viernes, 16 de enero de 2015

LA AMENAZA DE LA INTOLERANCIA RELIGIOSA



Alarmados por el crecimiento de la intolerancia y sus manifestaciones de racismo, xenofobia y otras expresiones de odio y discriminación religiosa o por convicciones, diferentes organismos internacionales reaccionan y recuerdan principios  fundamentales recogidos en la Carta de Naciones Unidas y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos como la dignidad y la igualdad de la personas, así como el respeto y libertades fundamentales de todos, sin distinción racial, de sexo, idioma o de religión. Son fundamento mismo de una sociedad democrática los principios de no discriminación y de igualdad ante la ley, así como el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o convicciones


jueves, 15 de enero de 2015

Oficina de Solidaridad. Atención a la Víctima de discriminación, del Racismo, de la Xenofobia y del Odio


miércoles, 14 de enero de 2015

Por una ley de protección integral contra los delitos de odio

Esteban Ibarra
Presidente de Movimiento contra la Intolerancia y Secretario del Consejo de Víctimas de Delitos de Odio

publico.es. Se cerró el año 2014 con avances transcendentes en materia de la lucha contra los crímenes de odio, especialmente para las víctimas. Por primera vez se asume el reconocimiento explícito de su existencia porque hasta ahora, en su mayoría, no se habían significado más que como delitos “comunes”, cuyos infractores no transcendían de ser vulgares delincuentes, en muchos casos de miembros de “tribus urbanas”. Los graves episodios de intolerancia criminal como los asesinatos de Lucrecia Pérez, Sonia Palmer, Guillem Agulló, Aitor Zabaleta, Rosario Endrinal y un largo registro que supera los 80 homicidios, entre ellos el reciente crimen ultra del Manzanares, acompañados de 4.000 incidentes y agresiones anuales, no dejaban de ser considerados como episodios puntuales que “reflejaban broncas y gamberradas juveniles”, cuando estos eran episodios similares a los delitos de odio vividos en otros países europeos cuales fueron los asesinatos de inmigrantes en Alemania e Italia, de gitanos en Europa del este, de homosexuales, judíos y militantes de izquierda en diferentes países de la Unión.
Por fin el Gobierno atendió a las demandas institucionales europeas e internacionales, así como a las demandas sociales al respecto, canalizadas por Movimiento contra la Intolerancia, e hizo caso a sus propios compromisos suscritos en la Unión y Consejo de Europa, así como con en la OSCE y Naciones Unidas desde hace mas de 12 años. El primero es la adopción del concepto delito de odio suscrito institucionalmente en el 2003 donde se define que un Crimen de Odio es un delito motivado por Intolerancia hacia el “diferente”, a su dignidad y derechos fundamentales por su negación del “otro”, del distinto, por ser diferente. Las formas de Intolerancia como el racismo, la xenofobia, el antisemitismo, la islamofobia, el antigitanismo, la homofobia, el odio a las personas sin hogar, por su aspecto, su lengua y origen geográfico, entre otras, cuando tienen manifestación criminal ha de ser penalizada conforme al plus de horror colectivo que aportan, así como la ilegalización y sanción de organizaciones racistas y neonazis que los promueven.
Aceptado este concepto por todos los organismos europeos e internacionales de derechos humanos, el término viene a definirse como “toda infracción penal, incluidas las infracciones contra las personas y la propiedad, cuando la víctima, el lugar o el objeto de la infracción son seleccionados a causa de su conexión, relación, afiliación, apoyo o pertenencia real o supuesta a un grupo que pueda estar basado en la “raza”, origen nacional o étnico, el idioma, el color, la religión, la edad, la minusvalía física o mental, la orientación sexual u otros factores similares, ya sean reales o supuestos”. Y a partir de aquí deviene comportarse en congruencia, porque hay que registrar cuando y cuantos delitos de odio suceden, qué política adoptar para prevenir e intervenir y sobre todo, como apoyar a las víctimas y trasladar a la sociedad el compromiso social frente a la intolerancia criminal.
En este sentido hay que significar que en la reforma del Código Penal, aunque el proyecto sigue presentando déficits, se avanza en la sanción de estos delitos. Importante es la creación de 52 fiscales provinciales para el servicio de delitos de odio y discriminación a comienzos del 2014, de igual manera el inicio de un Registro de incidentes y delitos de odio en el Ministerio del Interior así como el recién aprobado Protocolo de Intervención para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad se sitúan en esa congruencia de lo asumido a nivel europeo. Y la sociedad civil también avanza creando en abril el Consejo de Víctimas de Delitos de Odio, pionero en Europa, y desde España lanzamos la campaña para que el 22 de julio, recordando la brutal matanza de Utoya (Oslo) ejecutada por el neonazi Breivick, fuese aprobada por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa como Día en Memoria de las Víctimas de los Crímenes de Odio.
Pero queda mucho camino que recorrer frente a los delitos de odio, siendo de lo más dificultoso de acometer, pese a la indubitada posición de la Decisión Marco de Derecho Penal contra el Racismo y la Xenofobia de 2008,   la erradicación y sanción de la difusión de intolerancia que precede a la acción. Visible en miles de webs, en redes sociales, en fondos ultras del fútbol o en distribuidoras de música racista, fue acuñado en su conjunto por el Consejo de Europa (1997), como Discurso de Odio, que “abarca todas las formas de expresión que propaguen, inciten, promuevan o justifiquen el odio racial, la xenofobia, el antisemitismo u otras las formas de odio basadas en la intolerancia, incluida la intolerancia expresada por agresivo nacionalismo y el etnocentrismo, la discriminación y la hostilidad contra las minorías, los inmigrantes y las personas de origen inmigrante”.Parcialmente se acomete el problema con la Ley contra la Violencia, el Racismo y la Intolerancia en el Deporte, al igual que penalmente se prevé una reforma del art. 510 del Código Penal que permitiera su sanción.
En todo este avance, merece la pena señalar que la víctima del crimen de odio ha podido encontrar un espacio de significación, junto a víctimas del terrorismo y de violencia de género, en la “Directiva Europea que se establecen normas mínimas sobre los derechos, el apoyo y la protección de las Víctimas de Delitos” (2012) lo que se reflejara en el futuro Estatuto de la Víctima. Sin embargo, al igual que sucede con el terrorismo y la violencia de género, la víctima junto a la sociedad y en este caso, extensible a su colectivo de significación (inmigrantes, negros, homosexuales, gitanos, judíos, discapacitados..), por poner un ejemplo, pueden sufrir represalias de grupos racistas y neonazis cuya prevención e intervención para su neutralización no tiene una debida atención en la legislación actual existente.
De ahí la necesidad de una Ley de Protección Integral contra los Delitos de Odio que garantice a las víctimas una asistencia jurídica, humanitaria y medidas de protección, información y recuperación integral, e incluya estos avances , los blinde mediante ley orgánica, impulse las medidas de sensibilización, prevención y detección, en el ámbito de internet y los medios de comunicación, educativas y de sensibilización social, promueva la denuncia y garantice la Tutela Institucional, potencie la coordinación y formación de todas las instancias implicadas en el proceso (fuerzas de seguridad, fiscales y jueces, forenses, sicólogos, ong, sociedad civil, etc.). Una Ley distinta a una necesaria ley de igualdad de trato y no discriminación que nunca se aprobó y que, al igual que la mujer dispone de una ley de igualdad y dispone de otra ley de medidas de protección Integral contra la Violencia de Género, esta Ley contra los Delitos de Odio acometa el ámbito de lo criminal, muy distinto al discriminatorio.
Es preciso continuar y perseverar en el avance en los derechos de la víctima de los crímenes de odio; el pasado, presente y futuro así lo requiere, sobre todo cuando la Europa siniestra del racismo y la intolerancia se expande, acechando en instituciones y en las calles. En consecuencia, hay que reaccionar en nuestro desmemoriado país con lo único que cabe, con un compromiso real, social e institucional que cree las condiciones fácticas para llevar a cabo ese primer objetivo de los Derechos Humanos, donde se afirma que todas las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos para que, de esta manera, su desconocimiento y menosprecio no vuelvan a originar actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad.

martes, 13 de enero de 2015

PINTADAS XENÓFOBAS E ISLAMÓFOBAS EN LA MEZQUITA DE PUERTAS DEL SUR EN JEREZ DE LA FRA.


"No saben qué es el islam"
Aparecen pintadas xenófobas en la la mezquita de Puertas del Sur y en la sede de una entidad musulmana tras los atentados de París. La Policía afirma que es un "hecho aislado".


diariodesevilla.es “No ha sido el odio, no ha sido el racismo; esto ha sido un loco”. De esta manera se pronunciaba ayer Ibrahim Allilou, el imán de la mezquita En-nor, un espacio religioso ubicado en una nave del polígono Puertas del Sur que fue objeto ayer de un acto de xenofobia al aparecer con pintadas contra el islam y contra su comunidad por los atentados de la pasada semana en París. Sin embargo, estas  no fueron las únicas ya que se hicieron otras similares, y con el mismo contenido intransigente, en la sede de una asociación musulmana, la llamada Yama’a Islámica de Al Andalus-Liga Morisca, situada en la céntrica calle Rui-López. La Policía Nacional investiga ya lo ocurrido para hallar al autor o autores de este acto xenófobo pero insiste es que estos son “hechos aislados”. En ambas instalaciones aparecieron lemas como “aquí rezan asesinos”, “ahora nos toca a nosotros” o “volved a vuestro país”. 

Los responsables de la mezquita, situada en la calle Escritor Antonio Quintero y Ramírez, se encontraron a primeras horas de la mañana con la desagradable sorpresa de ver como la fachada de la nave y la puerta habían sido pintadas con frases contra el islam y con referencias a los grupos terroristas Al Qaeda e ISIS (Estado Islámico o Daesh) así como con el lema o etiqueta que ha servido para condenar los atentados en la capital gala, ‘#jesuischarlie’. A esa hora, algunos fieles habían acudido a la nave para participar en el primer rezo de la mañana. 

Esta mezquita lleva abierta desde 1992 y nunca antes había sido objeto de un acto de estas características, tal y como explica su imán. Subrayó que, incluso, no fueron víctimas de hechos similares en otros atentados cometidos por la barbarie yihadista como el del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York o el del 11 de marzo de 2004 en Madrid. 

Al salir del rezo de media tarde, uno de los habituales de este templo señalaba a este periódico: “La gente que ha hecho esto no sabe ni lo que es el islam ni lo que es el cristianismo ni nada”. En esta mezquita, los viernes suelen congregarse en torno a unas 350 personas pertenecientes a la comunidad islámica en Jerez, que insiste que actos terroristas como el ocurrido en Francia son completamente contrarios a la filosofía del islamismo. 

La segunda sede objeto de este acto xenófobo fue otro local vinculado a la Liga Morisca, que lleva varios años sin apenas uso, según relataron algunos vecinos. A media tarde de ayer, las pintadas seguían siendo visibles en el inmueble de esta céntrica calle que hasta no hace mucho llegó a tener, incluso, okupas que fueron desalojados por orden judicial. Este medio no pudo contactar con ningún miembro de este colectivo. 

Tras esto, la Policía Nacional ha abierto una investigación para localizar a los autores de estas pintadas insultantes. Eso sí, fuentes de la comisaría incidieron en que estas son un hecho aislado  ya que en Jerez no hay precedentes de actos xenófobos de estas características ni enfrentamientos con la comunidad musulmana. 


Hoy está previsto que comparezca públicamente el imán de la mezquita jerezana junto a miembros de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía para expresar su condena por los atentados de París y cuestionar las pintadas aparecidas ayer.

La respuesta al yihadismo desborda París

1,5 millones de personas salen a la calle en París y dos millones más en otras ciudades francesas contra la barbarie terrorista

Los manifestantes portan pancartas y corean lemas de apoyo a la revista 'Charlie Hebdo' y a las 17 víctimas de esta semana

 “París es hoy la capital del mundo”, anunció por la mañana el presidente francés, François Hollande. La unidad que reclamaba a los franceses la consiguió por elevación. Como con la amplia representación de mandatarios a los que pidió su presencia en la “marcha republicana”. Acudieron la canciller alemana, Angela Merkel; el primer ministro británico, David Cameron; el presidente español, Mariano Rajoy; o los primeros ministros de Italia, Portugal, Bélgica, Grecia, o el presidente de Malí, Ibrahim Bubacar Keita.
Especial significación tuvo la presencia del primer ministro israelí,Benjamín Netanyahu, y del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. Ambos fueron colocados en la primera línea del cortejo oficial. “Hoy somos todos ciudadanos franceses”, señaló el secretario de Justicia de EE UU, Eric Holder, presente también en la capital. El jefe del Gobierno español señaló: “Nadie está nunca a salvo de nada. Sería una inconsciencia decir que no hay riesgos. Ningún país puede luchar solo contra esto”. El italiano Matteo Renzi aseguró: “Saldremos vencedores de este desafío contra el terrorismo. Lo importante es la Europa de los hermanos”. “La amenaza yihadista estará con nosotros durante muchos años”, lamentó el primer ministro británico, David Cameron. El 18 de febrero habrá una cumbre antiterrorista en Washington.

Pero, además de la masiva participación, los protagonistas en la capital francesa en esta cita contra el horror han sido los supervivientes de la revista satírica Charlie Hebdo, diezmada por el ataque del miércoles con la muerte de 12 personas, y los familiares de las víctimas de ese atentado y los del ataque del viernes al Hyper Cacher de comida judía, donde cuatro personas de esta comunidad fueron asesinadas. Los asistentes a la protesta, en muchos momentos en tenso silencio, no dejaron de aplaudir sin cesar al paso de esta comitiva de duelo. O al de furgones de policías (tres asesinados esta semana).
Los homenajes de los manifestantes a Charlie Hebdo saltaban por doquier. Alguno, muy en su línea: “¿Tengo derecho a dibujar el culo de Mahoma?”, se leía en una pancarta.

Hollande se dirigió al grupo de familiares y amigos de las víctimas. Las lágrimas saltaron cuando abrazó a Patrick Pelloux, médico y miembro del equipo de la revista; a un policía de Marsella, hermano del agente asesinado en la revista, y a familiares de los cuatro judíos asesinados el viernes.
La cifra de asistentes desbordó todas las previsiones en la fiesta de la libertad y la tolerancia. “Yo soy Charlie”, “Yo soy judío”, gritos de “Charlie, Charlie” o “Yo soy poli” fueron los gritos más escuchados cuando se rompía el silencio. “Ha hecho falta lo de Charlie para sentirnos unidos. Sigamos”, escribió alguien en grandes letras en el suelo en la plaza de la República. La marcha estalló al final como una fiesta, con una charanga que avanzó hacia la plaza de la Bastilla entre banderas francesas y de países musulmanes al grito de “libertad”.
La diversidad de los mensajes reflejaba la diversidad de los manifestantes. Yawougan, de 35 años, es de origen togolés. Llegó a Francia con seis años. Su esposa, Nassera, de 31, es francoargelina. Tienen dos hijos. Los cuatro representan la Francia que este domingo inundó París. “Hemos venido con nuestros hijos porque queríamos que viviesen una lección de tolerancia”, explicó Yawougan. “Somos musulmanes pero ellos no lo son. Las balas que mataron a la gente de Charlie Hebdo atravesaron también nuestro corazón. Es importante que mis hijos estén aquí también porque somos una familia de inmigrantes y no quiero que nadie nunca pueda decirles que no son franceses. Francia somos todos”.
En Lyon, más de 200.000 personas han salido a la calle. O 100.000 en Burdeos. Y más de 40.000 en Perpignan, como en Saint-Etienne, más de 14.000 en Tarbes y unas 10.000 en Dammartin, la localidad a 40 kilómetros al norte de París donde el viernes fueron abatidos los hermanos Chérif y Said Kouachi, autores del ataque a Charlie Hebdo. Estas manifestaciones ya han sido precedidas por otras espontáneas celebradas el miércoles pasado, horas después del ataque contra la revista, o el viernes, con más de 700.000 asistentes.

Por la mañana, el ministro francés de Interior, Bernard Cazeneuve, había anunciado “medidas excepcionales” de seguridad con la ciudad en estado máxima alerta. Francotiradores de élite, contó, se desplegaron por tejados y azoteas a lo largo del recorrido de la marcha. Las sinagogas han estado especialmente protegidas desde el sábado y el Gobierno ha anunciado que, si fuera necesario, el Ejército participará directamente en su vigilancia.
A última hora, Hollande y Valls se trasladaron a la Gran Sinagoga de París, donde asistieron con Netanyahu a una ceremonia de duelo por los asesinados. Antes de comenzar la marcha, Hollande recibió a varios dirigentes de esta comunidad. “Estamos decididos a seguir viviendo nuestro judaísmo. No cederemos ante la violencia”, comentó después Roger Cukieman, presidente del Consejo Representativo de Instituciones Judías de Francia.
Hollande y Netanyahu acudieron a la Gran Sinagoga de París
Antes de arrancar la manifestación de París, Hollande llamó por teléfono a Lassana Bathily, el joven de 24 años empleado de la tienda de productos judíos que se comportó heroicamente al esconder en el sótano de la misma a una quincena de personas que habían quedado atrapadas cuando a mediodía del viernes fue atacada por el yihadista Amedy Coulibaly.
La única nota discordante de la jornada la marcó, una vez más, el ultraderechista Frente Nacional, que había pedido a sus militantes manifestarse en otros lugares, pero no en París. Su fundador, el islamófobo Jean-Marie Le Pen, calificó de “payasos” a quienes protestaron en la capital. Es la otra Francia, este domingo minoritaria.

lunes, 12 de enero de 2015

En memoria de Carla.

elpais.com.- A las víctimas hay que individualizarlas. Ponerles un rostro, una edad, una familia, un barrio, algunas inquietudes, unos cuantos sueños, una debilidad visible o escondida. Los activistas sociales lo saben desde hace tiempo, tanto como para presentar cualquier campaña que pretenda provocar empatía en el ciudadano con un rostro concreto, un nombre y una edad. Carla, por ejemplo. Una chica de 14 años que estudiaba en un colegio, el Santo Ángel de la Guarda, y con una madre que ahora conocemos, Monserrat. Carla se suicidó arrojándose por un acantilado de su ciudad, Gijón, enferma de desesperación por el acoso y la burla a la que le sometían algunas compañeras de clase. Se mofaban de su físico y de su supuesta condición sexual. Las dos chicas que lideraron las vejaciones a las que la adolescente fue sometida el año antes de que se quitara la vida han sido condenadas a cuatro meses de tareas socioeducativas para mejorar su empatía con el prójimo, en particular, con los seres más débiles. ¿Es suficiente? Si es esa la única medida, no, desde luego que no. En cuatro meses no se cura la chulería ni el desprecio por el dolor del otro. Cuatro meses no son nada si no se exige también a los padres de las autoras del delito que recapaciten sobre los valores que jamás se inculcaron en casa y por la poca atención que prestaron a la personalidad oscura y diabólica que iba haciéndose presente en sus hijas. Cuatro meses pasan volando y son estériles si la dirección del colegio en el que tuvo lugar la pesadilla que llevó a Carla a precipitarse al vacío no asume su culpa y emprende un debate para reflexionar sobre una responsabilidad que también debería recaer en un claustro que ignoró o no dio importancia al padecimiento de una de sus alumnas.
Cosas de niñas. Así se resume en más ocasiones de las que pensamos y sabemos la persecución, la burla, el escarnio que ocurren secretamente en los centros escolares. La mayoría de las veces nadie se entera del padecimiento de un niño o de una adolescente. Los chavales no suelen contar demasiado en casa porque viven el acoso al que están sometidos con culpabilidad y vergüenza. Ese silencio permite que los chulos o las chulas actúen impunemente, divirtiéndose con el sufrimiento de la criatura acorralada; por lo demás, el resto de la clase, por un temor comprensible a ser también estigmatizados, suelen callar o colaborar vagamente. Cada cierto tiempo, el horror del acoso escolar se hace visible en la prensa porque la víctima, viéndose sin capacidad para acabar con su angustia, pone fin a su vida. Es así de crudo: sabemos de la víctima por su suicidio. A Carla le daba terror ir al instituto, pero al temor que le producía el encuentro con sus torturadoras había que añadir uno de nuevo cuño: la angustia que le provocaba el comprobar cómo se burlaban de ella a través de las redes, es decir, como divulgaban en el ciberespacio la mofa para tenerla paralizada en un terror sin escapatoria. Ni en su propio dormitorio estaba a salvo la pobre desdichada de sus torturadores, ya sabemos que las injurias en Internet tienen la peculiaridad de colarse por cualquier resquicio. Esta es una historia más común de lo que parece y no se trata solamente de un delito juvenil ni que sufran en exclusiva los adolescentes. La justicia va más lenta que la tecnología y castigar al que delinque en la red, aunque es posible y cada vez más frecuente, tarda un tiempo que a la víctima se le representa como insoportable. Imagino que el castigo al bulling cibernético, agazapada la identidad del malhechor en el cobarde anonimato, acabará precisando de un mecanismo exprés para ser penalizado, dada la rapidez con que en el medio se difunden las injurias.

Parece que en estas fechas hay una voluntad colectiva de concordia, que las rivalidades pierden fuste y nuestras columnas se engalanan con buenos propósitos. Tal vez deba ser así, conviene y es saludable que sea así, que el pensamiento se mantenga en suspenso unos días antes de volver a la carga, a la bronca, a la opinión, a la arena. Pero me ha resultado inevitable, después de ver en el periódico esta semana el rostro de Montserrat Magnien, la madre de Carla, pensar que para ella no habrá Nochevieja ni Año Nuevo, que desde el 11 de abril de 2013 el tiempo avanza en una densidad amorfa, sin conceder tregua alguna ni consuelo, empecinada como está su mente en un solo propósito: que se haga justicia. Y he querido que el primer artículo de este año que acabamos de inaugurar esté dedicado a ella, a esta madre que sólo va a encontrar razones para vivir litigando a fin de que su caso, el caso de su hija Carla, se convierta en paradigmático, y que su muerte no haya sido en vano, que nos enseñe a atajar la crueldad cuando brota: desde la casa, la escuela, la justicia, que entendamos la necesidad de enseñar a quienes no tienen demasiadas luces, a los resentidos, a los duros de corazón a sufrir con el dolor ajeno. Y si es que la naturaleza no les ha dado la capacidad de comprender el sufrimiento del prójimo que sea la justicia quien ponga freno a su tara. Quería que mi artículo tuviera un rostro, el de Montserrat, y enviarle desde aquí un abrazo para que no se sienta, como seguro que se sentirá, tan sola.

viernes, 9 de enero de 2015

ANTE LOS ATENTADOS DE CHARLIE HEBDO

El COMPROMISO CIUDADANO ante estos terribles hechos, debe de ser: 
1.  Condena absoluta del atentado terrorista.
2.  Solidaridad con las Víctimas, familias y compañero.
3.  Defensa radical de la libertad de expresión y de los valores democráticos. 
4.  Respeto riguroso a la comunidad musulmana.
5.  Unidad frente al terrorismo y los que lo quieren utilizar para alimentar la   xenofobia y la islamofobia

¡¡¡ Y esto es, precisamente, lo que NO HAY que hacer !!! :