martes, 11 de octubre de 2022
Día Internacional de la Niña
lunes, 10 de octubre de 2022
Inadmisible banalización de lo sucedido en el caso de los colegios mayores: es un presunto delito de odio
Quienes profirieron gritos e insultos machistas y misóginos fueron residentes universitarios. Estaban dirigidos a estudiantes de otro colegio mayor, de mujeres, situado enfrente del mismo. Y el asombro y escándalo llegó tras la viralización de un vídeo que reflejaba un comportamiento que toda mente respetuosa con las personas no ha dudado en calificar cuando menos, de execrable y reprobable, y no digo toda persona porque hubo quien banalizó, minimizó y restó importancia alegando que era un “juego sin importancia”.
No sabemos cuántos jóvenes universitarios residentes en el Colegio Mayor Ahuja participaron en un acto que requiere predisposición, actitud y una organización nada fácil de conseguir, como tampoco sabemos cuántas jóvenes hicieron feed-back con este comportamiento, aunque sospechamos que no fue por parte de la totalidad estudiantil del Colegio Santa Mónica pues hubo quien lo evitó y otras se avergonzaron, aunque muchas, inicialmente, lo asumieron como algo normal.
Tras el liderazgo de la proclama machista y misógina que dio comienzo la acción sincronizada y organizada, continuaron los gritos atronadores entonando el Uh! Uh! al más puro estilo, de semejante tenor, ultra del fútbol que expresaron con los alaridos compartidos por un numero de jóvenes superior al centenar de universitarios, en el edificio donde se podían observar su presencia en las habitaciones, con una imagen de nivel muy ordenado.
Parece que el video de la acción que duró un par de minutos, donde también algunas mujeres jóvenes del Santa Mónica contestaban con cierta organización aunque de griterío de difícil audición, fue subido dos horas después de las doce de la noche y ahí comenzó su divulgación por las redes sociales, saltando a los medios de comunicación algún día después y dando pie al inicio de respuestas institucionales y sociales de diversa índole.
Entre las reacciones, cuando salta el escándalo, destaca la dirección del centro calificando esto como un hecho puntual, añadiendo que intervinieron el vigilante de seguridad y el propio Director subiendo a las habitaciones, así como las declaraciones de algunas jóvenes del Santa Mónica diciendo que esto está sacado de contexto y que no es para tanto. Con posterioridad saldrían a la luz otros videos mostrando acciones precedentes de años anteriores, incluido alguno con el saludo del Sieg Heil! que contrastan con la apreciación de la Dirección, y también de declaraciones de ex- universitarias del Centro reseñando que el calificativo de “Monicas, Putas” era algo habitual.
En la denuncia se significó que estos hechos han tenido una repercusión en redes sociales, en medios y en las instituciones de muy elevada amplitud, y que su acción premeditada, sincronizada y organizada, es decir nada espontanea o sometida a error involuntario, generaba una incidencia, posiblemente no calculada en su intencional alcance publicitario, como reflejó el “se nos ha ido de las manos” que dijeron algunos, que objetivamente posibilita el desarrollo de actitudes machistas y misóginas y que dañan a la dignidad de todas las mujeres. Una autoría que puede ser observada, identificable y deducida dado su nivel de manifestación colectiva y de organización que necesariamente debe tenerse en consideración al valorar los hechos.
En consecuencia, Movimiento contra la Intolerancia interpreta que la Fiscalía de delitos de odio debe de intervenir dado que el Código Penal sanciona en su art. 510.2 a) Quienes lesionen la dignidad de las personas mediante acciones que entrañen humillación, menosprecio o descrédito de alguno de los grupos a que se refiere el apartado anterior, o de una parte de los mismos, o de cualquier persona determinada por razón de su pertenencia a ellos por motivos racistas, antisemitas, antigitanos u otros referentes a la ideología, … su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, aporofobia, enfermedad o discapacidad,… por representar una grave humillación, menosprecio o descrédito…”.
El Código Penal prohíbe expresamente manifestaciones y cualquier proceso organizativo conducente a un posible ilícito que se celebre con el fin de cometer algún delito y sanciona a sus promotores. Por tanto parece adecuado que la Fiscalía inicie su investigación y clarifique el alcance de esta acción generada desde la matriz de una subcultura que cosifica a la mujer y que les retrata en sub-humanidad con el “putas conejas, salir de las madrigueras” que gritaron, jalearon y que nos debe de preocupar.
Frente a quienes dicen que no hay base jurídica y jurisprudencia, desde nuestra humildad de conocimiento, queremos recordar que en la STEDH Vejdeland y otros contra Suecia, de 9 de febrero de 2012, señala que “... El Tribunal estima que la incitación al odio no requiere necesariamente el llamamiento a tal o cual acto de violencia ni a otro acto delictivo Los ataques que se cometen contra las personas al injuriar, ridiculizar o difamar a ciertas partes de la población y sus grupos específicos o la incitación a la discriminación… son suficientes para que las autoridades privilegien la lucha contra el discurso racista frente a una libertad de expresión irresponsable y que atenta contra la dignidad, incluso la seguridad, de tales partes o grupos de la población”. Solo hay que sustituir racista por machista y es un importante argumento.
No bastan disculpas, hay que asumir responsabilidades a distintos niveles
La acción convertida en mensaje viral daña la dignidad no solo de sus amigas vecinas del Santa Mónica, aunque desde su alienación ética no lo reconozcan, también de las universitarias de ese centro de educación que no están por justificar esa conducta, a las familias de estas estudiantes, a los padres y madres que tenemos hijas y que desde la empatía no nos queremos ver en una situación semejante, además daña a todas las mujeres y en general de toda persona que haga suyo el precepto constitucional de igual dignidad y Derechos Humanos.
Y aquí es donde entra la intervención de la Fiscalía que ha ordenado a la policía iniciar su acción investigadora. En efecto, no es lo mismo la conducta seguidista de un estudiante arrastrado que no quiere quedar fuera del grupo que la de los promotores dela acción, pues de hecho ya hubo alguna expulsión. Esto se ha de investigar, dirimir las distintas responsabilidades por acción u omisión porque la impunidad es mala compañera de viaje, permite crecer la intolerancia y la discriminación.
En la confianza en nuestro sistema de justicia que garantiza los derechos fundamentales de todas las personas, de víctimas y victimarios, en el principio de objetividad y proporcionalidad que todo acto, presumiblemente ilegal merece, en el principio de intervención penal mínima pero también en la evaluación del daño causado al conjunto de mujeres, quedamos a la espera de respuesta y en paralelo animamos a educar en valores cívicos, no sexistas y de respeto a la dignidad humana frente a las actitudes y acciones de machismo y misoginia que cabalgan especialmente en las redes sociales.
Día Mundial contra la Pena de Muerte
Desde 2003 se celebra el Día Mundial contra la Pena de Muerte y, desde 2007, también el 10 de octubre, se conmemora el Día Europeo contra la pena capital.
A día de hoy, 108 Estados han abolido la pena de muerte para todos los delitos, siete la han abolido para los delitos de derecho común y 29 mantienen una moratoria sobre las ejecuciones, lo que suma 144 Estados en total. Sin embargo, se sigue aplicando la pena de muerte en 55 Estados y territorios.
“Toda persona tiene derecho a la vida. Nadie podrá ser condenado a la pena de muerte ni ejecutado.” Se deben respetar los derechos fundamentales, los Derechos Humanos y el valor absoluto y superior de la vida.
viernes, 7 de octubre de 2022
Movimiento contra la Intolerancia denuncia en la Fiscalía de Delitos de Odio la manifestación, canticos y mensajes sexistas y misóginos realizados en el Colegio Mayor Ahuja y dirigidos las mujeres del Colegio Mayor Santa Mónica
Movimiento contra la Intolerancia ha presentado hoy una denuncia por los hechos acaecidos el pasado domingo día 2 de octubre de 2022, por la noche, y reflejados en un vídeo al alcance de las redes sociales y medios de comunicación, con gran impacto, cuando un grupo de jóvenes se asomó a una de las ventanas del centro, el Colegio Mayor Ahuja, y uno de ellos empezó a gritar e insultar a las estudiantes del cercano Colegio Mayor Santa Mónica, liderando un griterío sincronizado y organizado, cánticos entonados al más puro estilo Ultra del fútbol, que expresaban mensajes machistas y misóginos del tenor:
«Putas, salid de vuestras madrigueras como conejas, sois unas putas ninfómanas, os prometo que vais a follar todas en la capea, ¡vamos Ahuja!»,
Tras ese primer mensaje de quien lideraba la acción, se levantaron al unísono las persianas de todas las habitaciones de la siete plantas de una las fachadas del colegio y los estudiantes asomados comenzaron a proferir los cánticos machistas y denigratorios, como manifestación colectiva. Los residentes que profirieron gritos e insultos machistas y misóginos a estaban dirigidos a las estudiantes de otro colegio mayor, de mujeres, situado enfrente del mismo.
Estos hechos han tenido una repercusión mediática y social de muy elevada amplitud, generando una incidencia que posibilita el desarrollo de un lenguaje y subcultura machista y misógina, que daña a la dignidad de todas las mujeres, y cuya autoría podría ser perfectamente identificable.
Además, la acción sincronizada, organizada que se proyecta, incluso con referencias a años anteriores como en algún medio se recoge, puede ser observada, de donde se deduce un nivel de manifestación colectiva y de organización que ha de ser tenida en consideración.
En consecuencia, Movimiento contra la Intolerancia interpreta que la Fiscalía de delitos de odio debe de intervenir dado que el Código Penal sanciona en su art. 510.2 a) Quienes lesionen la dignidad de las personas mediante acciones que entrañen humillación, menosprecio o descrédito de alguno de los grupos a que se refiere el apartado anterior, o de una parte de los mismos, o de cualquier persona determinada por razón de su pertenencia a ellos por motivos racistas, antisemitas, antigitanos u otros referentes a la ideología, … su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, aporofobia, enfermedad o discapacidad,… por representar una grave humillación, menosprecio o descrédito…”. El Código Penal prohíbe expresamente las manifestaciones y cualquier proceso organizativo conducente a un posible ilícito que se celebre con el fin de cometer algún delito y sancionar a sus promotores Madrid.
6 de octubre de 2022
Tertulias en Onda: ‘Madre de Azúcar’
En Tertulias en Onda de esta semana hablamos con la creadora y directora de ‘Madre de Azúcar’, Clàudia Cedó, que se puede ver en el Centro Dramático Nacional hasta el 9 de octubre. Una obra que invita a reflexionar sobre cómo trata la sociedad a las personas con diversidad funcional que se plantean ser madres y que no te puedes perder. Recuerda que somos un programa radiofónico realizado por Movimiento contra la Intolerancia subvencionado por la Junta Municipal del Distrito de Centro del Ayuntamiento de Madrid.
Escuchar aquí
jueves, 6 de octubre de 2022
En Memoria de Sonia Rescalvo
miércoles, 5 de octubre de 2022
Los delitos de odio siguen en aumento con el racismo y la xenofobia en peligroso auge
Fuente: Público/Jairo Marín Vargas
El año pasado se investigaron 1.802 infracciones penales e incidentes de odio en España, un 5,6% más que en 2019. También preocupa el fuerte repunte de delitos por motivo de orientación sexual o identidad de género de la víctima, un 67% más.
Los delitos motivados por el odio a determinados colectivos siguen aumentando en España, con la xenofobia y el racismo como principal problema y un preocupante repunte de los incidentes o infracciones penales relacionados con la identidad de género o la orientación sexual de la víctima.
Así se desprende del Informe sobre la evolución de los delitos de odio en España 2021, elaborado por la Oficina Nacional de Lucha contra los Delitos de Odio (ONDO) a partir de los datos facilitados al Sistema Estadístico de Criminalidad (SEC) por Policía Nacional, Guardia Civil y las policías autonómicas y municipales.
Las cifras han sido presentadas este lunes por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que tan solo ha podido dar un dato positivo: las fuerzas de seguridad han logrado esclarecer 1.133 de los 1.802 casos investigados, lo que supone el récord de resolución policial de la serie histórica, llevando la tasa de esclarecimiento al 62,9%, cinco puntos superior a la de 2019.
A partir de aquí, los datos no dicen nada bueno sobre el auge del odio en el país. Las 1.802 infracciones penales e incidentes de odio registrados en España en 2021 suponen un aumento del 5,63% respecto a 2019 y confirman una tendencia alcista que se inició en 2014, con la excepción de 2020, cuando los confinamientos durante la pandemia redujeron estas cifras. Teniendo en cuenta que alrededor de un 80% de estos delitos nunca son denunciados por las víctimas, los datos reales serían aún más preocupantes.
La mayoría de los delitos corresponden a hecho violentos, sobre todo en la calle, que han ocasionado lesiones en las víctimas (382 casos), muy a la par con las amenazas (381). Los daños materiales (124) y las injurias (117) son las siguientes tipologías más habituales, y más del 42% de los delitos conocidos por las diferentes policías se cometieron en la vía pública.
Marlaska ha recordado que los delitos de odio son «acciones dirigidas contra personas concretas, pero cuyo objetivo último es también generar sentimientos de miedo e inseguridad en el colectivo social al que pertenece o al que le vincula el agresor. Y esa es la razón por la que constituyen una grave amenaza para la seguridad del conjunto de la sociedad, porque agrietan de manera peligrosa la convivencia pacífica de la ciudadanía».
Repunte del racismo y la homofobia
Entre las motivaciones de estos delitos, el racismo y la xenofobia ya son las más frecuentes. Representan el 37% de total, con 639 casos, lo que significa que los delitos racistas han aumentado un 24% respecto a 2019. Hace tres años, este tipo crímenes habían aumentado un 21% y eran la segunda razón de las agresiones o amenazas. Tras una pandemia y la normalización de los discursos de odio en los medios y las tribunas políticas, los crímenes motivados por el racismo y la xenofobia ya son los más comunes y van en aumento, no solo en cifras sino también en gravedad, como demostró el asesinato a tiros de Younes Bilal en una terraza de un bar de Mazarrón (Murcia) en junio del pasado año.
Los crímenes racistas representan el 72,77% de los 1.133 casos resueltos por las Fuerzas de Seguridad en 2021, con 465 delitos de odio esclarecidos.
También aumentan con mucha más fuerza los delitos relacionados con la orientación sexual o identidad de género de la víctima, que ya son el segundo tipo más común y representan el 27% de los registrados. Hubo 466 delitos contra personas LGTBI conocidos en 2021, con un ascenso de un 67,63% respecto a las cifras de 2019. En el capítulo de la homofobia, en 2021 destacó el caso de Samuel Luiz, asesinado por una brutal paliza en A Coruña en julio de 2021. De los casos investigados, 314 ha sido esclarecidos por las diferentes policías, lo que representa el 67,38% de los cometidos.
Según los datos presentados por Interior, descienden notablemente (un 45,3% menos) los delitos motivados por la ideología, que encabezaban la lista hace solo dos años. En 2021 hubo 326 casos, aunque la polarización política puede ir en aumento el próximo año, con varias citas electorales, entre ellas, las elecciones generales. En cualquier caso, fueron resueltos en 169 casos, el casi e 52% por ciento del total.
¿Quiénes son las víctimas del odio?
Hombre de nacionalidad española y de entre 26 y 40 años es el perfil de víctima más habitual. Según el informe de la ONDO, hubo constancia de 1.874 víctimas de delitos de odio en 2021. La mayoría de ellas (casi el 64%) son varones y más del 11% de los ilícitos son menores de edad.
El 65,53% de las víctimas era de nacionalidad española frente al 34,5% de víctimas extranjeras. Entre estas, las más castigadas son las personas procedentes de Marruecos (casi el 10%), seguidas de las originarias de Colombia (2,7%) y Venezuela (1,8%).
¿Quiénes son los agresores?
El número de detenidos o investigados en 2021 por delitos e incidentes de odio asciende 743. Más del 80% de ellos eran varones y una parte importante se encuadra en una edad entre los 26 y los 40 años.
