viernes, 8 de mayo de 2015

17 años para los dos jóvenes que mataron a pedradas a un mendigo

ANTONIO JESÚS MORA. ELPAIS.COM- La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado con 17 y 15 años y medio de prisión a dos jóvenes acusados de asesinar a pedradas, en junio de 2013, a un indigente en la localidad sevillana de Utrera. El tribunal considera probado que la víctima murió a consecuencia de los golpes “con piedras y palos” que le propinaron J. C. F. y G. D., de 21 y 22 años, respectivamente. Los dos condenados deberán indemnizar a la familia del fallecido con 27.000 euros. 10 días antes un jurado popular los declaró culpables por unanimidad.
La sentencia considera probado que los dos condenados se pusieron “de acuerdo” para atacar a Manuel, conocido como El chatarrero.Tras localizarlo en el camino de Zárate —“donde sabían que podían encontrarlo”—, J. C. F. comenzó a golpear con piedras y palos a la víctima mientras su amigo “le alumbraba con una linterna y vigilaba por si aparecía alguien”. “Me vais a reventar la cabeza”, les gritaba la víctima, según recoge la sentencia. Un vecino alertó a la policía.
Según la Audiencia, conscientes de que “podían causarle la muerte, los dos condenados no cesaron de golpearle” hasta que llegó la policía y se dieron a la fuga. Manuel rechazó ser atendido, pero murió al día siguiente “a consecuencia de un traumatismo abdominal cerrado”. El estado que mostraba el cadáver “permite tener una fiel idea del grado de violencia que se ejerció”. La Audiencia les condena a 17 años y medio y a 15 años y medio por un delito de asesinato, pese a que “no existe prueba directa de la realidad y autoría del delito”. El órgano se fundamenta en “indicios” como la declaración de un vecino y la de la policía.

martes, 5 de mayo de 2015

Se cumplen 70 años de la liberación de Mauthausen, el campo de concentración “de los españoles”

La historia no es sólo un rosario de fechas, pero las fechas nos ayudan a ubicarnos. El 5 de mayo de 1945, hace hoy justamente 70 años, las fuerzas estadounidenses entraron en Mauthausen, donde fueron recibidas con banderas republicanas españolas y con una gran pancarta en la puerta en la que se leía: “Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras”.


EDUARDO GONZÁLEZ. SABEMOSDIGITAL.COM -El campo de Mauthausen había sido construido cerca de una cantera abandonada junto al río Danubio, en el norte de Austria. Se estima que tanto por el campo de concentración como por sus “subcampos” (como el de Gusen, un Kommando o campo auxiliar situado en la Alta Austria destinado al exterminio de los presos más débiles) pasaron casi 200.000 prisioneros entre 1938 y 1945 y fueron asesinadas casi 120.000 personas, una tercera parte de ellas pertenecientes a la comunidad judía.
Según las cifras oficiales, Mauthausen llegó a albergar a más de 7.500 españoles,de los que fallecieron al menos 4.500, la inmensa mayoría (casi 4.000) en Gusen. La primera tanda de medio millar de españoles llegó en vagones el 6 de agosto de 1940. Habían sido sorprendidos por la llegada de las tropas alemanas cuando malvivían en los campos de refugiados para republicanos, desde los que ayudaban a las tropas galas directamente con las armas o trabajando en la construcción de las defensas militares dentro de las llamadas Compañías de Trabajadores Extranjeros del ejército francés.
Inmediatamente después de la captura de los españoles, en Angulema y en otros puntos de Francia, la Embajada alemana en Madrid se puso en contacto hasta en dos ocasiones con el Gobierno español para instarle a hacerse cargo de estos miles de “combatientes rojos españoles” (rotspanienkämpfer), pero la dictadura de Francisco Franco, a través de su ministro de Exteriores, el cuñadísimo Ramón Serrano Suñer, se limitó a responder que no reconocía a ningún español más allá de sus fronteras y que, en su condición de “apátridas”, Alemania era libre para hacer con ellos lo que quisiera, a pesar de que, como demuestra la documentación, el Gobierno español conocía perfectamente lo que sucedía en los campos de concentración.
En este contexto, y a causa de la dejación de las autoridades españolas, entre 10.000 y 12.000 españoles de toda condición (mujeres, hombres, niños, ancianos) pasaron de golpe de refugiados políticos a prisioneros de la Gestapo, que los marcó con el triángulo azul invertido de los apátridas y con una S deSpanier en el centro.
Según el historiador Benito Bermejo, Adolf Hitler ordenó el 25 de septiembre de 1940 el envío de "los combatientes de la España roja" a "un campo de concentración”. Tras la orden de Hitler (que salió de Berlín justo al día siguiente de un encuentro entre el Führer y Serrano Suñer en la capital alemana), fueron llegando a Mauthausen-Gusen alrededor de 7.300 españoles, entre los que destacaba el grupo de Angulema, formado por unos 400 hombres. El 26 de agosto de 1940 falleció el primer español, quien fue inmediatamente homenajeado por sus compatriotas con un minuto de silencio. Se estima que la mayoría de las muertes de españoles se produjeron entre 1941 y 1942.
La dictadura de Franco declaró "apátridas" a los españoles y los dejó a la discreción de los nazis
Mauthausen se encontraba junto a una cantera de granito en la que trabajaban los prisioneros hasta su agotamiento final (los supervivientes recordaron durante muchos años la “escalera de la muerte”, los 186 escalones por los que se tenían que cargar los bloques de granito). Asimismo, Mauthausen fue clasificado en 1941 como el único campo de concentración de categoría III, reservada a los prisioneros "culpables de acusaciones realmente graves, incorregibles, asociales y convictos por causas criminales”.
Como consecuencia de esta función política del campo, los prisioneros de Mauthausen/Gusen padecieron las condiciones de detención más severas y unos de los índices de mortalidad más altos de todos los campos de concentración del III Reich. Aunque la mayoría de los prisioneros murieron fusilados y ahorcados, además de por hambre, enfermedades y malos tratos, la cámara de gas de Mauthausen tenía capacidad para matar a 120 personas a la vez y se utilizaba con frecuencia cada vez que llegaban los transportes de prisioneros, en una especie de “alarde” para impresionar a los altos dignatarios nazis que visitaban el campo.
La presencia de los españoles fue crucial en todo momento, tal como recoge el portal de Wikipedia. Cuando empezaron a llegar prisioneros procedentes de otros frentes, los españoles, en su calidad de veteranos, ayudaron a los recién llegados a sobrevivir, a resistir ante el nazismo a la espera de la llegada de los aliados y a recopilar pruebas para ayudar en los posibles procesamientos de los verdugos y para que las siguientes generaciones conocieran lo que estaba pasando. El caso más notorio es el del reportero gráfico Francesc Boix(Barcelona, 1920-París, 1951), el “fotógrafo de Mauthausen” y único español que pudo testificar contra los jerarcas nazis en el proceso de Nuremberg.
Cerca de 120.000 personas fueron asesinadas en Mauthausen, incluidos 4.500 españoles
Otro de los testigos, uno de los 25 que continúan con vida en la actualidad, es Ramiro Santisteban Castillo. Este cántabro, presidente de la Federación Española de Deportados e Internados Políticos y prisionero número 3.237 de Mauthausen, llegó al campo de concentración el 6 de agosto de 1940 con sólo 17 años de edad, junto a su padre y su hermano mayor.
“Allí conocimos lo que nunca antes hubiésemos podido imaginar. Los trabajos en la cantera o en otros lugares hasta caer agotados; el hambre; las enfermedades; los castigos crueles. Los hijos veían consumirse a sus padres; muchos iban viendo morir a sus compañeros de luchas, a sus paisanos. Otras veces simplemente desaparecían, enviados a un destino desconocido; entonces sospechábamos lo peor, y esas sospechas un día se revelaron ciertas”, recordaba hace unos años en un artículo publicado por el Buscador de Españoles deportados a Campos de Concentración, del Ministerio de Educación y Cultura.
“De los españoles que entramos en Mauthausen solamente unos dos mil regresamos a Francia en 1945, pero algunos lo hicieron en muy malas condiciones”, recordó. Su padre falleció en el Hospital de la Salpetrière de París a las pocas semanas de volver.
Después de 1945, Mauthausen permaneció bajo administración norteamericana y, posteriormente, fue utilizado como cuartel por el Ejército soviético. En junio de1947, Moscú entregó el antiguo campo de concentración al Gobierno de Austria para la construcción de un Memorial, que fue inaugurado dos años más tarde, con el nombre de Monumento público de Mauthausen.
En años posteriores, numerosos países y grupos de víctimas fueron agregando sus propios monumentos, hasta que a principios de los sesenta se instaló en su interior un cementerio para las víctimas del campo de concentración que se encontraban en los “cementerios americanos” en Mauthausen y Gusen y en las fosas comunes de las SS.  En 1970 se celebró la primera exposición permanente sobre Mauthausen en el edificio de la enfermería y en 2003 se construyó el Centro de Visitantes.
ACTO DE HOMENAJE EN MAUTHAUSEN
Transcurridos setenta años desde la liberación, las víctimas y sus descendientes siguen dispuestas a preservar el recuerdo. La asociación Amical de Mauthausen y Otros Campos, con sede en Barcelona, ha organizado para este próximo fin de semana un viaje a Mauthausen y a Buchenwald a fin de asistir a los actos organizados por los Comités Internacionales, en los que participan delegaciones de 21 países. En el viaje participarán 150 personas procedentes de Aragón, Valencia, Cataluña, Valencia, Madrid, Cantabria y Menorca, entre otros lugares, además de representantes políticos (entre ellos el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Garcia-Margallo) y alumnos de institutos de secundaria que participan del proyecto de Red de Memoria y Prevención del Fascismo, Nunca Más, que impulsa la Amical española.
Entre los actos previstos, que se llevarán a cabo en el Castillo de Hartheim, en Ebensee, en Gusen y ante el monumento español del campo Mauthausen, destaca la inauguración de una placa en la casa de Anna Pointer, la mujer que ayudó a esconder los negativos de las fotografías realizadas por Boix, que permitieron posteriormente conocer las atrocidades cometidas en el campo y ayudaron al propio fotógrago a intervenir como testigo en los juicios de Nuremberg, según informó este lunes Amical en un comunicado.

En el mismo comunicado, difundido con motivo del aniversario, Amical ha advertido de que "aún quedan muchas reivindicaciones pendientes, entre ellas el reconocimiento jurídico de las víctimas (tal y como se ha reclamado esta semana pasada en el Congreso de los Diputados), el reconocimiento de víctimas de la deportación a las familias,  el reconocimiento de lo que significó el exilio y la deportación en pérdidas de capital humano, político, cultural y social para pueblos enteros y para la sociedad española en general".
Asimismo, ha llamado la atención sobre la necesidad de que se reconozca"la complicidad del régimen franquista y del régimen de Vichy, los pactos entre Franco y Hitler, que convirtieron en apátridas a los exiliados españoles y en víctimas de los campos de exterminio". "No podemos olvidar tampoco que las víctimas fueron estigmatizadas y culpabilizadas durante más de 40 años, negando sus derechos y reconocimientos, a ellos y a sus familias, y prohibiéndoles constituir una  asociación de apoyo", ha añadido.

lunes, 4 de mayo de 2015

Esteban Ibarra, presidente de Movimiento contra la Intolerancia: «El odio ideológico y el odio religioso se van a disparar en los próximos años»


  • Este intelectual asegura que Internet es "un factor multiplicador" y pide que se cree una ley integral contra este tipo de delitos


VIDAL ARRANZ. ELNORTEDECASTILLA.ES- Esteban Ibarra es una referencia intelectual y ética en la defensa de la dignidad de la vida humana, lo que le ha granjeado un sin número de enemigos dispuestos a hacerle la vida imposible. En cierto modo, y salvando las distancias, es una víctima más de esos crímenes de odio a los que se opone desde hace más de 20 años desde su organización: Movimiento contra la Intolerancia. Y como tal se aplica a sí la misma medicina que receta a los demás: denunciar siempre las agresiones, no resignarse, no ceder a la tentación de la fatalidad. "Las víctimas no deben aceptar de forma sumisa que se las agreda por ser diferentes. Hemos trabajado mucho para lograr las libertades democráticas que disfrutamos y nadie tiene derecho a conculcarlas".

Ibarra se desplazó ayer a Valladolid para participar en el foro cívico ?Los derechos humanos ante la discriminación y los delitos de odio?, que se celebró durante todo el día en la Facultad de Educación y Trabajo Social. El lugar no fue elegido al azar. Y es que la educación es la gran apuesta de la organización que preside.

"Hay que educar para prevenir. Una sociedad fuerte en derechos humanos está más capacitada para enfrentarse a las minorías intolerantes que puedan crecer en su interior". Educar para formar individuos capaces de apreciar el valor intrínseco de la dignidad del ser humano. Pero también enseñar a detectar los signos que alertan de la existencia de un problema. "Los grupos extremistas manejan códigos propios, que van desde el uso de ciertos símbolos a la vestimenta. Códigos que no siempre son evidentes. En ocasiones he ido a colegios que estaban plagados de pintadas neonazis y los profesores no se habían dado cuenta. Creían que eran grafitis. Se estaban riendo de ellos a la cara".

El concepto de crimen de odio está asociado a la existencia de un delito penal. Normalmente, agresiones, aunque también se han dado casos de asesinato. "Los datos del Ministerio de Interior estiman que se producen 1.200 delitos de odio al año. Nosotros creemos que la cifra real se acerca más bien a los 4.000, porque muchas agresiones no se denuncian". Según los datos oficiales, el grupo más golpeado es el colectivo homosexual, pero Ibarra cree que eso es solo porque denuncian más, aunque también existe un elevado porcentaje de ocultamiento. "La mayoría de las víctimas son inmigrantes, pero solo acuden a la policía en uno de cada diez casos", explica. El tercer colectivo en sufrir agresiones son los discapacitados, y luego las personas sin techo, lo que encaja con el perfil de las organizaciones que las provocan. "Son de extrema derecha y neonazis, y están convencidos de que todas estas personas son una carga inútil para la sociedad".

El problema está ahí y todo apunta a que crecerá gracias a Internet "que es un gran factor multiplicador". De hecho, Ibarra apuesta a que "el odio religioso y el odio ideológico se van a disparar" durante los próximos años. "Todo el mundo habla de la tolerancia, pero se practica poco y mal. Vivimos en un mundo yoista, muy centrado en el yo de las personas ?mi identidad, mi discurso, mi mundo? que convive con una realidad globalizada que nos brinda conocimientos superficiales de otras religiones o culturas, lo que facilita la incomprensión y el estereotipo".

Con todo, Ibarra es hoy un hombre optimista. Cree que bajo el mandato del Gobierno de Mariano Rajoy, se ha producido un avance espectacular en el abordaje legal de este problema. "Solo soy un notario de la realidad", advierte, ante el gesto de sorpresa del periodista. Y lo explica: "Este Gobierno ha creado el primer registro de delitos de odio; ha aprobado por primera vez protocolos de actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad para perseguir a los violentos y proteger a las víctimas; ha creado 52 fiscalías especializadas; ha impulsado la constitución del Consejo de Víctimas de Delitos de Odio, una institución pionera en Europa; y ha reformado el Código Penal incluyendo el delito de incitación al odio, un avance fundamental para poder perseguir el racismo en internet. Y todo ello se ha conseguido en los dos últimos años", explica el líder de Movimiento contra la Intolerancia. "Todo esto debería culminar en una Ley Integral contra los Delitos de Odio. Queremos que en esta materia se haga política de Estado, no política de partido".

Ibarra defiende el concepto moderno de tolerancia auspiciado por la Unesco en 1995 que no se limita a demandar respeto para el diferente, sino también aceptación y aprecio, como expresión del valor de la diversidad humana. "La tolerancia es el aceite de la democracia. Pero no vale solo predicarla; hay que practicarla. El problema de la intolerancia es que tiene muchas caras y no es fácil luchar a la vez contra todas e
llas".

El discurso del odio aprovecha la red

ESPERANZA CODINA. ELPAIS.COM- Hay varios motivos que sustentan la proliferación en las redes sociales y otros soportes de internet de los llamados delitos de odio, que engloban los ataques, amenazas o insultos por motivo de raza, etnia, religión, edad, discapacidad, orientación sexual, situación de pobreza o diferencia ideológica. La sensación de anonimato e impunidad que tiene el agresor (algo que en realidad no es cierto) y la facilidad con la que puede difundir su mensaje y hacerlo llegar a miles de personas son dos de ellos. La inmediatez, a su vez, provoca falta de control sobre ese discurso ofensivo. “Se hace sin reflexionar”, explica Mayte Verdugo, responsable en la Fiscalía de Málaga de perseguir estas infracciones desde 2011, la primera en Andalucía encomendada a esta tarea.
El primer caso que investigó, que está pendiente de juicio, fue por una supuesta incitación al odio hacia las personas de etnia gitana. “Los gitanos son una raza semihumana que se caracteriza por robar y por drogarse”, se leía en una página web creada en Málaga por un particular, hechos denunciados por la Fundación Secretariado Gitano. Este delito está sancionado en el Código Penal con entre uno y tres años de cárcel.
Entre los casos más recientes de discursos supuestamente ofensivos están los comentarios en Twitter mofándose de las víctimas del accidente aéreo de Germanwings por ser catalanes, remitidos a la Fiscalía de Barcelona y con posibles investigaciones en Málaga, Sevilla, Cádiz, Toledo y Alicante porque de estos puntos geográficos procederían sus autores, y la reciente detención de los cuatro componentes de un grupo de música por presuntamente incitar al odio y a la violencia en sus interpretaciones contra las personas con discapacidad.
La denegación de determinados servicios por la orientación e identidad sexualo por motivos xenófobos también se considera un delito de odio. La fiscal malagueña tiene sobre la mesa el caso de una chica transexual a la que supuestamente se le prohibió la entrada en un bar y el de un funcionario que habría obstaculizado reiteradamente la atención a inmigrantes que pretendían acceder a un servicio público.
La investigación de estas infracciones penales se topa con muchos inconvenientes y no es sencilla. Se trata de víctimas muy vulnerables que en muchas ocasiones tienen miedo a denunciar, por eso se trabaja estrechamente con colectivos y organizaciones no gubernamentales (ONG) que defienden sus derechos. Las cifras sumergidas en este ámbito son altísimas, hasta el punto de que algunas estadísticas reflejan que un 86% de los casos no se denuncian.
Otra complicación es que no solo hay que demostrar el hecho, sino su motivación. Es decir, que se ha agredido a una persona por ser homosexual o por tratarse de un inmigrante. En el caso de los mensajes que pueden insultar o incitar al odio, el derecho a la libertad de expresión puede “colisionar” con la protección a la igualdad y la integridad moral de los afectados, explica Verdugo.
El pionero en los trabajos de visualización de los delitos de odio en España fue el fiscal de Barcelona Miguel Ángel Aguilar. La especialización se extendió en 2013 y desde entonces funciona una red con un fiscal dedicado a estos asuntos en cada provincia. Su nombre técnico es el de tutela penal de la Igualdad y contra la Discriminación y se buscan prácticas comunes en todo el entorno europeo. La lucha contra los delitos de odio avanza poco a poco y existe un protocolo de actuación para formar a los cuerpos policiales y fomentar su sensibilidad en el tratamiento de las víctimas.
El Ministerio del Interior realiza desde 2013 un informe sobre estos delitos con el objetivo de mejorar su identificación e investigación. En España hubo en 2014 un total 1.285 incidentes conocidos (el año anterior fueron 1.172), de los que 297 se produjeron en Andalucía. Fue la comunidad más afectada y las provincias de Cádiz (132) y Sevilla (80) se situaron en los puestos de salida a nivel nacional.
La fiscal Verdugo no cree que ahora existan más casos, sino que están aflorando. Valora el trabajo que se ha empezado a hacer y apuesta por aumentar la sensibilidad de los operadores jurídicos (jueces, fiscales y policía), llegar mejor a las víctimas y concienciar a toda la sociedad de la necesidad de denunciar estas prácticas. Transmite otro mensaje a los ciudadanos: “no todo lo malo es delito”. Es decir, hay conductas que pueden ser deplorables, pero no tienen castigo penal.

martes, 28 de abril de 2015

España reconocerá por primera vez a los españoles presos en campos nazis


ELDIARIO.ES- La Comisión Constitucional del Congreso ha aprobado este martes por unanimidad una proposición no de ley que insta al Gobierno de Mariano Rajoy a reconocer como "héroes de la lucha por la libertad" a los españoles --principalmente republicanos que emigraron como consecuencia de la Guerra Civil-- que fueron hechos prisioneros por los nazis y estuvieron en campos de concentración como el de Mauthausen, de cuya liberación se cumplen 70 años el próximo día 5 de mayo.
En concreto, la iniciativa aprobada emplaza al Gobierno a convocar un "solemne acto de homenaje, personal y colectivo" a los españoles que sufrieron la reclusión a manos de los nazis, que sirva como "reconocimiento y reparación moral", y ensalce "su legado de dignidad y de valentía" y "su innegable condición de héroes de la lucha por la libertad y las víctimas del totalitarismo". Un reconocimiento por el que llevan años luchando las asociaciones por la memoria histórica.
En ese evento debería entregarse a los supervivientes una condecoración oficial que acuerde concederles con anterioridad el Consejo de Ministros. El Congreso llama así al Ejecutivo a hacer lo mismo que hizo el pasado mes de marzo el Gobierno francés, que concedió la Legión de Honor a los ciudadanos de nacionalidad española que siguen vivos y fueron recluidos en Mauthausen
Los socialistas explican en su texto que el campo de Mauthausen estaba dividido en cuatro subcampos, uno de los cuales, el de Gussen, es popularmente conocido como 'el campo de los españoles' por la notable presencia de los mismos entre sus prisioneros, ya que se calcula que por allí pasaron más de la mitad de los casi 10.000 españoles que fueron enviados a campos de exterminio.

Franco no les reconocía como españoles

En concreto, entre 1940 y 1945, hubo en el campo cercano a Linz  7.532 hombres, mujeres y niños españoles, de los que fallecieron unos 5.500 como consecuencia, la mayor parte, de los trabajos forzados en régimen de esclavitud, las deplorables condiciones sanitarias, las enfermedades, el hambre, pero también algunos fueron fusilados, gaseados, apaleados y ahorcados.
En un primer momento, estos españoles eran parte de los 9.000 republicanos deportados que habían cruzado a Francia en los últimos meses de la Guerra Civil, luego formaron parte del Ejército francés y llegaron a Mauthausen tras haber pasado por algunos campos de prisioneros de guerra. Después, sobre todo desde 1943, fueron apresados por su participación en la Resistencia francesa y hubo un tercer grupo, integrado por civiles en el que había mujeres y niños, procedentes de los campos de refugiados del Sur de Francia.
Todos ellos, según relata el PSOE, acabaron en Mauthausen por decisión de las autoridades nazis, españolas y del Gobierno de Vichy de "exterminarles, dejando de considerarles prisioneros de guerra y pasando a ser considerados apátridas".

"Los españoles antifascistas os saludan"

"Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras", rezaba la pancarta con la que los supervivientes españoles recibieron a los soldados que liberaron el campo. De allí salieron 2.335 españoles vivos de los que hoy sólo sobreviven unos 25.
Estos compatriotas fueron los únicos supervivientes del campo que no fueron recibidos como héroes en su país, habida cuenta de que en España gobernaba Franco, pero sí han tenido reconocimientos en otros países europeos, como Francia, donde reside la mayoría y cuyo gobierno les concedió la nacionalidad y el pasado mes de marzo aprobó concederle la Legión de Honor a los que continúan con vida.
El PSOE recuerda que el primer homenaje oficial que recibió este grupo de españoles fue en 2005 cuando el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, viajó a Mauthausen y visitó el monumento que recuerda a los 5.000 que murieron entre sus muros.
A su juicio es "inexcusable" que una década después, con motivo de los 70 años de la liberación del campo, se produzca un reconocimiento específico de este colectivo que sirva, además, "para mantener viva la memoria de aquellos deportados luchadores por la libertad".

Mañana, debate en el pleno

Y el recuerdo a los presos españoles de los nazis estará presente también en el Pleno del Congreso de este miércoles, cuando ERC reclame al Gobierno, a través de una interpelación, que aproveche este aniversario para "cerrar oprobios y reparar de forma definitiva a las víctimas" españolas que fueron asesinadas por los nazis en distintos campos.
En el texto de su iniciativa, que dará lugar a una moción que se votará ya en plena campaña electoral de las elecciones locales y autonómicas del 24 de mayo, los independentistas catalanes exigen que el Estado español pida perdón a este colectivo, "dilucide sus responsabilidades" por las penurias a las que fue sometido y repare las consecuencias derivadas del exilio republicano.

lunes, 27 de abril de 2015

Islamofobia: lugares comunes


ÁNGELES RAMÍREZ. DIAGONALPERIODICO.NET- Del mismo modo que el machismo no consiste sólo en los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o que el racismo contemporáneo no se define únicamente por los ataques contra las minorías, la Islamofobia no se reduce a la violencia contra las mezquitas o las personas musulmanas.
 Recurriendo a una antigua analogía: sólo los nazis llevaron a cabo el exterminio de la población judía en Europa, pero la idea de que era una raza extranjera, corrupta, que se aprovechaba de los alemanes y que merecía la exclusión, era ampliamente compartida por la población alemana de la época. Lo segundo fue condición de lo primero. En el caso del islam, sólo unos cuantos derechistas liderarían en la calle la oposición violenta a la apertura de una mezquita, por ejemplo. Pero los presupuestos de tal acción son los estereotipos sobre el islam: su relación con la violencia, el potencial fanatismo de los musulmanes y la falta de derechos de las mujeres, principios que son asumidos por la mayor parte de la gente, independientemente de su signo político. Todo esto es la islamofobia, entendida como racismo contra las personas musulmanas. 
La derecha y la extrema derecha suelen encabezar el discurso público islamófobo, arrastrando a la izquierda, que teme una pérdida de votos si el electorado percibe tibieza ante una cuestión, el islam, que la propaganda mediática ha convertido cada vez más en el verdadero fantasma que recorre Europa. Hay cuatro lugares comunes que constituyen la base de la islamofobia. Este texto es un argumentario para rebatirlos.
1. “Los musulmanes son…”. La población musulmana es de alrededor de 1.570 millones de personas (Pew Research, 2009), distribuida en 200 países y, al igual que la considerada cristiana, enormemente heterogénea desde el punto de vista étnico –tan sólo el 20% es árabe– y nacional. Internamente, existe una más que considerable variedad, no sólo la gran división entre sunníes y chiíes, sino otras tantas que responden a tradiciones religiosas, doctrinales, jurisprudenciales y culturales diversas, como podría ser las que diferencian el islam tunecino –10 millones de personas– del chino –20 millones–. Por tanto, la heterogeneidad de los musulmanes reales choca y anula los reduccionismos islamófobos, que pretenden que toda la población musulmana comparte una serie de características negativas. En suma, el objeto de la islamofobia es bastante poco definido, dada la heterogeneidad del ser musulmán o musulmana. Esto ya sería un argumento para invalidar sus bases.
2. “El islam conduce a la violencia. Los musulmanes siguen ciegamente los preceptos religiosos”. Después del atentado contra Charlie Hebdo, sólo el alcalde de Badalona se refirió abiertamente a la supuesta capacidad de matar de la religión musulmana, pero mucha gente comparte la opinión de que el islam es belicoso. Ésta es una idea sin fundamento. El Corán y los otros textos sagrados son amplios códigos éticos que pueden mover a la hermandad o a todo lo contrario, según sean leídos. Puede ayudar a entenderlo la analogía con la Biblia, donde hay llamamientos a la violencia en muchas ocasiones, pero difícilmente se admitiría que el cristianismo es intrínsecamente violento. 
Por otra parte, la idea de que el Corán es fundamental en las vidas de musulmanes y musulmanas tiene su origen en la ocupación colonial y en la propia industria científica orientalista. La idea de un musulmán fanático, apegado a sus costumbres atávicas, alimentó las fantasías coloniales y la dominación: se luchaba contra un monstruo al que había que domesticar. Esto es racismo. Pero la relación de musulmanes y musulmanas con la religión es diversa, justamente por la heterogeneidad de ­interpretaciones y tradiciones, sin olvidar que muchas personas contabilizadas como musulmanas ni siquiera son religiosas. 
3. “El islam va contra los derechos de las mujeres”. Las fuentes doctrinales musulmanas contienen afirmaciones susceptibles de ser interpretadas y utilizadas para oprimir a las mujeres. Esto no es una especificidad del islam: lo mismo ocurre en la Biblia y en la tradición dominante de los Padres de la iglesia, fuertemente misógina y patriarcal. En muchos países musulmanes el islam es esgrimido e instrumentalizado para legislar en contra de los derechos de las personas, especialmente de las mujeres –poligamia, repudio o normas vestimentarias–. No casualmente estos países tienen fuertes déficits democráticos y de derechos civiles, que es donde reside en parte el problema. Otras dictaduras no musulmanas, como la fascista con Franco, también incorporaron la religión como base de legitimación política y de un modelo de feminidad con consecuencias jurídicas. En Irlanda y Nicaragua está prohibido el aborto por el poder de la Iglesia. Por otra parte, países como Tailandia o Méxi­co ni siquiera necesitan una religión para mantener un clima de violencia y acoso contra las mujeres. 
En suma, el islam no genera los sistemas patriarcales, sino que les aporta un lenguaje específico y un modo de legitimación, como ocurre con otras religiones y/o ideologías de género en sociedades y Estados no musulmanes. 
4. “Las mujeres musulmanas son obligadas a ponerse el pañuelo y, por tanto, en Europa hay que prohibirlo para que puedan ser liberadas de esa opresión”. Es frecuente que ­militantes de izquierdas y feministas aboguen por la prohibición de la vestimenta islámica en Europa –reproduciendo de forma inversa las prohibiciones que critican como opresivas– aduciendo que es un modo de liberar a las mujeres musulmanas. Lo curioso es que desde posturas progresistas se termina asumiendo que el Estado ordene cómo se han de vestir las mujeres, pretendiendo ‘emanciparlas’ quitándoles los derechos ciudadanos. El hecho de no compartir la base religiosa o social  que lleva a las mujeres a adoptar el pañuelo no es un argumento para legitimar que el Estado lo prohíba. El porte del pañuelo o del niqab no es delito y no aumenta las posibilidades de pertenecer a redes terroristas. Con la criminalización de la vestimenta, se estigmatiza a las mujeres que la llevan, casi siempre de origen obrero e inmigrante. En no pocas ocasiones, la estigmatización se plasma en problemas jurídicos graves.
En definitiva, la islamofobia no es más que un racismo contemporáneo, con una fuerte componente clasista y sexista, legitimado socialmente porque está blanqueado por el discurso de la lucha por los derechos de las mujeres, por el laicismo y contra el terrorismo. Rebatamos sus argumentos, acabemos con el “soy islamófobo… ¿y qué?” del que hablaba Brigitte Vasallo en éstas mismas páginas. Quebremos de una vez por todas su impunidad.


jueves, 23 de abril de 2015

Sevilla 1937: mano de obra esclava para canalizar las aguas fecales de la alta burguesía


MARIA SERRANO. DIARIOANDALUCES.ES- Hay aún lugares de la memoria sin ubicar en el mapa, como los desconocidos campos de concentración franquistas. Hoy día no queda apenas rastro ni marca de uno de los primeros que se construyeron en la ciudad de Sevilla, en 1937, y que se conoce como El Colector, donde llegaron a concentrarse más de 900 presos del régimen. Elegidos a dedo, obligados a trabajar largas horas como mano de obra esclava y durmiendo en barracones de malísimas condiciones, estos republicanos dedicaron largas horas de condena a la construcción de una complicada tubería que traspasara las aguas residuales del recién creado barrio de Heliópolis al otro lado de la Dársena del Río Guadalquivir, a partir de una orden municipal en plena guerra civil.

UN CONCURSO MUNICIPAL

Cecilio Gordillo, representante del grupo de Memoria Histórica de CGT Andalucía, rememora cómo aquella obra fue puesta en marcha por el mismísimo Ayuntamiento de Sevilla. “El alcalde Ramón de Carranza plantea una problemática que hay en el barrio de Heliópolis, que se crea durante la exposición universal de 1929, y es que todas las aguas residuales de esta zona vertían directamente a la dársena de este río, lo que convertía en un problema de salud muy grande para este nuevo barrio donde vivía la alta burguesía y los dirigentes del nuevo orden”, aclara. La empresa ganadora de este concurso fue Entrecanales y Távora, cuya parcela fue vendida posteriormente a Acciona.

La superposición de distintos mapas de la época con la actual posición ha permitido dar a conocer la ubicación exacta del campo, en el antiguo cauce del río Guadaíra, al lado del margen izquierdo de la Corta de Tablada, junto a la zona del Quinto Centenario.

Esta compañía sevillana, con instalaciones en el Puerto, habla con el alcalde de la ciudad para comunicarle que no encuentran suficiente mano de obra para iniciar la obra, por lo que Carranza decide acudir hasta las prisiones más cercanas para elegir a dedo a los trabajadores restantes.

Gordillo apunta que los jefes de obra se acercaban a las prisiones a la búsqueda de carpinteros, albañiles, encofradores… “Ninguno de ellos era libre de elegir su destino, aunque siempre preferían optar por la redención de penas por trabajo que quedar largos años encerrados en una celda”. El campo estaba listo para recibir a presos cinco meses antes de la aprobación de la orden del Ayuntamiento, que regulaba la apropiación de mano de obra barata por parte de empresas privadas.

Este fue el método de selección de los primeros 250 trabajadores del campo de El Colector. El estudio realizado por el grupo de Memoria Histórica de la CGT apunta que “esa cantidad de presos llegó a triplicarse durante el tiempo que permaneció utilizándose el campo. Incluso la procedencia de estos presos fue variando. Si en principio eran del área más cercana, con el tiempo fueron llegando de Cataluña, Aragón, Galicia y Valencia”. A pesar de que la actividad del campo comenzó el 7 de julio de 1937, la conocida “redención de penas por el trabajo” no fue aprobada por el gobierno franquista hasta octubre de 1938, siendo el ayuntamiento de Sevilla, con la mano de Queipo de Llano de por medio, uno de los primeros beneficiarios en estas prácticas con los presos del régimen.


La ubicación del campo siempre estaba muy cercana a la zona de barracones en la que vivían los presos, en una situación de semiesclavitud. “Hacinados en literas, sin apenas espacio, vivían en una especie de fuerte que se encontraba a escasos metros de la obra que estaban realizando muy cerca del río”, apunta Gordillo. Hoy aquella zona ha sido reconvertida en un parque municipal y en los años 70, las escombreras de aquella gran obra sirvió de escondite al mismísimo Lute para ocultarse de las autoridades tras su fuga del Penal del Puerto de Santa María.

BAJO LAS IDEAS DE ASESORES NAZIS

Los documentos encontrados en el Archivo de la Autoridad Portuaria de Sevilla incluyen una información exhaustiva de cómo se distribuían los espacios dentro del campo, que había sido construido gracias a la ayuda de asesores nazis que daban a conocer las futuras ideas que tenían previstas para sus propios campos de exterminio . En torno a un patio central en forma de rectángulo se ubicaban los espacios destinados a servicios concretos de los oficiales, la tropa encargada de la vigilancia del campo, oficinas y enfermería, dormitorios para los presos encargados de la ejecución de las obras, comedores de jefes y reos, cocina y capilla, aseos, lavaderos, garaje y almacenes.

El coste de este campo, construido por el ingeniero Jesús Iribas, fue de 155.520,61 pesetas, una cantidad importante para la época. Sin embargo, la cifra final ascendió a 182.543,38 al introducir materiales como la teja árabe y «juncos» del Guadaira, que se encontraba muy cerca de la zona.

Actual parque donde se ubicaba el Campo del Colector /M.A
Actual parque donde se ubicaba el campo. // M. A. Molina
El campo de El Colector finalizó su actividad en octubre de 1939, convirtiéndose en la prisión habilitada de Heliópolis, hasta 1941. Cercado de alambradas, tal y como apuntan los documentos, los batallones de presos siguieron ubicándose en zonas cercanas de la ciudad para construir nuevas obras como la presa de la Torre del Águila en Utrera o el Canal de los Presos del Bajo Guadalquivir.
A pesar de las reuniones mantenidas con el gobierno local del PP, el grupo de Memoria de la CGT no ha conseguido ni que una pequeña placa rinda homenaje a los trabajadores de El Colector bajo una expresión tan incómoda como el de “campo de concentración”.