e impulse entre los jóvenes una conciencia de implicación, participación y responsabilidad en la construcción de una sociedad democrática.
Los más jóvenes tienen ante sí una doble perspectiva: SOLIDARIDAD o INTOLERANCIA. Muchos han apostado valientemente por ser parte de la solución y no del problema. No es fácil la encrucijada que les ha tocado vivir. La generación del nuevo milenio se va a encontrar con un panorama extraordinariamente más duro que los que se han encontrado ninguna de las generaciones anteriores y a pesar de ello, puede ser la protagonista del más espectacular cambio de civilización de la historia humana. Pero para ello, es necesario, SER PARTE ACTIVA, no pasar, no huir; «Nadie comete error más grave que quien no hace nada porque piensa que puede hacer muy poco». La segunda condición supone la utilización del conocimiento, de la inteligencia de la generación más culta que ha producido nuestra civilización, bajo una virtud fundamental: LA SOLIDARIDAD, la empatía hacia el otro. La tercera y definitiva, la VALENTÍA CÍVICA que exige alzar la voz por una causa, por las víctimas de la injusticia... La Intolerancia se extiende y nuestro objetivo ha de ser desactivarla. 
Por eso nuestro empeño en el ámbito educativo es constante, pero no es aislado. Desde MCI hemos conseguido sembrar esa semilla en muchos otros ámbitos: en la calle, en las tan presentes redes sociales o en las instituciones y organizaciones con las que trabajamos de forma conjunta para hace reflexionar e invitar a cada vez más personas a unirse a la mejor de las luchas, la de la Tolerancia.





viernes, 18 de diciembre de 2015

18D Día Internacional del Migrante

#SOYMIGRANTE



Hoy, 18 de diciembre, celebramos el Día Internacional del Migrante, y lo queremos hacer reconociendo el derecho que tienen todas las personas a desplazarse a otro país y a buscar una vida mejor. Desde MCI queremos aprovechar este reconocimiento para dignificar la vida de estas personas que además de buscar nuevas oportunidades en otros lugares, nos brindan la oportunidad de construir sociedades más diversas, y por lo tanto más ricas. Por eso, nuestro compromiso sigue y seguirá siendo abogar por una sociedad más abierta e intercultural, donde el vínculo entre culturas pase de ser un reto a una realidad.

Compartimos el mensaje que lanza Nacionaes Unidas a propósito de la celebración de este día:

«En este Día Internacional del Migrante, comprometámonos a dar respuestas coherentes, amplias y basadas en los derechos humanos, guiándonos por la legislación y las normas internacionales y un empeño compartido en no dejar a nadie atrás.»
Mensaje del Secretario General, Ban Ki-moon en el Día Internacional del Migrante

jueves, 10 de diciembre de 2015

“Nuestros derechos. Nuestras libertades. Siempre”

10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos
70 años del reconocimiento de la libertad y la igualdad en derechos y dignidad del ser humano
El 24 de octubre de 1945, a raíz de la Segunda Guerra Mundial, las Naciones Unidas nació como una organización intergubernamental con el propósito de salvar a las generaciones futuras de la devastación de conflictos internacionales. Representantes de las Naciones Unidas de todas las regiones del mundo adoptaron formalmente la Declaración Universal de Derechos Humanos el día 10 de diciembre de 1948. Es el documento más universal de los derechos humanos en existencia y describe los treinta derechos fundamentales que constituyen la base para una sociedad democrática.

Este documento supuso conceptualizar a nivel universal la igualdad y el reconocimiento del valor inalienable de cualquier ser humano y la protección de su vida y de su dignidad sea cual sea su condición, libre de discriminación, desigualdad o distinción de cualquier índole. “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” (Art. 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos).

Todos los Estados han ratificado al menos uno, y el 80% de los Estados han ratificado cuatro o más de los tratados fundamentales de derechos humanos, lo que refleja el consentimiento de los Estados que crea obligaciones legales para ellos y dar expresión concreta a la universalidad.
Sin embargo, estamos en un momento clave para reafirmar el valor de de estos principios universales, no sólo por parte de los Estados, sino por parte de nuestras sociedades para continuar la lucha y conquistar esos derechos y libertades en todos los lugares del mundo.

Por este motivo, Movimiento Contra la Intolerancia mantiene su apuesta firme por la universalidad de estos Derechos Humanos, y en este compromiso es clave la “comprensión, la TOLERANCIA, y la amistad de todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos” tal como se refleja en el Art. 26 de la Carta de las Naciones Unidas.

Es fundamental que la ciudadanía se construya en base a una ética cívica universal, de tal forma que las personas se sientan seguras ante los demás y se reconozcan en cualquier parte del mundo, correspondiendo a los Estados y a las instituciones internacionales su garantía, así como a la sociedad observar su cumplimiento. Recordando siempre, que bajo esta ética cívica universal la referencia debe ser el respeto a la Dignidad Humana, y con ello el reconocimiento de sus atributos de Libertad, Igualdad, Solidaridad, Justicia y TOLERANCIA.