martes, 14 de julio de 2020

Informe Raxen Nº 74 Universalidad frente a Exclusión Discriminatoria


Informe Raxen nº74. UNIVERSALIDAD frente a EXCLUSIÓN DISCRIMINATORIA En defensa de una legislación que proteja a todas las personas 


Entramos en un ciclo parlamentario en el que se vuelve a debatir sobre legislación cuyo objeto es proteger la igualdad de trato de las personas frente a la discriminación, la reformas del Código Penal a efectos de delitos de odio y el impulso de una ley integral que aborde todas las dimensiones que conllevan los crímenes de odio. Y de nuevo surgen contracciones motivadas por interpretaciones ideológicas que obedecen a miradas identitarias que olvidan la universalidad proclamada en 1948 de libertades y derechos recogidos por la Carta de Derechos Humanos y la Constitución española.

Se falsea el debate con reivindicaciones de “visibilidad de colectivos” y también de “inseguridad jurídica” que alegan quienes defienden redacciones en materia de discriminación y delitos de odio que conllevan un “numerus clausus”, a todas luces excluyente, en la formulación de artículos y tipos penales de la legislación antidiscriminatoria y de delitos de odio. Y lo que sucede es que algunas personas de determinados colectivos o que comparten factores semejantes, si pueden obtener un plus de protección que otras personas, en similares circunstancias, con otros factores y en relación a otros colectivos, no lo obtienen. Y eso se llama discriminación. Es decir, quebrar el principio de igualdad ante la ley que proclama nuestra Constitución y la Carta Universal de Derechos Humanos.

lunes, 13 de julio de 2020

23 años del asesinato de Miguel Ángel Blanco

Hoy se cumplen veintitrés años del asesinato de Miguel Ángel Blanco. 
No te olvidamos. Nunca más. 
¡Junt@s vencimos al terror!


domingo, 12 de julio de 2020

12 de Julio, nacimiento de Malala Yousafzai


Un día como hoy en 1997 nació Malala Yousafzai, activista pakistaní defensora del derecho a la educación de las niñas y mujeres y Premio Nobel de la Paz.

sábado, 11 de julio de 2020

25 aniversario del genocidio de Srebrenica


El 11 julio de 1995, poco antes del final de la guerra de Bosnia (1992-1995), más de 8.000 bosnios musulmanes fueron asesinados en la ciudad de Srebrenica por el ejército serbobosnio bajo el mando del general Ratko Mladić y el grupo paramilitar serbio conocido como "Los Escorpiones". La peor masacre en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial y un caso de limpieza étnica que escandalizó al mundo entero y precipitó el fin de la guerra en Bosnia, obligando a serbios, croatas y musulmanes a firmar la paz en noviembre de 1995 en Dayton (Ohio, EE.UU.).



Recordamos a todas la víctimas para un NUNCA MÁS.

viernes, 10 de julio de 2020

Racismo: Cómo la ciencia desmontó la teoría de que existen distintas razas humanas

FUENTE: BBC 
Desde su nacimiento en el siglo XVIII, la antropología física se centró en el estudio de los restos de esqueletos humanos. Su objetivo era observar los fenómenos evolutivos y de la variabilidad humana.
Conforme se descubrían nuevos territorios y poblaciones, fue necesario, según los naturalistas europeos, clasificar los seres humanos según a sus rasgos.
En el reino animal hablar de razas geográficas consiste en definir unas agrupaciones de individuos que se distinguen por rasgos adaptados al tipo de ambiente. En el caso del ser humano, el concepto tuvo una connotación muy diferente.
De hecho, la diversidad humana no se percibía como una selección del medio ambiente (como ocurre con el color de la piel y la forma de los ojos).
En su lugar, se interpretó como el reflejo de las características culturales de las muchas poblaciones del planeta.
Por ejemplo, los rasgos europeos eran considerados "superiores, equilibrados, hermosos", y eran el reflejo exterior de la "inteligencia y la educación" que caracterizaban a todo europeo.
Se consideraban ellos mismos la raza "cumbre".
En el otro lado estaban los rasgos africanos, considerados "primitivos y poco atractivos", símbolo de una población "ignorante e incivilizada" según los naturalistas y antropólogos del siglo XVIII.

La creación de una jerarquía

El contexto histórico favoreció una investigación dedicada a la clasificación de los tipos humanos.
El colonialismo y la esclavitud fueron los motores que llevaron los europeos a buscar apoyos científicos para justificar sus acciones contra los indígenas.
Una de las primeras herramientas que se emplearon para discriminar las diferentes "razas" humanas fue la craneología.
Esta consistía en el estudio de los caracteres métricos y morfológicos del cráneo humano.
Para ello se medían los cráneos de los principales grupos poblacionales conocidos.
A cada uno se le atribuía un patrón preciso de características (cráneo globular, alargado, etc.) que se correspondían con cualidades intelectivas más o menos desarrolladas.
Así se estableció una jerarquía social y cultural entre los grupos humanos.
Fue gracias a Blumenbach (1752-1840) que la morfología del cráneo empezó a ser utilizada sistemáticamente como parámetro para determinar la raza de procedencia de un individuo.
De hecho, su metodología se extendió a todas las colecciones osteológicas europeas en el siglo XVIII.
Este interés en los rasgos craneales fue cultivado sobre todo por Franz Joseph Gall (1758-1828), quien defendió la hipótesis de que a una precisa morfología craneal correspondían unas determinadas características intelectivas.
Así nació la frenología, hoy considerada una pseudociencia.

Los últimos defensores de las razas humanas

Muchos antropólogos físicos y genetistas se disociaron de la imagen que los totalitarismos y el colonialismo querían dar sobre la variabilidad humana. Para ello aportaron evidencias y estudios científicos.
La inconsistencia del concepto de raza se nota, sobre todo, porque nunca hubo una clasificación unívoca del número ni de los parámetros utilizados.
A lo largo de la historia se clasificaron desde dos hasta 63 razas humanas, una pesadilla para los estudiantes de antropología.
También es importante destacar que los primeros naturalistas y antropólogos que intentaron dividir la humanidad en razas utilizaban unos parámetros sujetos al medio ambiente, fruto de la evolución y de la selección ambiental de los rasgos fisonómicos. Por ejemplo el color de la piel, el tamaño y la morfología del cráneo.
En 1994, la American Anthropological Association tomó distancia de este concepto tan obsoleto y demostró su carencia de soporte científico.
De hecho, resulta incorrecto definir fenómenos tan dinámicos como la inmensa variabilidad humana y la historia de la evolución del hombre con un concepto estático y estéril como el de "raza".
En el campo de la antropología forense, una rama de la antropología física, cuando se hallan unos restos es fundamental establecer el sexo, la edad, la talla y el origen geográfico.
Para alejarse de la connotación social de la palabra "raza", la ciencia tuvo que modificar su forma de referirse a las poblaciones humanas, y aceptar la existencia de una sola especie: el Homo sapiens.
La terminología pasó de race (raza, en inglés) a ancestry (ascendencia). Esto hace referencia a los caracteres heredados por los padres y los antepasados de una persona.
Este cambio fue necesario también porque no es cierto que un individuo pertenezca a un área precisa. La globalización ha cambiado la distribución de los caracteres fenotípicos (los que vemos representados en una persona).
La investigación no se desarrolló solamente sobre la parte morfológica del esqueleto humano. También se evaluaron pruebas genéticas y moleculares en el ámbito de la antropología molecular.
En un estudio de 1972 realizado por el profesor de Harvard Richard Lewontin se analizaron unas proteínas contenidas en la sangre de diferentes poblaciones.
Los resultados no mostraron diferencias significativas desde el punto de vista molecular para separar razas humanas.
Estudios posteriores contribuyeron a verificar que la secuencia de bases (las unidades que forman la información genética) en el ADN humano es idéntica al 99,9%, lo que demolió por completo la posibilidad de encontrar un parámetro fiable para definir las razas.
Estos datos fueron importantes para sostener la igualdad de los seres humanos desde un punto de vista científico, imparcial y riguroso.

La idea de raza en nuestros tiempos

En los tiempos modernos todavía existe el directo derivado del concepto de raza: el racismo.
Conocemos las funestas consecuencias que tuvo por los feroces genocidios cometidos en el siglo XX.
Como decía Einstein, "es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio", una afirmación que sigue siendo actual.
Desafortunadamente, tenemos que reconocer que todavía hay quien opina que las "razas" humanas existen.
Esto, a pesar de que la ciencia ha probado que no hay evidencias suficientes ni bases rigurosas para definirlas en el ser humano.
Es más, el mundo científico trabaja de modo unánime para defender la igualdad entre los distintos grupos humanos y despojar de construcciones pseudocientíficas una realidad aceptada tanto biológica como jurídicamente.
Que se trate de restos de un poderoso rey de la época medieval, de un esclavo egipcio, de un migrante fallecido en nuestras costas o de un importante personaje del mundo del espectáculo, la verdad universal que gritan los huesos es que somos humanos.
Debajo de nuestra piel, somos todos iguales.
*Lorenza Coppola Bove es profesora de Antropología Física de la Universidad Pontificia Comillas.
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y es reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer el artículo en su versión original.

jueves, 9 de julio de 2020

Movimiento contra la Intolerancia pide a Pablo Iglesias que no defienda la normalización del insulto


Sorprendidos por las recientes declaraciones del Vicepresidente segundo del Gobierno  en rueda de prensa y sin entrar en absoluto en los supuestos que han generado  la polémica, si debemos corregir, porque en modo alguno podemos aceptar, que haya que “naturalizar” que “cualquiera que tenga presencia pública o cualquiera que tenga responsabilidades en una empresa de comunicación o en política esté sometido a “tanto a la crítica como al insulto en las redes sociales”, acompañando esta apreciación con sus vicisitudes acerca de que “le insulten y le digan de todo”.

No podemos aceptar esta normalización pues esto, si se realiza, es una MALA PRÁCTICA que daña la convivencia, el respeto y el aprecio a otro, y por tanto, imposibilita la tolerancia y daña  la calidad democrática de una sociedad. Y no se debe realizar ni hacia periodistas, ni hacia políticos, ni hacia nadie en ningún ámbito social. Tampoco hay que confundir realizar una crítica, algo legítimo democráticamente, con el INSULTO,  que es ilegítimo por inmoral, no debiendo realizarse en ninguna parte y que si se hace con publicidad en las redes sociales puede llegar a constituir diferentes infracciones  reprochadas punitivamente.

LIBERTAD  EXPRESIÓN, NO ES LIBERTAD DE AGRESIÓN.

El insulto es una acción que ofende, que  humilla a una persona, a un semejante que comparte igual dignidad, libertades y derechos y que siempre debe de recibir del prójimo un respeto y aprecio más allá de la discrepancia, con independencia de la crítica y el debate derivado. Y no se puede defender como “libertad de expresión”. Mas bien lo que se acaba defendiendo es la impunidad para degradar, despreciar y denigrar, para promover prejuicios, burlarse y difamar, para coadyuvar en la construcción de un discurso basado en la intolerancia. Defender esa mala práctica, es posicionarse en la “libertad agresión” y eso nunca lo debe defender nadie y menos un alto cargo institucional.

Ningún Código deontológico, mucho menos la Constitución española y la Carta Universal de Derechos Humanos, puede amparar la normalización del insulto. Ninguna organización social que haga suya la praxis de la pedagogía de la convivencia democrática, de la tolerancia, que trabaje con la infancia, con los jóvenes, con la sociedad en general puede hoy asumir la defensa del insulto que es la puerta de entrada  la espiral del discurso de odio y a la evolución a males mayores.

Trabajamos socialmente por todo lo contrario, por no normalizar el insulto, por desterrarlo, por erradicar los malos comportamientos en las redes sociales, por educar  a nuestros menores y mayores en el respeto profundo de la dignidad de la persona. Nadie, desde la ética de la responsabilidad, puede defender el insulto como práctica normalizada.

Por consiguiente, le invitamos a que reconsidere su posición respecto a las malas prácticas del insulto y a considerar que es mejor ser aliados en la solución de las mismas, que ser parte del problema

miércoles, 8 de julio de 2020

Mediación Social e Intercultural

Os acercamos la labor que realizamos desde Movimiento contra la Intolerancia en el área de la mediación social e intercultural. Manuel, mediador social intercultural, ha estado trabajando en España durante la Pandemia de Covid-19 y participó en la campaña del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones #EsteVirusLoParamosUnidos #TodosSomosEspaña