jueves, 15 de enero de 2015
Oficina de Solidaridad. Atención a la Víctima de discriminación, del Racismo, de la Xenofobia y del Odio
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miércoles, 14 de enero de 2015
Por una ley de protección integral contra los delitos de odio
Esteban Ibarra
Presidente de Movimiento contra la Intolerancia y Secretario del Consejo de Víctimas de Delitos de Odio
publico.es. Se cerró el año 2014 con avances transcendentes en materia de la lucha contra los crímenes de odio, especialmente para las víctimas. Por primera vez se asume el reconocimiento explícito de su existencia porque hasta ahora, en su mayoría, no se habían significado más que como delitos “comunes”, cuyos infractores no transcendían de ser vulgares delincuentes, en muchos casos de miembros de “tribus urbanas”. Los graves episodios de intolerancia criminal como los asesinatos de Lucrecia Pérez, Sonia Palmer, Guillem Agulló, Aitor Zabaleta, Rosario Endrinal y un largo registro que supera los 80 homicidios, entre ellos el reciente crimen ultra del Manzanares, acompañados de 4.000 incidentes y agresiones anuales, no dejaban de ser considerados como episodios puntuales que “reflejaban broncas y gamberradas juveniles”, cuando estos eran episodios similares a los delitos de odio vividos en otros países europeos cuales fueron los asesinatos de inmigrantes en Alemania e Italia, de gitanos en Europa del este, de homosexuales, judíos y militantes de izquierda en diferentes países de la Unión.
Por fin el Gobierno atendió a las demandas institucionales europeas e internacionales, así como a las demandas sociales al respecto, canalizadas por Movimiento contra la Intolerancia, e hizo caso a sus propios compromisos suscritos en la Unión y Consejo de Europa, así como con en la OSCE y Naciones Unidas desde hace mas de 12 años. El primero es la adopción del concepto delito de odio suscrito institucionalmente en el 2003 donde se define que un Crimen de Odio es un delito motivado por Intolerancia hacia el “diferente”, a su dignidad y derechos fundamentales por su negación del “otro”, del distinto, por ser diferente. Las formas de Intolerancia como el racismo, la xenofobia, el antisemitismo, la islamofobia, el antigitanismo, la homofobia, el odio a las personas sin hogar, por su aspecto, su lengua y origen geográfico, entre otras, cuando tienen manifestación criminal ha de ser penalizada conforme al plus de horror colectivo que aportan, así como la ilegalización y sanción de organizaciones racistas y neonazis que los promueven.
Aceptado este concepto por todos los organismos europeos e internacionales de derechos humanos, el término viene a definirse como “toda infracción penal, incluidas las infracciones contra las personas y la propiedad, cuando la víctima, el lugar o el objeto de la infracción son seleccionados a causa de su conexión, relación, afiliación, apoyo o pertenencia real o supuesta a un grupo que pueda estar basado en la “raza”, origen nacional o étnico, el idioma, el color, la religión, la edad, la minusvalía física o mental, la orientación sexual u otros factores similares, ya sean reales o supuestos”. Y a partir de aquí deviene comportarse en congruencia, porque hay que registrar cuando y cuantos delitos de odio suceden, qué política adoptar para prevenir e intervenir y sobre todo, como apoyar a las víctimas y trasladar a la sociedad el compromiso social frente a la intolerancia criminal.
En este sentido hay que significar que en la reforma del Código Penal, aunque el proyecto sigue presentando déficits, se avanza en la sanción de estos delitos. Importante es la creación de 52 fiscales provinciales para el servicio de delitos de odio y discriminación a comienzos del 2014, de igual manera el inicio de un Registro de incidentes y delitos de odio en el Ministerio del Interior así como el recién aprobado Protocolo de Intervención para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad se sitúan en esa congruencia de lo asumido a nivel europeo. Y la sociedad civil también avanza creando en abril el Consejo de Víctimas de Delitos de Odio, pionero en Europa, y desde España lanzamos la campaña para que el 22 de julio, recordando la brutal matanza de Utoya (Oslo) ejecutada por el neonazi Breivick, fuese aprobada por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa como Día en Memoria de las Víctimas de los Crímenes de Odio.
Pero queda mucho camino que recorrer frente a los delitos de odio, siendo de lo más dificultoso de acometer, pese a la indubitada posición de la Decisión Marco de Derecho Penal contra el Racismo y la Xenofobia de 2008, la erradicación y sanción de la difusión de intolerancia que precede a la acción. Visible en miles de webs, en redes sociales, en fondos ultras del fútbol o en distribuidoras de música racista, fue acuñado en su conjunto por el Consejo de Europa (1997), como Discurso de Odio, que “abarca todas las formas de expresión que propaguen, inciten, promuevan o justifiquen el odio racial, la xenofobia, el antisemitismo u otras las formas de odio basadas en la intolerancia, incluida la intolerancia expresada por agresivo nacionalismo y el etnocentrismo, la discriminación y la hostilidad contra las minorías, los inmigrantes y las personas de origen inmigrante”.Parcialmente se acomete el problema con la Ley contra la Violencia, el Racismo y la Intolerancia en el Deporte, al igual que penalmente se prevé una reforma del art. 510 del Código Penal que permitiera su sanción.
En todo este avance, merece la pena señalar que la víctima del crimen de odio ha podido encontrar un espacio de significación, junto a víctimas del terrorismo y de violencia de género, en la “Directiva Europea que se establecen normas mínimas sobre los derechos, el apoyo y la protección de las Víctimas de Delitos” (2012) lo que se reflejara en el futuro Estatuto de la Víctima. Sin embargo, al igual que sucede con el terrorismo y la violencia de género, la víctima junto a la sociedad y en este caso, extensible a su colectivo de significación (inmigrantes, negros, homosexuales, gitanos, judíos, discapacitados..), por poner un ejemplo, pueden sufrir represalias de grupos racistas y neonazis cuya prevención e intervención para su neutralización no tiene una debida atención en la legislación actual existente.
De ahí la necesidad de una Ley de Protección Integral contra los Delitos de Odio que garantice a las víctimas una asistencia jurídica, humanitaria y medidas de protección, información y recuperación integral, e incluya estos avances , los blinde mediante ley orgánica, impulse las medidas de sensibilización, prevención y detección, en el ámbito de internet y los medios de comunicación, educativas y de sensibilización social, promueva la denuncia y garantice la Tutela Institucional, potencie la coordinación y formación de todas las instancias implicadas en el proceso (fuerzas de seguridad, fiscales y jueces, forenses, sicólogos, ong, sociedad civil, etc.). Una Ley distinta a una necesaria ley de igualdad de trato y no discriminación que nunca se aprobó y que, al igual que la mujer dispone de una ley de igualdad y dispone de otra ley de medidas de protección Integral contra la Violencia de Género, esta Ley contra los Delitos de Odio acometa el ámbito de lo criminal, muy distinto al discriminatorio.
Es preciso continuar y perseverar en el avance en los derechos de la víctima de los crímenes de odio; el pasado, presente y futuro así lo requiere, sobre todo cuando la Europa siniestra del racismo y la intolerancia se expande, acechando en instituciones y en las calles. En consecuencia, hay que reaccionar en nuestro desmemoriado país con lo único que cabe, con un compromiso real, social e institucional que cree las condiciones fácticas para llevar a cabo ese primer objetivo de los Derechos Humanos, donde se afirma que todas las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos para que, de esta manera, su desconocimiento y menosprecio no vuelvan a originar actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad.
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martes, 13 de enero de 2015
PINTADAS XENÓFOBAS E ISLAMÓFOBAS EN LA MEZQUITA DE PUERTAS DEL SUR EN JEREZ DE LA FRA.
"No saben qué es el islam"
Aparecen
pintadas xenófobas en la la mezquita de Puertas del Sur y en la sede de una
entidad musulmana tras los atentados de París. La Policía afirma que es un
"hecho aislado".
diariodesevilla.es “No ha sido el odio, no ha sido el racismo;
esto ha sido un loco”. De esta manera se pronunciaba ayer Ibrahim Allilou, el
imán de la mezquita En-nor, un espacio religioso ubicado en una nave del
polígono Puertas del Sur que fue objeto ayer de un acto de xenofobia al
aparecer con pintadas contra el islam y contra su comunidad por los atentados
de la pasada semana en París. Sin embargo, estas no fueron las únicas ya
que se hicieron otras similares, y con el mismo contenido intransigente, en la
sede de una asociación musulmana, la llamada Yama’a Islámica de Al Andalus-Liga
Morisca, situada en la céntrica calle Rui-López. La Policía Nacional investiga
ya lo ocurrido para hallar al autor o autores de este acto xenófobo pero insiste
es que estos son “hechos aislados”. En ambas instalaciones aparecieron lemas
como “aquí rezan asesinos”, “ahora nos toca a nosotros” o “volved a vuestro
país”.
Los responsables de
la mezquita, situada en la calle Escritor Antonio Quintero y Ramírez, se
encontraron a primeras horas de la mañana con la desagradable sorpresa de ver
como la fachada de la nave y la puerta habían sido pintadas con frases contra
el islam y con referencias a los grupos terroristas Al Qaeda e ISIS (Estado
Islámico o Daesh) así como con el lema o etiqueta que ha servido para condenar
los atentados en la capital gala, ‘#jesuischarlie’. A esa hora, algunos fieles
habían acudido a la nave para participar en el primer rezo de la mañana.
Esta mezquita lleva
abierta desde 1992 y nunca antes había sido objeto de un acto de estas
características, tal y como explica su imán. Subrayó que, incluso, no fueron
víctimas de hechos similares en otros atentados cometidos por la barbarie
yihadista como el del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York o el del 11 de
marzo de 2004 en Madrid.
Al salir del rezo de
media tarde, uno de los habituales de este templo señalaba a este periódico:
“La gente que ha hecho esto no sabe ni lo que es el islam ni lo que es el
cristianismo ni nada”. En esta mezquita, los viernes suelen congregarse en
torno a unas 350 personas pertenecientes a la comunidad islámica en Jerez, que
insiste que actos terroristas como el ocurrido en Francia son completamente
contrarios a la filosofía del islamismo.
La segunda sede
objeto de este acto xenófobo fue otro local vinculado a la Liga Morisca, que
lleva varios años sin apenas uso, según relataron algunos vecinos. A media
tarde de ayer, las pintadas seguían siendo visibles en el inmueble de esta
céntrica calle que hasta no hace mucho llegó a tener, incluso, okupas que
fueron desalojados por orden judicial. Este medio no pudo contactar con ningún
miembro de este colectivo.
Tras esto, la Policía
Nacional ha abierto una investigación para localizar a los autores de estas
pintadas insultantes. Eso sí, fuentes de la comisaría incidieron en que estas
son un hecho aislado ya que en Jerez no hay precedentes de actos
xenófobos de estas características ni enfrentamientos con la comunidad
musulmana.
Hoy está previsto que
comparezca públicamente el imán de la mezquita jerezana junto a miembros de la
Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía para expresar su condena por los
atentados de París y cuestionar las pintadas aparecidas ayer.
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Jerez de la Fra.
La respuesta al yihadismo desborda París
1,5 millones de
personas salen a la calle en París y dos millones más en otras ciudades
francesas contra la barbarie terrorista
Los manifestantes
portan pancartas y corean lemas de apoyo a la revista 'Charlie Hebdo' y a las
17 víctimas de esta semana
“París
es hoy la capital del mundo”, anunció por la mañana el presidente francés, François Hollande.
La unidad que reclamaba a los franceses la consiguió por elevación. Como con la amplia representación de
mandatarios a los que pidió su presencia en la “marcha
republicana”. Acudieron la canciller alemana, Angela Merkel; el primer ministro
británico, David Cameron; el presidente español, Mariano Rajoy; o los primeros
ministros de Italia, Portugal, Bélgica, Grecia, o el presidente de Malí,
Ibrahim Bubacar Keita.
Especial significación tuvo la presencia
del primer ministro israelí,Benjamín Netanyahu, y del
presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. Ambos fueron
colocados en la primera línea del cortejo oficial. “Hoy somos todos ciudadanos
franceses”, señaló el secretario de Justicia de EE UU, Eric Holder, presente
también en la capital. El jefe del Gobierno español señaló: “Nadie está nunca a
salvo de nada. Sería una inconsciencia decir que no hay riesgos. Ningún país puede
luchar solo contra esto”. El italiano Matteo Renzi aseguró: “Saldremos
vencedores de este desafío contra el terrorismo. Lo importante es la Europa de
los hermanos”. “La amenaza yihadista estará con nosotros durante muchos años”,
lamentó el primer ministro británico, David Cameron. El 18 de febrero habrá una
cumbre antiterrorista en Washington.
Pero, además de la masiva participación,
los protagonistas en la capital francesa en esta cita contra el horror han sido
los supervivientes de la revista satírica Charlie Hebdo, diezmada por el ataque del miércoles con la
muerte de 12 personas, y los familiares de las víctimas de ese
atentado y los del ataque del viernes al Hyper
Cacher de comida judía, donde cuatro personas de esta comunidad fueron
asesinadas. Los asistentes a la protesta, en muchos momentos en tenso silencio,
no dejaron de aplaudir sin cesar al paso de esta comitiva de duelo. O al de
furgones de policías (tres asesinados esta semana).
Los homenajes de los manifestantes a Charlie Hebdo saltaban por doquier. Alguno, muy en su línea: “¿Tengo
derecho a dibujar el culo de Mahoma?”, se leía en una pancarta.
Hollande se dirigió al grupo de
familiares y amigos de las víctimas. Las lágrimas saltaron cuando abrazó a
Patrick Pelloux, médico y miembro del equipo de la revista; a un policía de
Marsella, hermano del agente asesinado en la revista, y a familiares de los
cuatro judíos asesinados el viernes.
La cifra de asistentes desbordó
todas las previsiones en la fiesta de la libertad y la tolerancia. “Yo soy Charlie”,
“Yo soy judío”, gritos de “Charlie, Charlie” o “Yo soy poli” fueron los gritos
más escuchados cuando se rompía el silencio. “Ha hecho falta lo de Charlie para
sentirnos unidos. Sigamos”, escribió alguien en grandes letras en el suelo en
la plaza de la República. La marcha estalló al final como una fiesta, con una
charanga que avanzó hacia la plaza de la Bastilla entre banderas francesas y de
países musulmanes al grito de “libertad”.
La diversidad de los mensajes reflejaba
la diversidad de los manifestantes. Yawougan, de 35 años, es de origen togolés.
Llegó a Francia con seis años. Su esposa, Nassera, de 31, es francoargelina.
Tienen dos hijos. Los cuatro representan la Francia que este domingo inundó
París. “Hemos venido con nuestros hijos porque queríamos que viviesen una
lección de tolerancia”, explicó Yawougan. “Somos musulmanes pero ellos no lo
son. Las balas que mataron a la gente de Charlie Hebdo atravesaron también nuestro corazón. Es importante que
mis hijos estén aquí también porque somos una familia de inmigrantes y no
quiero que nadie nunca pueda decirles que no son franceses. Francia somos
todos”.
En Lyon, más de 200.000 personas han
salido a la calle. O 100.000 en Burdeos. Y más de 40.000 en Perpignan, como en
Saint-Etienne, más de 14.000 en Tarbes y unas 10.000 en Dammartin, la localidad
a 40 kilómetros al norte de París donde el viernes fueron abatidos los hermanos
Chérif y Said Kouachi, autores del ataque a Charlie Hebdo. Estas manifestaciones ya han sido precedidas por otras espontáneas
celebradas el miércoles pasado, horas después del ataque contra la
revista, o el viernes, con más de 700.000 asistentes.
Por la mañana, el ministro francés de
Interior, Bernard Cazeneuve, había anunciado “medidas excepcionales” de
seguridad con la ciudad en estado máxima alerta. Francotiradores de élite,
contó, se desplegaron por tejados y azoteas a lo largo del recorrido de la
marcha. Las sinagogas han estado especialmente protegidas desde el sábado y el
Gobierno ha anunciado que, si fuera necesario, el Ejército participará
directamente en su vigilancia.
A última hora, Hollande y Valls se trasladaron
a la Gran Sinagoga de París, donde asistieron con Netanyahu a una
ceremonia de duelo por los asesinados. Antes de comenzar la marcha, Hollande
recibió a varios dirigentes de esta comunidad. “Estamos decididos a seguir
viviendo nuestro judaísmo. No cederemos ante la violencia”, comentó después
Roger Cukieman, presidente del Consejo Representativo de Instituciones Judías
de Francia.
Antes de arrancar la manifestación de
París, Hollande llamó por teléfono a Lassana Bathily, el joven de 24 años
empleado de la tienda de productos judíos que se comportó heroicamente al
esconder en el sótano de la misma a una quincena de personas que habían quedado
atrapadas cuando a mediodía del viernes fue atacada por el yihadista Amedy
Coulibaly.
La única nota discordante de la jornada la marcó, una
vez más, el ultraderechista Frente
Nacional, que había pedido a sus militantes manifestarse en otros
lugares, pero no en París. Su fundador, el islamófobo Jean-Marie Le Pen,
calificó de “payasos” a quienes protestaron en la capital. Es la otra Francia,
este domingo minoritaria.
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lunes, 12 de enero de 2015
En memoria de Carla.
elpais.com.- A las víctimas hay que
individualizarlas. Ponerles un rostro, una edad, una familia, un barrio,
algunas inquietudes, unos cuantos sueños, una debilidad visible o escondida.
Los activistas sociales lo saben desde hace tiempo, tanto como para presentar
cualquier campaña que pretenda provocar empatía en el ciudadano con un rostro
concreto, un nombre y una edad. Carla, por ejemplo. Una chica de 14 años que
estudiaba en un colegio, el Santo Ángel de la Guarda, y con una madre que ahora
conocemos, Monserrat. Carla se suicidó arrojándose por un acantilado de su
ciudad, Gijón, enferma de desesperación por el acoso y la burla a la que le
sometían algunas compañeras de clase. Se mofaban de su físico y de su supuesta
condición sexual. Las dos chicas que lideraron las vejaciones a las que la
adolescente fue sometida el año antes de que se quitara la vida han sido
condenadas a cuatro meses de tareas socioeducativas para mejorar su empatía con
el prójimo, en particular, con los seres más débiles. ¿Es suficiente? Si es esa
la única medida, no, desde luego que no. En cuatro meses no se cura la chulería
ni el desprecio por el dolor del otro. Cuatro meses no son nada si no se exige
también a los padres de las autoras del delito que recapaciten sobre los
valores que jamás se inculcaron en casa y por la poca atención que prestaron a
la personalidad oscura y diabólica que iba haciéndose presente en sus hijas.
Cuatro meses pasan volando y son estériles si la dirección del colegio en el
que tuvo lugar la pesadilla que llevó a Carla a precipitarse al vacío no asume
su culpa y emprende un debate para reflexionar sobre una responsabilidad que
también debería recaer en un claustro que ignoró o no dio importancia al
padecimiento de una de sus alumnas.
Cosas de niñas. Así se
resume en más ocasiones de las que pensamos y sabemos la persecución, la burla,
el escarnio que ocurren secretamente en los centros escolares. La mayoría de
las veces nadie se entera del padecimiento de un niño o de una adolescente. Los
chavales no suelen contar demasiado en casa porque viven el acoso al que están
sometidos con culpabilidad y vergüenza. Ese silencio permite que los chulos o
las chulas actúen impunemente, divirtiéndose con el sufrimiento de la criatura
acorralada; por lo demás, el resto de la clase, por un temor comprensible a ser
también estigmatizados, suelen callar o colaborar vagamente. Cada cierto
tiempo, el horror del acoso escolar se hace visible en la prensa porque la
víctima, viéndose sin capacidad para acabar con su angustia, pone fin a su
vida. Es así de crudo: sabemos de la víctima por su suicidio. A Carla le daba
terror ir al instituto, pero al temor que le producía el encuentro con sus
torturadoras había que añadir uno de nuevo cuño: la angustia que le provocaba
el comprobar cómo se burlaban de ella a través de las redes, es decir, como
divulgaban en el ciberespacio la mofa para tenerla paralizada en un terror sin
escapatoria. Ni en su propio dormitorio estaba a salvo la pobre desdichada de
sus torturadores, ya sabemos que las injurias en Internet tienen la
peculiaridad de colarse por cualquier resquicio. Esta es una historia más común
de lo que parece y no se trata solamente de un delito juvenil ni que sufran en
exclusiva los adolescentes. La justicia va más lenta que la tecnología y
castigar al que delinque en la red, aunque es posible y cada vez más frecuente,
tarda un tiempo que a la víctima se le representa como insoportable. Imagino
que el castigo al bulling cibernético, agazapada la identidad
del malhechor en el cobarde anonimato, acabará precisando de un mecanismo
exprés para ser penalizado, dada la rapidez con que en el medio se difunden las
injurias.
Parece que en estas fechas hay una voluntad colectiva de
concordia, que las rivalidades pierden fuste y nuestras columnas se engalanan
con buenos propósitos. Tal vez deba ser así, conviene y es saludable que sea
así, que el pensamiento se mantenga en suspenso unos días antes de volver a la
carga, a la bronca, a la opinión, a la arena. Pero me ha resultado inevitable,
después de ver en el periódico esta semana el rostro de Montserrat Magnien, la
madre de Carla, pensar que para ella no habrá Nochevieja ni Año Nuevo, que
desde el 11 de abril de 2013 el tiempo avanza en una densidad amorfa, sin
conceder tregua alguna ni consuelo, empecinada como está su mente en un solo
propósito: que se haga justicia. Y he querido que el primer artículo de este
año que acabamos de inaugurar esté dedicado a ella, a esta madre que sólo va a
encontrar razones para vivir litigando a fin de que su caso, el caso de su hija
Carla, se convierta en paradigmático, y que su muerte no haya sido en vano, que
nos enseñe a atajar la crueldad cuando brota: desde la casa, la escuela, la
justicia, que entendamos la necesidad de enseñar a quienes no tienen demasiadas
luces, a los resentidos, a los duros de corazón a sufrir con el dolor ajeno. Y si
es que la naturaleza no les ha dado la capacidad de comprender el sufrimiento
del prójimo que sea la justicia quien ponga freno a su tara. Quería que mi
artículo tuviera un rostro, el de Montserrat, y enviarle desde aquí un abrazo
para que no se sienta, como seguro que se sentirá, tan sola.
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viernes, 9 de enero de 2015
ANTE LOS ATENTADOS DE CHARLIE HEBDO
El
COMPROMISO CIUDADANO ante estos terribles hechos, debe de ser:
1. Condena
absoluta del atentado terrorista.
2. Solidaridad
con las Víctimas, familias y compañero.
3. Defensa
radical de la libertad de expresión y de los valores democráticos.
4. Respeto
riguroso a la comunidad musulmana.
5. Unidad
frente al terrorismo y los que lo quieren utilizar para alimentar la xenofobia y la islamofobia
¡¡¡ Y esto es, precisamente, lo que NO HAY que hacer !!! :
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jueves, 8 de enero de 2015
La espiral de la intolerancia terrorista
Esteban Ibarra. Presidente de Movimiento contra la Intolerancia y Secretario del Consejo de Víctimas de Crímenes de Odio.
Madrid, 8 de enero de 2015. La masacre en París, perpetrada contra los redactores de Charlie Hebdo y los policías que los defendieron, por un comando yihadista relacionado con Estado Islámico, además del daño irreparable en víctimas que muestran sus crímenes de odio, la conmoción que provocan y la fractura social que proyectan, está siendo utilizada por otros fanáticos antidemocráticos que alientan la islamofobia en Europa y otros lugares, para llamar a las armas y justificar otra violencia dirigida a la comunidad musulmana como han mostrado los recientes ataques con granadas y armas de fuego a dos mezquitas en Francia.
Los criminales que sembraron de sangre la redacción de Charli Hebdo y que llenaron de luto a todo el pueblo francés, también dañaron a toda persona con humanidad. Además de mostrar su frialdad y ausencia de piedad en sus ejecuciones han querido mostrar nuestra vulnerabilidad en su apuesta por el choque civilizaciones, invitándonos, mediante su interpretación perversa y fanática del Islam, a trasladarnos a un escenario de ruptura con los valores democráticos en donde el extremismo tiene su hábitat. Y en este empeño no están solos, les acompañan quienes llaman a las armas contra la comunidad musulmana en las redes sociales, quienes atacan sus lugares de culto y a estas personas. Todos ellos apuestan por la Europa de la Intolerancia, unos desde su proyecto de yihadismo global y otros desde su concepción integrista de cruzados, como hizo Breivick en la matanza de Utoya (Oslo) no hace mucho. Es una dinámica terrorífica que se interalimenta, que no solo persigue acabar con la libertadas de expresión y el resto de las libertades y derechos, quiere acabar con cualquier proyecto de convivencia democrática basado en la multiculturalidad que defiende la Europa de la Tolerancia, del respeto, de la integración de la diversidad humana como factor de convivencia.
Alejarse de los extremismos
Las manifestaciones en Alemania encabezadas por neonazis enarbolando la bandera de la intolerancia islamófoba son un serio aviso, pero la respuesta democrática también avisa de nuestra firmeza. Positiva ha sido la contestación de Hollande y de otros máximos responsables europeos en su cierre de filas defendiendo los valores democráticos frente al yihadismo terrorista, en la misma línea que el primer ministro Noruego al afirmar y confirmar la defensa de estos valores tras la masacre neofascista. Y con ellos, las gentes de bien de nuestros países en solidaridad con las víctimas de estos crímenes de odio, como debe de ser, frente a unos extremismos que amenazan globalmente a la Humanidad.
Hay quien de manera oportunista no solo practica islamofobia, aprovecha estos crímenes horrendos para vincularlos a la inmigración y las políticas de integración europeas, atacando nuestra diversidad y alimentando la xenofobia, como han manifestado de forma indecente por algunos políticos en distintos países. Persiguen dañar la Tolerancia, principio que fundamenta nuestra Europa democrática en el mismo Tratado de la Unión. Su defensa significa respetar, aceptar y apreciar, tal como lo define la UNESCO, la diversidad cultural, la pluralidad religiosa, la libertad política y el conjunto de derechos y libertades que emanan del reconocimiento de la dignidad intrínseca de la persona. Son nuestros fundamentos democráticos, que o se está o no se está con ellos.
El asesinato de nuestros hermanos franceses es un crimen horrendo, basado en el odio a la libertad que es, como ya dijo Tomas y Valiente del terrorismo de ETA, un crimen que nos mata a todos un poco. Y es un crimen que requiere la repuesta de la Justicia, no la ley del Talión porque la democracia no alberga esa naturaleza de castigo, y menos aún el belicismo ultra de reacción que acabamos de conocer. Una respuesta legal desde una Justicia que no está en contradicción con el valor de la Tolerancia, pese a los que la confunden con permisividad o indiferencia. Respetar y apreciar a la comunidad musulmana, a la diversidad que es lo que significa Tolerancia, hacer crecer ese valor en nuestras sociedades, no significa aceptar el terrorismo yihadista ni el fanatismo ultra, supone afirmar el pluralismo y construir la convivencia pacífica sobre bases justas, armoniosas con la diferencia entre las personas y respetuosas con los Derechos Humanos. Y esto es vital para combatir a fondo la espiral terrorista de la Intolerancia.
Ni se debe vincular al Islam, ni a las comunidades musulmanas en este horrendo atentado, ni se deben alentar discursos de intolerancia de respuesta. Es tiempo de perseguir a los criminales y de no consentir ninguna acción fuera de la legalidad y la justicia, pero sobre todo es hora de estar con las víctimas y sus familias, no de instrumentalizarlas, de estar honestamente enviando mensajes inequívocos, como: ¡¡Je suis Charlie!!
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