martes, 28 de marzo de 2017

#UVATolerante Vídeo "No al Racismo"

En la Semana contra el Racismo compartimos este estupendo vídeo que forma parte del proyecto del alumnado de Educación Infantil de la Universidad de Valladolid que han realizado con la colaboración de Movimiento Contra la Intolerancia.

Agradecemos al alumnado de Educación Infantil de la Universidad de Valladolid su colaboración e implicación con Movimiento Contra la Intolerancia en Día Internacional contra el Racismo 


Os damos la enhorabuena a tod@s #UVATolerante : ) ¡¡ 


Programa de radio "Días D" titulado "Borremos el Racismo"


En esta Semana Internacional contra el Racismo, compartimos con vosotr@s el programa de radio "Días D" titulado "Borremos el Racismo"¡¡ 

Donde os contamos el porqué del día y nos acercamos al caso de Miwa Buene, víctima de una agresión racista, y en el apartado de recomendaciones para prevenir las actitudes de racismo e Intolerancia os proponemos algunos materiales didácticos de la web Educatolerancia.



Puedes escuchar y compartir el programa AQUÍ  :) ¡¡


martes, 21 de marzo de 2017

21-M Día Internacional contra el Racismo

MANIFIESTO ESCOLAR CONTRA EL RACISMO



Nosotras y nosotros, estudiantes, docentes, familiares y personal no docente preocupados por la persistencia de actitudes,  expresiones y comportamientos que violan o denigran la dignidad y derechos de las personas;

Realizamos esta jornada en memoria de los trágicos sucesos de Sharpeville, Sudáfrica, el 21 de marzo de 1960, donde una matanza racial conmocionó al mundo y se inició el camino para adoptar la Convención para la Eliminación de la Discriminación Racial; esta jornada instituida por Naciones Unidas nos recuerda el compromiso de luchar contra este problema social que de nuevo se extiende por el mundo con nuevas formas.

Preocupados por la  existencia de prejuicios racistas y xenófobos que encubren en el fondo un profundo desconocimiento  hacia  otras personas para justificar así la fobia al diferente, su discriminación o su exclusión, cuando no otras formas de intolerancia criminal;

Alarmados por la proliferación del discurso de odio que fomenta la  humillación o el menosprecio  de personas, el acoso, su estigmatización o amenazas por razones de “raza”, color, ascendencia, origen nacional o étnico, edad, discapacidad, lengua, religión o creencias, sexo, orientación sexual, identidad de género u otras características personales.

Espantados por la intensificación de actos de violencia e intolerancia hacia colectivos vulnerables como los inmigrantes, gitanos y las diversas minorías étnicas, culturales y sociales que se producen en muchos países,

Preocupados por el desarrollo de ideologías totalitarias, nacionalismos agresivos, integrismos religiosos y otras manifestaciones contrarias a los valores democráticos y a los derechos humanos;

Alarmados en general, por el crecimiento de las manifestaciones de racismo, xenofobia, antisemitismo, islamofobia y otras formas de intolerancia que siempre van  ligadas  al odio, a la discriminación, hostilidad y  la  violencia;

Defendemos la convivencia basada en el principio ético universal de la Tolerancia que consiste en el respeto, aceptación y aprecio de la diversidad de nuestro mundo y significa la supremacía del valor de la persona, de su dignidad y derechos, que implica consideración y respeto a sus opiniones, creencias o cultura aunque no se compartan;

Afirmamos que el racismo, la xenofobia y las otras caras del poliedro maligno de la intolerancia, no son opciones ideológicas legítimas, ni tampoco reciben el más mínimo amparo de nuestro ordenamiento jurídico que se inspira en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en los valores democráticos. Ni encuentran resquicio en nuestra educación y cultura. Es más, todos somos conscientes de que estas manifestaciones son un cáncer destructor, un cáncer que en el pasado siglo ha protagonizado grandes crímenes contra la humanidad, entre ellos la tragedia del Holocausto.

En consecuencia, ante la realidad  del mundo actual donde se padece  discriminación y persecución por razón de ideología, religión  o creencias, por pertenecer a una etnia, nación, por su color de piel, sexo u orientación sexual, por discapacidad, situación familiar ó enfermedad..., nos adherimos a los principios de libertad, igualdad, solidaridad, justicia y tolerancia, a la defensa de la pluralidad social y diversidad cultural y religiosa, al diálogo y entendimiento a todos los niveles de la sociedad, al respeto y promoción de los derechos humanos que favorezcan una convivencia en paz y democracia;

Nos comprometemos  a implicarnos cotidianamente en actuar por erradicar el racismo y todas las formas de intolerancia, invitando a la ciudadanía a este compromiso, a  mantener la solidaridad  con las víctimas, recordando que este 21 de marzo es una oportunidad para confirmar el compromiso cívico frente a esta lacra.

Y afirmamos que ante el racismo ni se puede guardar silencio, ni ha lugar  la indolencia o la banalización del mal. Al racismo se le combate desde la implicación de todos, para evitar, como dijo Martín Luther King, “arrepentirnos no tanto de las acciones de la gente perversa, sino de los pasmosos silencios de la gente buena”.


Hoy, renovamos este compromiso y hacemos nuestra la invitación de Naciones Unidas a trabajar no solo este día, sino los 365 días del año,  por erradicar el racismo cotidiano, no ser parte del problema y ser parte de la solución.

miércoles, 8 de marzo de 2017

8 de Marzo- Día de la Mujer ¡¡ VIVAS, LIBRES E IGUALES!!. STOP VIOLENCIA HACIA LA MUJER


 Una de las manifestaciones más crueles de las actitudes de intolerancia criminal, producto de la ideología y visión patriarcal y machista, es la misogina y su  terrible correlato: el feminicidio. Su carta de presentación: las mujeres asesinadas en todos los países del mundo.  Detrás de cada crimen, siempre hay subalternidad y cosificación que culmina en dominio, posesión o eliminación. Se suspenden dignidad, libertad, igualdad y derechos humanos, y tras las cifras criminales se acredita en todo lugar: la suspensión del derecho a vivir.

Es preciso mencionar la misoginia, como expresión de intolerancia cuyos hechos más brutales se viven ante la pasividad de los ojos de todo el mundo, y un ejemplo dramático de ello lo tenemos en Ciudad de Juárez. 

A veces, es violencia de género,  término que parece requerir una relación de proximidad afectiva con el agresor o maltratador; otras veces es puro “crimen de odio”, ósea en su raíz  por el hecho de ser, como afirmaba una víctima confirmando el asesinato misógeno: “Nos matan por ser mujeres”, en definitiva, siempre feminicidio, asesinato de mujeres cometido por hombres desde su superioridad de género. Para ellos, las mujeres son  otras “vidas sin valor”, y en ellas  se ceba la intolerancia criminal.
Resulta vergonzosa la indolencia social y en muchas ocasiones, de autoridades, personas e instituciones que están en el poder político, económico y social. No solo valen gestos, se necesitan políticas, acciones e iniciativas que lleguen hasta el último rincón. Son numerosos los casos  en un plano individual que  proyectan no solo la subalternidad machista (laboral, económica, familiar, cultural, política..) sino propiamente la misoginia que  implica rechazo, aversión u odio a las mujeres, o la tendencia ideológica o psicológica que consiste en despreciar a la mujer como sexo y género, todo lo considerado como femenino.
En España además de la violencia y los crímenes  de género, han sufrido violencia y crímenes misóginos desde mujeres trabajadoras del sexo a jóvenes estudiantes por sencillamente su condición de ser mujer. El sexismo, el machismo, la misoginia y sus proyecciones de violencia y criminalidad siguen siendo la asignatura pendiente, agravada en el caso de inmigrantes y trata de personas, donde la esclavitud y el dominio de las mafias muestran unas dimensiones del horror directamente proporcionales a los negocios lucrativos de una economía sumergida y consentida que actualmente, junto con las drogas, ha pasado a ser contabilizada como parte del Producto Interior Bruto.
Es la expresión de Intolerancia más antigua del ser humano, individual y estructural, difícil de acometer y  que en su expresión criminal resulta terrible, sea como sea, en la forma  que sea o se manifieste, resulta imprescindible situarlo como objetivo central de lucha hasta su total erradicación.

Esteban Ibarra
Presidente de Movimiento contra la Intolerancia

jueves, 2 de febrero de 2017

30- Enero ACCIÓN "LA PAZ ESTÁ EN TUS MANOS"

Hoy más que nunca es necesaria la conmemoración del Día Escolar de la Paz y la no Violencia, frente a las múltiples manifestaciones de Intolerancia, Odio y  Violencia de las que somos testigos. Por ello, hoy no tenemos motivos para la celebración, pero si muchos para la reflexión y la denuncia de la ausencia evidente de la Paz.


Frente a quienes practican el Odio y las guerras, hoy resistimos apostando por la Tolerancia y los Derechos Humanos. Frente a la indiferencia y la falta de compromiso, hoy nos posicionamos como defensores de la Paz y la Concordia.

Cada día vemos en los medios de comunicación imágenes sobre múltiples guerras, actos de terrorismo y continuas violaciones de  derechos humanos. Realidades que no siempre se producen en nuestro entorno más cercano, pero que deben despertar en nosotros y nosotras toda nuestra solidaridad

Mientras haya desigualdad, pobreza, racismo, intolerancia, odio, violencia…. no podremos hablar de paz. Y es que la paz no es sólo la ausencia de guerras... A diario presenciamos esas “guerras” en nuestras ciudades, barrios y colegios, en definitiva, en nuestra realidad más próxima.

La intolerancia y la violencia forman parte de nuestro día a día.  Tanto es así que la mitad de la juventud justifica la violencia en algunos casos. Esta normalización tiene consecuencias  como: el acoso escolar, el ciberacoso, la violencia machista, la violencia en el deporte, entre otras.

En esas  situaciones, hay personas que la ejercen, hay personas que la sufren y meros espectadores y espectadoras que miran a otra parte.
Mientras se practique la violencia,
 no podremos celebrar la Paz.

“La mitad de la juventud justifica la violencia en algunos casos”

La lacra de la violencia de género, la violencia machista o violencia contra la mujer, es desgraciadamente un ejemplo claro de la normalización de la violencia. Es un problema de salud mundial, y la principal causa de muerte entre mujeres de 15 y 44 años en todo el mundo, por delante de las muertes provocadas por cáncer, los accidentes de tráfico o las guerras.

Otro dato demoledor es que, 7 de cada 10 mujeres en el mundo sufrirá violencia física o sexual en algún momento de su vida. También es violencia machista el acoso callejero, cuando se ejerce control sobre la manera de vestir, las amistades, las redes sociales, cuando justificamos los celos como muestra de amor…
Mientras exista la violencia machista,
no podremos celebrar la paz.

Más del 80% de los jóvenes conoce actos de violencia en parejas de su edad.

Junto a la violencia machista, otra lacra social es la del acoso escolar, este es  posiblemente el síntoma más visible de una mala convivencia escolar.
Muchos chicos y chicas son víctimas del bullying: insultos, desprecios, aislamiento, amenazas, agresiones… son el día a día de muchos jóvenes.

Una manifestación de intolerancia que en los últimos años ha crecido un 75%.
Muchas veces esta violencia en la escuela está reforzada por estereotipos ligados al origen étnico, al género, la orientación sexual u otros factores, en ocasiones con desenlaces tan fatales como el suicidio. En España, 7 de cada 10 estudiantes, dicen sufrir acoso escolar a diario. Y en todo el mundo, 2 de cada 10, son víctimas del acoso escolar.
Mientras exista el bullying, 
no podremos celebrar La Paz.

7 de cada 10 de nuestros alumnos dicen sufrir acoso escolar a diario.

Ahora más que nunca, este acoso sobrepasa los muros de la escuela y se convierte en una situación continua a través del uso de las nuevas tecnologías. El ciberbullying es otra manifestación de intolerancia, que condena a las víctimas a un acoso continuo, amparado por la impunidad y el anonimato que ofrece Internet.

La libertad de expresión, no es libertad de agresión. Insultar, amenazar, ridiculizar o despreciar  a otra persona, no es una broma.
no podremos celebrar la Paz.

Más del 50% de l@s menores y un 37% de l@s jóvenes ha sufrido algún tipo de ciberacoso

La paz se defiende, se construye, se trabaja, se práctica. Para todos y todas, en todas las partes del mundo a través de todos los medios.  Por tanto, Internet no debe ser un medio para incitar, propagar y fomentar el odio y la intolerancia, especialmente en redes sociales como facebook, twitter, instagram donde un 98% de jóvenes entre 15 y 20 años tienen un perfil. 

Además, en España, existen 1.500 webs que incitan al odio.  Lo que es ilegal fuera de Internet, lo es también en la Red. Para no correr el riesgo de normalizar la intolerancia, debemos denunciar el ciberodio y defender los derechos humanos.
Mientra  exista el Discurso de Odio,
no podremos celebrar la Paz.

En España, existen 1.500 webs que incitan al odio.

Cuando se normaliza la intolerancia y el odio frente al que consideramos diferente, aumenta la violencia contra las personas inmigrantes, homosexuales, personas de otras religiones, ideologías, de otras etnias, personas sin hogar, o de cualquier otra condición, menospreciando la riqueza de la diversidad humana, negando la dignidad de estas personas.
  
El año pasado, 1.328 personas fueron víctimas de los Delitos de Odio.
Mientras existan Delitos de Odio,
no podremos celebrar la Paz.

1.328  víctimas de Delitos de Odio en España en 2015.

El mundo esta siendo testigo de aproximadamente 80 guerras donde  la violencia, el odio y la intolerancia se muestran en su máxima expresión, obligando a mas de 60 millones de personas a huir en busca de un espacio de protección, seguridad, libertad y respeto a los Derechos Humanos.

Asistimos, por tanto,  a la mayor crisis humanitaria desde la II Guerra Mundial. Lo que esta en alza no es la Paz, sino la Guerra.

Mientras haya guerras,
 no podremos celebrar la Paz

“Vivimos la mayor crisis humanitaria desde la segunda Guerra Mundial”.

Además, la crisis económica, la violación de derechos humanos, la pobreza, las catástrofes naturales, entre otros, obliga a millones de personas a huir de sus hogares, en la búsqueda no solo de una vida mejor, sino a veces también, por pura supervivencia. Como consecuencia, 232 millones de personas han tenido que emigrar. 

El Mediterráneo se ha convertido en la mayor fosa común donde solo el pasado año perdieron la vida más de 5.000 personas tratando de atravesarlo. Cuando las políticas no responden dignamente a esta crisis humanitaria, las personas se ven obligadas en ocasiones a buscar otras vías más peligrosas, poniendo en riesgo su vida, convirtiendo en tragedia el fenómeno natural de las migraciones, reconocido como derecho humano.

Mientras se violen los derechos humanos,
no podremos celebrar la Paz.

Más de 5.000 personas han perdido la vida en el año 2016 tratando de atravesar el Mediterráneo. 

A pesar de la distancia, tenemos la responsabilidad de ser solidarios y solidarias porque cuando se ataca a la dignidad de una persona, se atenta contra toda la humanidad. Miles de personas que han huido de este horror, siguen sufriendo el odio en los países de acogida, siendo victimas de la xenofobia, el racismo, la islamofobia,  y otras formas de intolerancia. 

No hay nada más peligroso para una sociedad democrática que esas ideas y actitudes que deshumanizan a las personas, tópicos y prejuicios que alimentan  la intolerancia, y que a veces asumimos como ideas propias. 

Mientras haya intolerancia,  no podremos celebrar la paz.

Cuando se ataca a la dignidad de una persona, se atenta contra toda la humanidad. 

La Paz es hija de la convivencia, de la educación, del dialogo. Construir la paz significa  empatizar con los más vulnerables. La paz nace en el corazón de las personas, desde la Concordia, se construye en la práctica de la Tolerancia y el respeto por la dignidad de la persona humana. 

A pesar de que corren tiempos difíciles, entre todos y todas  haremos posible que la Paz se celebre, ya que  somos muchas las personas que nos sentimos defensores de la paz, construyéndola en nuestro día a día en nuestros colegios, en nuestros hogares, en nuestro deporte, en nuestras relaciones. 

La paz es el ejercicio de la Tolerancia: aprecio, aceptación y respeto por la diversidad humana. 

Esta es nuestra apuesta por el “Día de la Paz y la No Violencia Escolar”. Hoy todos y todas dejamos testimonio de nuestro compromiso “rumbo a la Paz” a través de los mensajes de nuestros compañeras y compañeras, en ese océano que representa nuestra esperanza para que La Paz llegue a todos y a todas allí donde estén, uniéndose a nuestro compromiso por construirla desde nuestra propia persona en nuestro día a día. 

lunes, 30 de enero de 2017

30-Enero Día Escolar por la Paz y la No Violencia

"DÍA ESCOLAR POR LA PAZ Y LA NO VIOLENCIA"

Nosotras y nosotros, estudiantes, profesorado y el conjunto de personas de la comunidad educativa, preocupadas por la persistencia de los conflictos y la proliferación de la violencia en diversas partes del mundo, por la existencia del terrorismo y la guerra, verdaderos azotes de la humanidad;
Alarmadas por el incremento de situaciones de acoso escolar, de matonismo en nuestras ciudades, amenazas, conductas denigrantes, agresivas y violentas en internet y en las redes sociales contra la integridad física y síquica de las personas;
Preocupados por la extensión de la intolerancia hacia las personas diferentes, sobre la que se asientan infinitas conductas de discriminación, odio y violencia que dañan la dignidad, libertad e igualdad de derechos de todos los seres humanos e impiden una convivencia en tolerancia y concordia;
Reconociendo que la paz no solo es la ausencia de conflictos, invitamos a toda la ciudadanía y a las instituciones democráticas a fortalecer su compromiso con la Cultura de Paz, que implica:
El respeto a la vida, el fin de la violencia y la promoción y práctica de la no violencia por medio del diálogo, la cooperación, y en especial de la educación para la Tolerancia y la Paz
El respeto pleno a la dignidad de la persona y la promoción de los derechos humanos y libertades fundamentales, y el compromiso con la resolución pacífica de los conflictos.
El respeto de la igualdad de derechos y oportunidades de mujeres y hombres, y del derecho de todas las personas a la libertad de expresión, opinión e información, impidiendo toda forma de abuso y agresión escudados en las mismas.
El respeto y la promoción de la solidaridad y derecho al desarrollo humano y a la protección del medio ambiente para las generaciones presentes y futuras.
La adhesión a los principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia, solidaridad, cooperación, pluralismo, diversidad cultural y social, diálogo y entendimiento a todos los niveles de la sociedad y entre las naciones, animados por un entorno que favorezca la paz y la no violencia.
En consecuencia, recordamos, en este importante DIA MUNDIAL, a los padres y madres, maestros, estudiantes, periodistas, políticos, intelectuales, artistas y a toda la ciudadanía en general, la importante responsabilidad que tienen en el compromiso de impulsar una cultura de convivencia y paz en la humanidad; y de igual manera, la responsabilidad y el papel informativo y educativo de los medios de difusión en promover esta cultura de paz, el compromiso pleno que debe ejercer la sociedad civil en su desarrollo y la responsabilidad de los gobiernos cuya función es primordial en la promoción y fortalecimiento de la cultura de la convivencia, tolerancia y de la paz.
Invitamos en este DÍA MUNDIAL ESCOLAR DE LA PAZ Y NO VIOLENCIA a trabajar y comprometerse por hacer realidad aquello que el preámbulo de la UNESCO declara y afirma, recordándonos que “puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben de erigirse los baluartes de la paz”.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

16-Nov Día Internacional para la Tolerancia

Hoy más que nunca, en defensa de la Tolerancia

Vivimos tiempos difíciles para la defensa de la dignidad de las personas y la universalidad de los derechos humanos como  nos muestran los crímenes de odio en todo el planeta, las guerras y el fanatismo,  las pulsiones política y sociales en sucesivas respuestas electorales alimentadas por intereses de dominio y en general,  por la intensificación actual de actos de intolerancia, violencia, terrorismo, xenofobia, nacionalismo agresivo, racismo, antisemitismo, islamofobia, misoginia y sexismo, LGTBIfobia exclusión, marginación y discriminación perpetrados contra minorías sociales, étnicas, nacionales,  religiosas y lingüísticas, contra los refugiados e inmigrantes,  así como por los actos de violencia e intimidación contra personas que ejercen su derecho de libre opinión y expresión, grupos vulnerables o personas en riesgo,  y todo se reduce a una síntesis: la Intolerancia amenaza al Mundo
Frente a esta realidad hay quien opina que la Tolerancia, defendida desde tradiciones humanistas siglos antes de su notoriedad ilustrada, debe ser enterrada o lo que es lo mismo hay instituir el “todos contra todos” y el “vale tudo” hasta la “solución final” cuyo resultado no puede ser otro, sostenemos quienes no pierden el sentido común,  más que la “destrucción mutua asegurada”.  Malos tiempos para la lírica y para la Tolerancia que aunque difícil de practicar y mas desde concepciones patriarcales y machistas, es algo más que retórica, es una exigencia práctica, ética y jurídico-política frente a quienes están empeñados en la mundialización  del odio para asegurar su dominio. Hace tiempo que lo afirmó Naciones Unidas, la UNESCO y en especial la Declaración Universal de Derechos Humanos que en su artº26  reclama educar en la Tolerancia y en el mundo actual, es más esencial que nunca. Nuestra época de globalización de la economía y  aceleración de la movilidad, de  comunicaciones instantáneas y de interdependencia, de grandes flujos migratorios y desplazamiento de poblaciones, de urbanización y la transformación social acelerada, esta caracterizada por su diversidad, por  la intensificación de la intolerancia y de los conflictos, con grandes amenazas  potenciales en todas las regiones.
Sin embargo persisten confusiones lingüísticas y eslóganes que no ayudan confundiendo este valor con permisividad de lo inaceptable o degradando su carga proactiva al sustituirla por un simple respeto necesario. Es bastante más, mucho más.  Como estableció la Declaración de Principios de la Unesco  (1995), “la Tolerancia consiste en el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y maneras distintas de manifestar nuestra condición humana”. Posibilita la unidad desde la diversidad, fundamentada en personas libres de  igual dignidad y derechos pues busca la armonía en la diferencia y no sólo es un deber moral, sino además una exigencia política y jurídica. Supone el rechazo del dogmatismo, el fanatismo y del absolutismo  y significa que toda persona es libre de adherirse a sus propias convicciones y acepta que los demás se adhieran a las suyas. Significa aceptar el hecho de que los seres humanos, naturalmente caracterizados por la diversidad de su aspecto, su situación, su forma de expresarse, su comportamiento y sus valores, tienen derecho a vivir en paz y a ser como son.
Y no hay que equivocarse, como dice la Declaración, porque “Tolerancia no es lo mismo que concesión, condescendencia o indulgencia y practicarla no significa tolerar la injusticia social, ni renunciar a las convicciones personales o atemperarlas y en ningún caso puede utilizarse para justificar el quebrantamiento de los derechos humanos”. Sin Tolerancia es imposible la convivencia democrática, ni existe posibilidad de concordia y la libertad, la igualdad, la justicia y la solidaridad, pasan a ser quimera, como bien se sabía tras el genocidio nazi y las guerras mundiales cuando se asigno a la Carta de Naciones Unidad el deber de promover la Tolerancia y la Paz. Que falso ha sido el comportamiento de los poderes instituidos. Sin embargo los farsantes no pueden evitar la fortaleza de este valor porque la Tolerancia es la responsabilidad que sustenta los derechos humanos, el pluralismo y afirma las normas establecidas por los instrumentos internacionales relativos a la democracia y a las libertades y derechos fundamentales. Es una actitud activa de  reconocimiento a los demás, es  la virtud que hace posible la paz, que contribuye a sustituir la cultura de guerra por la cultura de paz y han de practicarla  los individuos, los grupos y los Estados.
¡¡Aquí es donde reside el problema!!  Corresponde esencialmente a los Estados  desarrollar y fomentar el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, sin distinciones por raza, género, lengua, origen nacional, religión o discapacidad, así como en el combate contra la intolerancia. Y no lo hacen. Los Estados deben de estar comprometidos con la justicia, luchar y erradicar los crímenes de odio y garantizar la igualdad de trato y oportunidades a todos los grupos e individuos de la sociedad, y evitar la discriminación, la exclusión y la marginación y la intolerancia religiosa, así como situaciones de rechazo diverso que a su vez conduce a la frustración, la hostilidad y el fanatismo, reconociendo que todas los personas y los grupos tienen derecho a ser diferentes y tienen igual dignidad y de derechos. Sin embargo también corresponde a todas las personas la responsabilidad,  como indica la Declaración, de fomentar que “la tolerancia y la inculcación de actitudes de apertura, escucha recíproca y solidaridad han de tener lugar en las escuelas y las universidades, mediante la educación extraescolar y en el hogar y en el lugar de trabajo. Los medios de comunicación pueden desempeñar una función constructiva, facilitando un diálogo y un debate libre y abierto, difundiendo los valores de la tolerancia y poniendo de relieve el peligro que representa la indiferencia al ascenso de grupos e ideologías intolerantes”.
Decía Jacques Delors que la educación encierra un tesoro a lo que debemos añadir que la educación para la tolerancia provee la esperanza de contrarrestar las influencias que conducen al temor y la exclusión de los demás y de ayudarnos a desarrollar un juicio independiente, pensamiento crítico y razonamiento ético. La educación es el medio más eficaz de prevenir la intolerancia, afirma la Declaración de Principios aprobada  por la Unesco, incidiendo que la  primera etapa de esta educación  “consiste en enseñar a las personas los derechos y libertades que comparten, para que puedan ser respetados y en fomentar además la voluntad de proteger los de los demás” y que la educación para la tolerancia ha de tener por objetivo “contrarrestar las influencias que conducen al temor y la exclusión de los demás, y ha de ayudar a los jóvenes a desarrollar sus capacidades de juicio independiente, pensamiento crítico y razonamiento ético”.
Los gobiernos no cumplen lo firmado aunque es un imperativo urgente y  por eso resulta necesario reivindicar “métodos sistemáticos y racionales de enseñanza de la tolerancia que aborden los motivos culturales, sociales, económicos, políticos y religiosos de la intolerancia, es decir, las raíces principales de la violencia y la exclusión. Las políticas y los programas educativos deben contribuir al desarrollo del entendimiento, la solidaridad y la tolerancia entre los individuos, y entre los grupos étnicos, sociales, culturales, religiosos y lingüísticos, así como entre las naciones”. La Tolerancia es necesaria entre las personas y los países,  en y entre las familias y  las comunidades. Resulta esencial fomentarla e inculcar actitudes de apertura, escucha recíproca y solidaridad y los medios de comunicación pueden desempeñar una función constructiva, facilitando un diálogo y un debate libres y abiertos, difundiendo los valores de la tolerancia y poniendo de relieve el peligro que representa la indiferencia al ascenso de grupos e ideologías intolerantes. Por eso, cuando más nos hace falta, en plena expansión de la mundialización del odio hay que poner de relieve los peligros de la intolerancia y reafirmar, porque resulta imprescindible,  el fomento de la defensa de este valor y de la no violencia, recordando su práctica por todos en el Día Internacional para la Tolerancia, ese día 16 de noviembre, solemnemente proclamado precisamente en el aniversario  de la creación de la Unesco.

Esteban Ibarra
Presidente de Movimiento contra la Intolerancia y

Secretario General del Consejo de Víctimas de Delitos de Odio